Compartir

P

Domingo de Ramos, fe y tradición en las calles ilicitanas en AIRE LIBRE ara entender dicha liturgia de la procesión de las palmas de Domingo de Ramos, debemos remontarnos a Jerusalén, ahí encontraremos el origen y sentido de dicha procesión. Recordando la leyenda que indicaba, que la palmera se usó para ofrecer sus frutos a María durante la huida con José y su hijo Jesús de Herodes rey de Judea. Además de saber, que las hojas de las palmeras datileras se usaron desde los tiempos más remotos en la recolección de la fiesta judía de los tabernáculos coincidiendo en el tiempo con la época de la recolección de los dátiles y acompañar la procesión triunfal de Cristo en Jerusalén. Dicha tradición, se fue difundiendo en occidente a través de los peregrinos quienes acudían a la Ciudad Santa. Y que durante la Edad Media, la procesión adquirió una gran importancia junto a la bendición de las Palmas que creció de forma desmesurada siendo así el centro de la celebración de la procesión.

En Elche, se produce algo singular, y es que es en este momento, cuando se introduce la Palma Blanca que a lo largo de nueve meses ha permanecido en el interior de la palmera encapuzada, y que irrumpe en las calles ilicitanas  en mediante el dinamismo que llena de luz y color la procesión de Domingo de Ramos. A la bendición de la Palma, se une además, la costumbre de colgar las palmas bendecidas en los balcones como símbolo de protección en la casa.

El primer dato, recogido en el Archivo municipal  de Elche, a tener en cuenta referente a la celebración del Domingo de Ramos en Elche, debemos remontarnos al año 1371, que se acuerda en el Acta del Consejo Municipal, destinar por caridad una cantidad al Domingo de Ramos así como la celebración de procesiones como lunes, martes, miércoles, etc.

Para entender el simbolismo de la Palma Blanca en la procesión del Domingo de Ramos y el por qué de su importancia confiriéndole un carácter único en el mundo… Se tiene constancia de que las palmeras datileras fueron usadas como elemento ceremonial, prueba de ello, se constata con el hallazgo de una cerámica íbera, perteneciente a la etapa íbero-púnica encontrada en L’Alcudia, en el que aparece representada la palma rizada. Por ello, cabe pensar que la palmera datilera fue aceptada en el culto de las primitivas poblaciones íberas antecesoras de las posteriores que dieron origen a la bimilenaria ciudad de ILLICI, predecesora de la actual ciudad de Elche.

Pero si indagamos y nos adentramos más en el simbolismo de la Palma Blanca, entendemos que ésta, posee un carácter de naturaleza fúnebre al estar asociada desde la mitología clásica al culto de la diosa Prosespina, reina de los muertos. De este modo, el carácter funerario de este singular elemento fue asumido por el cristianismo, recogido por los evangelios apócrifos asuncionistas que a su vez, fueron motivo de inspiración de numerosos dramas sacro líricos medievales. Y que tiene su máximo exponente en el Misteri d’ELX, (declarado Patrimonio de la Humanidad). Donde con grandes analogías Dios nos envía un ángel portador de un ramo aureo destinado a la virgen próxima a su muerte para que una vez producida su óbito pueda en cuerpo y alma abandonar el reino de los muertos y ascender a los cielos. Por su parte, los romanos, incluían figuras de hojas de palma como adorno de sus vestimentas.

Es por esta razón que en la actualidad la Palma Blanca en Elche conforma un producto único en el mundo que debió desarrollarse por motivos religiosos, y muchas veces de forma oculta incorporada al principio del cristianismo en la ciudad, como elemento valioso para las celebraciones del Domingo de Ramos y diferenciador del resto de los lugares como la misma Jerusalén, donde a Cristo se le recibe con la Palma Verde.

Para la obtención de este único ejemplar en el mundo como lo es la Palma Blanca, hay que entender el proceso de elaboración para la misma, el cual se realiza mediante una técnica ancestral transmitida de padres a hijos que fue incorporada a principios del cristianismo en la ciudad de Elche.

El primer proceso que interviene en su elaboración es el Atado, este se realiza desde el ocho de diciembre hasta primeros de junio. y consiste en la agrupación de las palmas exteriores en torno al jo de la palmera en forma de cono dejando la parte de arriba abierta utilizando cuerdas artesanales o hilo de plástico usado en la actualidad. De esta forma no entra luz solar al ojo de la palmera obteniendo así las nuevas palmas que nazcan con color blanco amarillento.

El segundo proceso es el Encaperuzado, se realiza a partir de la festividad de Domingo de Ramos hasta finales de Agosto. Este consiste, en colocar una envoltura exterior en forma de cono abierta en el atado, este puede ser de palma o plástico especial. Se trata de un trabajo primordial para que las palmas nacidas con cierta altura no se verdeen al superar la parte de arriba abierta del atado.

Seguidamente, nos encontramos con el proceso de Recolección de la Palma Blanca, este se realiza desde septiembre hasta la víspera de domingo de ramos. Que consiste en la subida del palmerero a la palmera procediendo al corte de las palmas blancas y de la retirada de las palmas exteriores pertenecientes al cono realizado en el Atado y Encaperuzado, dejando siempre las palmas necesarias para que la palmera siga su curso natural sin sufrir ningún tipo de daño.

Finalmente nos encontramos en el último proceso de elaboración, consiste en la limpieza, clasificación y el tratamiento de la palma, en cuanto a la limpieza, consiste en cepillar una a una todas las palmas blancas y al lavado de la misma. Después, se pasa a la clasificación, aquí se trata de seleccionar las palmas según la medida de las palmas, que a su vez se clasifica en blancas o semiverdes.  En el tratamiento, las palmas son colocadas en las cámaras herméticas con el fin de quemar el azufre y obtener un color más vivo para su conservación.

Por último, se procede a la elaboración de las palmas, se realiza por las mujeres de las familias, y se trata de un trabajo costoso tanto de realizar como de enseñar ya que hay que dedicarle muchas horas al día pues se trata de un trabajo realizado de forma manual, conformando así  la parte más artística del proceso, ya que en el encontramos palmas de todos los tamaños, formas y alegorías elaboradas con la Palma Blanca Ilicitana. Y que podemos adquirir los días previos en el singular Mercado de la Palma Blanca instalado en la Plaça de Baix, además de los varios puestos que encontramos en los diferentes rincones de la Ciudad.

Por todas estas razones, merece la pena contemplar la extraordinaria belleza de las calles ilicitanas convertidas en un verdadero espectáculo lleno de luz y color en la procesión de Domingo de Ramos, cuyas calles parecen convertirse en ríos de gente llevando sus Palmas.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here