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Crónica escénica: VII edición de la Muestra Ibérica de Artes Escénicas (MAE) de Extremadura

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Fotografía cedida por la Muestra Ibérica de Artes Escénicas (MAE) - © Fotógrafo: Javier Pulpo.

Es Cáceres una ciudad sumamente acogedora que tiene, como saben ustedes, un casco poblacional histórico exuberante, Patrimonio de la Humanidad, uno de esos lugares en que el tiempo se detiene nada más cruzar el arco de La Estrella: allí, la piedra en edificios, callejones, plazuelas y travesías invita a adentrarse: es un fragmento vivo de la historia.

Allí, en Cáceres, se ha celebrado la VII Muestra Ibérica de Artes Escénicas, en un entorno lluvioso, tranquilo, pacífico, en un presente continuo, por lugares en los que el ruido y la prisa han quedado pospuestos, hasta que en unos días acabe este buen encuentro de profesionales y público alrededor de las artes escénicas. Son muchos los ciudadanos cacereños que suman como público asistente y que con su aplauso corroboran la calidad de las escénicas en Extremadura. Recordemos que la ciudad también tiene una ESAD (Escuela Superior de Arte Dramático) que, sin lugar a duda, pone un punto de apoyo importante para el desarrollo de la Muestra. He tenido ocasión de saludar a compañeros profesores que antaño fueron mis alumnos –Rodolfo, David y Moreno- y ahora, volando el tiempo, son entregados docentes que animan a sus respectivos alumnos en la senda histórica de las artes escénicas. Desde aquí mi apoyo a ellos. a la ESAD y a las artes escénicas, presentes en la Muestra.

Durante tres días hemos visto espectáculos de teatro (de calle, de sala, títeres, comedia bufa, teatro social, político, comedia de costumbres, comedia musical, teatro ceremonial, teatro realista…); espectáculos de danza (flamenco, contemporánea…) y también algo de circo (perdón por los que no he podido ver).En total diecinueve espectáculos, varios de gran formato, desde cuatro hasta siete u ocho componentes, junto a otros de mediano o pequeño formato (de uno a tres) -sin contar la parte del segmento técnico, parte importantísima en las nuevas dramaturgias, que nos han regalado ambientes emocionales importantes en fusión con la tecnología, acercando las escénicas a la sociedad; hemos visto diversas estructuras escenográficas, imágenes bellas desde la caligrafía mapping, proyecciones, banda sonora, efectos especiales de sonido, luces, etc., recursos que durante estos días han engalanado y ennoblecido las propuestas presentadas.

En general debemos decir que las artes escénicas en Extremadura -lo que vemos y lo que se visualiza en la Muestra- son trabajos muy dignos, y, digamos punteros, innovadores en diversos aspectos, sea a nivel textual, de puesta en escena, de escenografía, temática, de interpretación, espacial o técnicamente…

Hemos visto algunos espectáculos que podríamos calificar de arriesgados, más o menos audaces o temerarios, categóricos en sus propuestas; algunos se han ganado al público desde el primer minuto (Soy un cuadro de tristeza, Nasrín, Alfonso X, Origen, Raíz, In-side, Nido); espectáculos con una  temática muy diversa, que se mueven por el territorio de lo histórico, de la represión, de las guerras, del desgarro humano o los derechos civiles violentados; también se ha tratado el viaje, sea exilio, migración, viaje placentero o en busca de trabajo (La distancia); hemos visto comedias del jajajá, divertidas, como Esperando la carroza; juguetes minúsculos con un argumento extremadamente sensible y sencillo, emotivo como ha sido Nido; o desgarradora, casi cruenta, como Menina. Soy una puta obra de Velázquez; aleccionadora, históricamente estremecedora ha sido El perfume del tiempo; y profundamente hermosa Origen, de una beldad ancestral, en el movimiento, en los ritmos, en el trabajo corporal, en la sincronía entre bailaores, guitarras y maestro del danzar; espectáculos de gran belleza visual como Nasrin y el libro de Wallada; y otros en los que se apuesta por el riesgo del monólogo, sea textual (Menina), sea corporal (Raíz),o en juegos y habilidades circenses (¡Qué circo de mujer!); el teatro gestual ha estado presente en el alocado Los tres mosqueteros; la expresividad en cuerpo dúctil, coherencia, fraccionamiento gestual, continuidad y dinámica de la unidad corporal en Raiz; ligazón perfecta segmentaria entre las danzantes en In-side; pasión, teatro histórico, preñado de ritmos medievales, de poderosa fuerza dramática en Alfonso X, la última cantiga… y hasta alguna máscara hemos visto, en una puesta en escena un poco forzada a mi entender en Maquina de encarnar, teatro excesivamente ceremonial…

Veo a los compañeros, en el último día de Muestra, –actores, actrices, distribuidores, directores, programadores, autores- ya un poco tocados por el cansancio, con otro ritmo corporal más cercano a la despedida, con un “hasta la próxima “en el rostro y un abrazo entre los brazos dispuestos… “Hasta la próxima”, repetimos sin dudar, sabiendo que es un “hasta la próxima” que contiene un fraternal mensaje en que las artes escénicas seguirán tan vivas como el hoy de hoy, tanto como el hoy de hace mil años y tanto como el hoy futuro contenido en estas tres simples y amables palabras. ¡Hasta la próxima…!

¡Salud y Teatro!

Paco Alberola

P.D.

El enorme esfuerzo que supone poner en escena una producción, a veces queda oculto por el relumbrón del estreno. No nos olvidemos del esfuerzo necesario para sacar una propuesta adelante, y mucho menos olvidemos que el mérito primero corresponde exclusivamente al colectivo de profesionales profundamente comprometido con el hecho escénico, en creación, distribución, venta o exhibición. Por eso, eventos de encuentro como la MAE son tan necesarios; por eso deben ser apoyados vivamente por las instituciones.

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