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a muestra que los alicantinos y foráneos podrán ver a partir del domingo 8 de febrero en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, esconde una apasionante historia que arranca en 1975 cuando Joan Miró propuso al grupo de Teatre La Claca dirigida por Joan Baixas y Teresa Calafell una colaboración para participar en el diseño y puesta en escena de una obra de teatro.

El Miró más teatral llega a Alicante de la mano de Mori el Merma en ARTE

Cuando alguien tiene el placer como me ha ocurrido durante esta semana de estar cerca de Joan Baixas y conocer de primera mano los entresijos de aquellos momentos vividos junto a Miró, la exposición resulta si cabe aún más interesante.

Mori el Merma fue un espectáculo teatral de la compañía Teatre de la Claca dirigida por Joan Baixas y Teresa Calafell en la que Miró realizó los decorados, las máscaras y los grandes títeres y muñecos.

Durante varios meses, Miró colaboró en el diseño de los personajes construidos en tela y goma espuma por el grupo y fue en marzo de 1977, en el propio taller de La Claca y como un miembro más del grupo, cuando procedió a pintarlos y decorarlos, creándose un ambiente mágico.

La obra se estrenó primero en Palma de Mallorca, en el Teatro Principal y después, en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona el 7 de Junio de 1978.

En los primeros dos años, desde 1978 a 1980, se representó dentro del Festival d’Automme en el Centro Pompidou de París, en los Riverside Studios de Londres, en la Fondation Maeght de Saint Paul de Vence o en la Sala Olympia de Madrid.

La inclusión de Miró en esta obra de teatro no es casual, ya que Mori el Merma no es si no la representación del personaje de Ubú, de la famosa obra teatral Ubu roi (Alfred Jarry) que el artista asocia al general Franco.

Joan Miró concebía al dictador como la encarnación de las tinieblas, la mano de hierro de la España más negra, la fuerza siniestra que sembraba de sal los territorios donde había de crecer la libertad. El personaje de Ubú que Miró desarrolla plásticamente a través de una serie de dibujos y de tres carpetas de litografías, sube a escena con la obra de Mori el Merma que recoge su ideario político tranversalmente bañado de surrealismo.

El Miró más teatral llega a Alicante de la mano de Mori el Merma en ARTE La exposición alrededor de la obra de teatro se compone de los siguientes elementos:

1.-Joan Miró / Alfred Jarry
Joan Miró tuvo desde siempre un interés muy especial por la obra de Alfred Jarry. Sentía auténtica fascinación por los escritos y la personalidad del artista francés y por su famosaobra teatral Ubu roi a la que dedicaría tres libros de bibliófilo y la escenografía de la obra que nos ocupa Mori el Merma. El texto de Ubu roi considerado la vanguardia delmovimiento dadá ha estado representado con éxito a lo largo del siglo XX por numerosos directores teatrales que a menudo la han adaptado a la actualidad.

Miró conoció el texto de Jarry en los primeros años 20, puesto que compró un ejemplar del libro editado en 1921 y lo leyó y releyó anotando al margen y dibujando en las páginas libres inspirado por el personaje de Ubu y en recortes que intercala entre las páginas del ejemplar conservado en la Fundación Miró de Barcelona.

2.- Ediciones de artista
Inspirado en la farsa grotesca de Alfred Jarry, Joan Miró diseña tres libros de bibliófilo editados por Tériade en París en 1966, 1971 y 1975 que ilustran la obsesión del artista por el personaje de Ubu. La primera con texto original de Afred Jarry es Ubu roi. La segunda y la tercera son fruto total de la invención de Miró, tanto las situaciones como los dibujos y el texto. Casi podríamos hablar de dos obras teatrales de Miró en la línea del teatro del absurdo que también ilustra gráficamente y son Ubu aux Baleares y Lènfance d’Ubu. Miró sitúa al protagonista de Jarry en Baleares y con un ingenioso contrapunto de imágenes y frases populares mallorquinas y catalanas de tono humorístico y un poco grosero, recogidas por el artista para componer el texto parece que quiere optar por la ironía y la broma más que por el dramatismo.

