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Los alimentos y placeres de la Cora de Tudmir... en AIRE LIBRE odos sabemos que en el año 711, con el desembarco de Târiq y la Batalla del Guadalete, empieza la conquista del Reino Visigodo de Toledo por las huestes musulmanas. Ahora bien, Târiq vino en apoyo de los vitizanos enfrentados al rey Rodrigo, inmersos en una guerra civil entre visigodos. La rapidez de la conquista se explica sobre todo por la poca resistencia de los vitizanos que acabaron negociando su estatus con los invasores.

En este contexto, el Reino de Tudmir hace referencia al territorio controlado por el noble visigodo llamado también Teodomiro desde 713 al 825. Según nos refieren algunas fuentes tanto árabes como mozárabes, Teodomiro, tras ser derrotado y destruido su ejército, engañó a los sarracenos disponiendo a las mujeres con los cabellos sueltos y cañas en lugar de lanzas, para defender las murallas de Orihuela, forzando así el famoso Pacto de Capitulación que lleva su nombre, el Tratado de Teodomiro.Este episodio de las mujeres guerreras parece ser una interpolación inspirada en la vida de Mahoma, en un hecho ocurrido en la ciudad de Jair.

Este territorio fue, desde el 825 hasta el 1031, una provincia o kora de Al-Ándalus, creada seguramente tras las reformas administrativas impulsadas por Abderramán II (‘Abd al-Rahman) al proclamar el emirato independiente. Siguió siendo así en la época Omeya. Fue disuelta definitivamente por la retirada de las ciudades al interior por las amenazas danesas y noruegas de vándalos, vikingos y otras tribus en el 844. Ocupaba el territorio de la actual Región de Murcia, en el sureste de España, así como la mayor parte de las provincias de Alicante, Albacete y las comarcas del norte de Almería (Vélez Blanco, Vélez Rubio, Vera, etc.).

Los alimentos y placeres de la Cora de Tudmir... en AIRE LIBRE Teodomiro fue el noble visigodo que gobernaba estas tierras desde Orihuela a la llegada de los musulmanes a la Península Ibérica.  Pactó con ellos la entrega de las principales ciudades de dicho territorio a cambio de que se respetaran las vidas y propiedades de sus habitantes mediante el pago de un impuesto anual.

El pacto se firmó en abril de 713 d.C. entre Teodomiro (hijo de Gabdus) y Abdelaziz (Abd al-Azîz ibn Musa) (hijo del moro Muza de las crónicas cristianas).  El pacto firmado por Teodomiro parece que dejó de tener vigor con la instalación en el territorio de una parte del yund -tropas sirias llegadas a al-Andalus unos años antes desde Ifriquiya (provincia del norte de África-).

El tratado de Teodomiro y el estatus especial del que gozaron las tierras del S.E. peninsular estuvo todavía vigente, durante breve tiempo, tras la muerte del noble visigodo, bajo su sucesor Atanagildo. No obstante los musulmanes irán centralizando de forma paulatina sus dominios principalmente con el inicio del califato, desapareciendo todo resto de autonomía en la Cora de Tudmir. Conforme a los datos que recoge en su obra el historiador andalusí al-UdriTudmir comprendía numerosas ciudades, entre las que se encuentran Uryula (Orihuela),Laqant (Alicante), Mula (Mula o La Mola {Novelda}), Bqsara (Begastri {Cehegín, Murcia} o Bogarra {Caudete, Albacete}), Blntla o Billana (Valentula {Elche} o Villena), Lawrka (Lorca), Iyya o Illa (Eio, que los autores identifican con la antigua Ilunum romana (Hellín)}, con la pedanía murciana de Algezares donde ha aparecido restos de una basílica bizantina y un gran palacio, o con Elda), e Ilsh (Elche).

Durante algún tiempo Tudmir también era el topónimo con que se conocía a la ciudad capital de dicha provincia, primero Orihuela y luego Murcia, tras su fundación en el año 825 d.C. por orden de Abderramán II (Abd al-Rahman)… aunque eso tampoco está claro… Tampoco existe unanimidad entre los distintos autores sobre el límite septentrional de esta cora, pues algunos la extienden hasta la región montañosa cercana a Denia, mientras que otros estiman que esta zona perteneció a la cora de Valencia. Algunos autores también le atribuyen la ciudad de Huéscar, que usualmente se considera parte de la Cora de Yayyán o de la de Elvira… y eso es lo que más me interesa… que puedo llegar hasta el sur de la provincia de Valencia… y cubrir toda la de Alicante… un territorio desconocido en lo gastronómico… especialmente por los habitantes del mismo.

