‘yo, Tonya’ es lo más cercano al realismo sucio que puede entregar el Hollywood actual, resultando un film brillante por momentos, pero muy lastrado por una nula capacidad de síntesis a la hora de convertir un hecho real en material cinematográfico. Aunque es cierto que muchos biopics pecan de ello, gloriosas excepciones han demostrado que se puede contar una historia real sin tener que narrar cada una de las peripecias ocurridas, pudiéndose concentrar varios hechos y personajes en uno.
En la línea del cine de perdedores y extrañas familias de David O’Rusell (‘El lado bueno de las cosas’, ‘La gran estafa americana’, ‘The Fighter’), ‘Yo, Tonya’ incide en la simplona necesidad de dividir el mundo en héroes y villanos, bien y mal, blanco(s) y negro(s)… Y lo hace usando recursos ingeniosos y arriesgados en un contexto obsesionado con el realismo: romper la cuarta pared solicitando la implicación del espectador en la historia, entrevistas personales a los personajes, contar varias versiones de una misma historia sin dejar claro cuál es la cierta, más que nada porque es algo que sólo lo saben los protagonistas…
Hasta que se produce el incidente que hizo que Tonya pasara, a su pesar, a la historia (resulta interesante elucubrar cómo se hubiera vivido todo ello en la era de Internet), el film es ágil, vívido y, por momentos, fascinante. El momento concreto está rodado en una magnífica secuencia que se siente muy real y que entronca con el universo de los Coen.
El problema es que después de ese clímax es muy difícil contar algo que resulte tan vibrante. Las consecuencias de ese loco momento siguen siendo interesantes, pero los responsables deberían haberlas contado en la mitad de tiempo y el resultado final hubiera sido mucho mejor. Las interpretaciones, la perspicacia y la ambientación siguen rayando a buen nivel, pero todo aparece ante nuestros ojos como un cansino camino hacia el desenlace.
Estados Unidos, 2017.- 121 minutos.- Director: Craig Gillespie.- Intérpretes: Margot Robbie, Sebastian Stan, Allison Janney, Caitlin Carver, Julianne Nicholson, Bojana Novakovic, Mckenna Grace, Paul Walter Hauser, Bobby Cannavale. TRAGICOMEDIA.- Tonya Harding fue la primera patinadora estadounidense en completar, en 1991, un triple salto axel en competición. Pero el éxito sobre el hielo no siempre estuvo acompañado de felicidad en su vida personal.