Ubu Roi
Alfred Jarry, Ubu roi, Litografías originales de Joan Miró París Tériade Editor, 1966.

Ubu roi contiene 13 litografías (un frontispicio y doce láminas interiores dibujadas en  violentos arabescos entrelazados que tienden a llenar todo el espacio) coloreadas con tintas muy variadas, de extrañas tonalidades quebradas (amarillos y verdes pálidos, azules tirando a lila, malvas…) de intensidad predominantemente estridente. El gran dinamismo de la escenas proviene de la ondulación imparable de todos los trazos, de la tendencia al enlazamiento continuo de las diversas figuras y, sobre todo, de la composición basada en las posiciones respectivas de los personajes, siempre en una relación mutua fuertemente chocante, casi paroxística: de exhibición, de amonestación, de repulsa, de agresión brutal…

Cada una de las trece litografías se ha tratado como si fuera un teatrino, como un espacio donde se han situado los diferentes volúmenes en este caso los personajes de la obra, más que como un dibujo. Las formas grotescas y redondeadas evocan al tirano y a todo su séquito. Los colores violentos y chillones dan un tono folclórico e inquietante, más que armonioso, a cada una de las escenas.

L’enfance D’ubu
Joan Miró, L’enfance d’Ubu, Tériade Editeur, París, 1975.

L’Enface d’Ubu consta de 23 litografías (veinte láminas además de las de la cubierta de la caja, la portada y contraportada y página del título interior) donde una serie de personajes producen una extraña sensación por el contraste que hay entre su distribución perfecta y casi estáticamente ordenada en parejas de personajes –el uno al lado del otro- y la locuacidad compulsiva y chirriante que parece invadirlos sin poderla sacar fuera como si estuvieran encerrados dentro de su propia imbecilidad y su vacío. El color muy variado y de gama no básica, se limita generalmente al contorno de las figuras.

3.-Carpeta MORI el MERMA
Baixas guardó durante muchos años, una carpeta de dibujos, anotaciones e ideas que iban surgiendo de los encuentros con Joan Miró que tuvieron lugar entre 1976-1977,primero en su taller de Son Abrines en Palma, antes de la realización de los muñecos, y después en Sant Esteve de Palautordera mientras los estaban pintando. Todas las ideas fueran de quien fueran se anotaban. Al principio hicieron muchas reuniones y todo estaba muy hablado y preparado pero sin olvidar que después, cuando Miró se pone a pintar, allí puede pasar cualquier cosa relata Joan Baixas.

Quedaron después de algunas reuniones y largas conversaciones que el grupo fabricaría los muñecos y Miró subiría a Palautordera a pintarlos. Y así fue. La Claca explicó al artista su forma de trabajar y representar y cómo deberían de ser esos muñecos que muchas veces les cubrían por completo, que les dejaban muy poca visibilidad y que recibían todo tipo de materiales por encima. Necesitaban muñecos ligeros y frágiles de forma que al acabar la representación pudieran lavarse, al menos ciertas partes para quitarles el sudor y la suciedad y que pudieran ser repintados y recompuestos para sucesivas representaciones.

Todas esas anotaciones se recogen en este dossier Mori el Merma. Documentos entre los que se incluye la correspondencia entre Miró y Joan Baixas donde se dan indicaciones, con dibujos, esquemas y muestras de color; hojas de agenda donde Miró ha trazado ideas y bocetos, páginas de una libreta cuadriculada con dibujos, trozos de tela pintada, hojas de libreta a rayas, papeles con más dibujos, recortes y fotografías de los actores sosteniendo las máscaras y muñecos en blanco antes de acometer el proceso de la pintura. Las fotografías están realizadas por Gabriel Serra y en el reverso siempre hay anotaciones.

4.-Los muñecos, máscaras y decorados
La representación de Mori el Merma se basa en once personajes. Seis constituyen el mundo del poder: el Merma y su inmunda corte, su mujer, el monstruoso caballo y tres ministros o fuerzas del orden. Les acompañan cinco hurones que representan al pueblo oprimido, desfallecido y colérico y que visten máscaras de trazo muy simple.