El territorio descrito coincide aproximadamente con lo que podemos llamar el sureste español… y a ése me voy a referir… Uso esta división geográfica porque me es mucho más útil que la provincial, la cual la mayor parte de las veces no respeta unidades geológicas ni climáticas… la base de la producción de alimentos.

Los alimentos y placeres de la Cora de Tudmir... en AIRE LIBRE Pretendo hablar de vino, frutas, verduras, quesos (sobre todo de cabra), dulces… alimentos… tomates, pimientos, cebollas, higos, brevas, melones, granadas, melocotones, albaricoques, uva, ñoras (Su Majestad la ñora), salazones, arroz, turrones, cerezas, nísperos… placeres que podemos encontrar en esta zona… y lo quiero hacer así porque considero que las gentes que habitan un territorio deben conocer los alimentos que se producen en él para poder valorarlos y apreciarlos… Hablaremos mucho de vino… ya lo advertía Vázquez Montalbán… Un pueblo que no bebe su vino tiene un grave problema de identidad. También decía Antonio Machado que se desprecia lo que se desconoce.

Es posible invertir los términos de esta frase y afirmar que el conocimiento es condición sine qua non para el aprecio. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, en su vigésima tercera edición, define conocimiento  (décima acepción) como saber o sabiduría. Por otro lado, la palabra aprecio viene del verbo apreciar y dicho Diccionario define este verbo (segunda acepción) como reconocer y estimar el mérito de alguien o de algo. Es posible pues afirmar que el saber ayuda a reconocer el mérito de las cosas y las personas… y eso haremos.

Seremos como Antonio José Cavanilles en 1797… recordemos Las Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reino de Valencia … en su libro Cuarto, Sur o Tierras Meridionales del Reino de Valencia: La soledad y la aspereza de los montes concilian la atención del naturalista, quien estimulado del deseo de adquirir nuevos conocimientos, de perfeccionar sus ideas y comunicarlas a sus semejantes, no siente las incomodidades y riesgos inseparables de tales excursiones. Baja de los montes a las llanuras y se deleita al verlas sembradas de pueblos y producciones varias, de industriosos colonos que aprovechan el suelo, las aguas y los vegetales nativos.

Quisiera tal vez hallar eriales abandonados a su suerte para estudiar en ellos la naturaleza; más prefiere a este gusto el sólido de ver que prospera la agricultura, las fábricas y la especie humana. Con dificultad se señalará provincia que en tan corto espacio reúna tanto objetos dignos de consideración como el Reino de Valencia  […]  Ahora entramos en un recinto que ofrece empinados montes, horribles barrancos y deliciosos jardines, donde la agricultura y las fábricas se han aumentado mucho y aun se van perfeccionando, la población es considerable, las frutas deliciosas, varias y ricas las producciones, despejado el cielo y abundantes las aguas.  Hállanse en él los elevados montes de Mariola, Mongó, Benicadell, Serrella, Aitana y otros, ricos todos en vegetales y mucho más en deliciosas aguas. 

No tiene ríos caudalosos pero sí muchos riachuelos que fertilizan valles y llanuras notables.  Se ven allí las preciosas huertas de Gandia, Alicante y Orihuela, los dilatados campos de Monovar, Elche y Ontinyent, los amenos y ricos valles de Castalla, Biar, Cocentaina y Albaida.  Finalmente las fábricas de varios pueblos que de mil modos contribuyen a la felicidad propia y a la general del Estado. Pero eso sí… sin olvidar que buscamos el placer… no queremos lamentarnos por el paraíso perdido como el poeta valenciano Ibn Labbun, señor de Murviedro, que en el siglo XI decía:

Vull recordar nits de joia i plànyer el temps que fuig.
La meua vida, aleshores, era un vell esclat de brots
als jardins on ella em duia el rec lluent dels seus ulls.
On s’han amagat els astres que prop meu abans lluïen?
On les nits que vora tu l’albada venia alegre?
Quin goig quan tu m’oferies aquell got de vi d’or,
que en flama viva em cremava com flama de garrofer

Estos versos están hoy en unos de los mejores vinos que da este territorio… vino de Malvasía, Garnacha Blanca y Verdil… y hasta ahí puedo leer.

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