Las piezas centrales de esta exposición son los grandes títeres y elementos teatrales que la Diputación de Alicante conserva en sus fondos y que han sido restaurados por el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración. Se trata de un total de 25 piezas que conforman muñecos completos o fragmentos de ellos. Este conjunto es expuesto en unas condiciones especiales en un espacio escénico, en un entorno oscuro, con iluminación teatral y conformando alguna de las escenas de la obra. No son obras de arte al uso quepuedan ser mostrados con luz natural y proximidad a los espectadores sino elementos teatrales que deben de ser tratados como tales.

6.- Documentación gráfica y película. Catalá-Roca
Los auténticos instrumentos de creación son la mente y el ojo, no la cámara decía Català- Roca. Y por ello, su fotografía sabe captar el instante preciso que otorga la fuerza más poderosa a la imagen. Lo que ve, lo que atrae su atención, lo que mira, se transforma inmediatamente, gracias a su cámara en una imagen perdurable. Del infinito mosaico de imágenes fotografiables, Catalá-Roca busca y escoge los aspectos inesperados, para presentarlos de una manera lacónica, clara y directa. Es por ello uno de los máximos exponentes de la fotografía del siglo XX.

Francesc Català Roca se convirtió en el fotógrafo de Joan Miró por antonomasia. Una amistad de treinta años y una estrecha relación nos han proporcionado documentos insustituibles para conocer la capacidad artística y el talante personal de Joan Miró. Aunque fotografió a muchos otros artistas sólo con Miró alcanzó tal grado de compenetración que le permitió participar de la intimidad del pintor y mostrárnosla. Más de cinco mil negativos atestiguan esta relación y lo convierten en el fotógrafo de Miró.

Durante dos semanas en marzo de 1977 Joan Miró fue cada día a Sant Esteve de Palautordera acompañado por Francesc Catalá Roca. Allí en un viejo teatro, construido por los jóvenes anarquistas antes de la guerra civil y utilizado entonces como almacén de piensos, Miró pintó el material escénico de Mori el Merma ayudado de los actores de la compañía. Largas horas de conversación y de silencio llenaron aquellas intensas sesiones que Català recogió en cerca de 800 fotografías y un film excepcional que montaría con escenas del estreno de la obra.

7.-Documentación Alicante: Correspondencia, informes, prensa y fotografía
En 1980, tras dos años de actuaciones de la obra de Mori el Merma en diversos escenarios del mundo con más de 70 representaciones, la compañía Teatre La Claca decidió disolverse por cansancio de los actores y por la necesidad de revisión de todo el material escénico. Tenían firmados varios contratos y Miró les incitaba a continuar pero necesitaban ensayar con nuevos actores y reparar todo el material escénico que había sufrido mucho.

Buscaron subvenciones y ayudas. Miró trató de alcanzar acuerdos institucionales en Madrid pero no los consiguió. Sí que llegó a un acuerdo con Eusebio Sempere para que La Claca le cediera parte del material original que no fuera a utilizar en el remontaje de la obra con el fin de exponerlo en el Museo de La Asegurada y el artista alicantino se comprometió a encontrar los dos millones de pesetas que necesitaba La Claca.

Los muñecos llegaron a Alicante y de la mano del propio Sempere y de Joan Baixas, se expusieron en 1980 durante 14 meses en la Planta baja del Museo de La Asegurada. La operación fue financiada por la Diputación de Alicante. Todo el proceso fue recogido por la prensa del momento y se conservan documentos y correspondencia que forman parte de la muestra.

Para la inauguración, el domingo 8 de febrero el MACA ha preparado un pasacalles a las 11:45 h. en el que los visitantes tal vez puedan disfrutar de la presencia de algunos de los personajes de Mori el Merma.

Imagen destacada: Los muñecos forman parte sobresaliente del montaje – Unidad de Comunicación de la Concejalía de Cultura

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