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Su obra autobiográfica no está exenta de placer ni de dolor, se mueve entre el discurso conceptual muy elaborado y la imagen kitsch. La frescura de la inocencia deja entrever una serie de imágenes críticas, atrevidas y transgresoras y una puesta en escena en la que el acompañamiento de Lucía Morate Benito en el montaje da el toque creativo a una exposición que aun cuando colectiva tiene la grandeza de no diluir a ninguno de sus participantes.

Eva, para usted ésta es una casa nueva, es la primera vez que expone en Alicante…

Para mí está siendo una experiencia muy buena y es todo un honor porque no todos los días se te presentan oportunidades tan especiales. Llegar a una sala tan grande como ésta de la Lonja del Pescado, te plantea muchos retos. Normalmente cuando a ti te ofrecen una exposición, solo te puedes hacer con un cachito pequeño, pero aquí he tenido la oportunidad de utilizar el espacio que he querido, que es espectacular. Además, comparto sala con fotógrafos a los que llevo tiempo siguiendo. A eso hay que sumarle que este Festival tiene un carácter muy particular. Se nota que se está haciendo desde el cariño y el esfuerzo: por y para gente apasionada  por la fotografía. Tengo que agradecer particularmente a Lucía Morate y a Leonardo Spinelli por el trato que estoy recibiendo y por todas las facilidades que me están dando. Es muy bonito sentirse parte de Photoalicante. El ambiente aquí es bastante especial; muy familiar. Todo el mundo está preocupado hasta por el más mínimo detalle.

Cuando yo oigo el nombre de su exposición “Chicle es también un estado de ánimo” me imagino una cosa pastosa, difícil de administrar… ¿Por qué la llama así?

Has dado en el clavo. “Chicle” para mí es la sustancia que perfectamente simboliza mis sentimientos de los últimos 4 años. Esta exposición está hecha desde la autobiografía y en este tiempo se han presentado problemas personales que no soy capaz de digerir. Problemas que están pegados en mi persona, en mi piel. No me lo puedo quitar, ni tragar, ni digerir. El chicle, además de pegajoso, es rosa y el rosa es un color con connotaciones de feminidad, de inocencia. Que todo sea rosa obliga a que “ese drama” se vista de una aparente amabilidad, como decir “la procesión va por dentro, pero vamos a intentar ver la vida de color de rosa, aunque haya que forzarlo.”

¿Qué cree que puede imaginar la gente cuando autobiográficamente se muestran cuerpos desnudos tocados por manos de otras mujeres?

Eva Casanueva: "Mi vida es como un chicle que se pega en la cabeza" en FOTOGRAFIA

No estoy segura. Yo en realidad intento hablar de mi conflicto con las maneras de relacionarse en general y en estos collages, con el sexo. Vuelvo a utilizar el juego para relajar un tema que me incomoda. Hay una cosa muy actual que me interesa mucho y es la pérdida de las relaciones personales digamos “profundas”. Me parece que las nuevas maneras de relacionarse están lejos de unas ganas de conocer a las personas en profundidad. Se lleva todo a lo carnal y son maneras superficiales y consumistas. Me apena mucho. En estos collages vuelvo a pintarlo todo de rosa, a usar purpurina, a utilizar trocitos de mi propia ropa interior. Son cuerpos enrevesados, con unas gorduras, como mi propio cuerpo. Son cosas que se suponen feas, que no están bien vistas. Hay un “forzarse” al juego sexual, al obligarse a salir de la zona de confort.

Eva Casanueva: "Mi vida es como un chicle que se pega en la cabeza" en FOTOGRAFIA Hay una foto que es muy sencilla pero que no pasa desapercibida… el chicle en el pelo es lo más incómodo que hay. ¿Por qué un chicle en el pelo?

Porque se enreda, se pega. Es el problema que se atasca, que no puedes tragar. Lo único que te queda es divertirte haciendo pompas, despreocuparte y escupirlo cuando te canses.

Cuerpos lacerados de humanos y de animales, heridas no cicatrizadas… ¿Por qué?  

Todo lo que hay aquí en esta pared soy yo, tiene una historia detrás. Retrato a los que me rodean. Este animal es mi perra, que para mi es como si fuera mi hija y además suple esas carencias afectivas de las relaciones personales que no me satisfacen de pleno. Estoy hablando con todo desde lo particular a lo general. No dejo de ser una mujer del siglo XXI. Supuestamente aún se nos exige cumplir con la maternidad. Utilizo la herida de esa mujer que es mi madre porque es el mismo dolor que siento yo.

Eva Casanueva: "Mi vida es como un chicle que se pega en la cabeza" en FOTOGRAFIA Al ver su obra se tiene la sensación de estar frente a algo kitsch…

Sí, claro, porque forma parte de mi universo rosa, de purpurina, de chicles, de chicos, de pieles. Forman parte de mi lenguaje y son los elementos que utilizo siempre, porque son las cosas que me obsesionan.

Si su trabajo es autobiográfico, ¿es usted la piña que está sobre la cama? La piña que se ha vuelto la imagen de la exposición…

Yo también soy una piña. La piña pincha por fuera, pero es dulce por dentro. La piña es la parte de mi que a veces no tiene presencia, que es mi personaje.  Por un lado está Eva, que es estricta, que necesita tener las cosas organizadas, por otro, está piña, que juega, que se permite hacer cosas sin sentido y por puro placer. Tiene humor y el impulso de ser positiva.

Eva Casanueva: "Mi vida es como un chicle que se pega en la cabeza" en FOTOGRAFIA
Piña, por Eva Casanova

¿En el fondo es usted muy dulce?

A veces, a veces… Me gustan las heridas, me gusta la sangre, es esa parte morbosa del dolor, de lo carnal, en la que sale la polaridad…

¿Cuál es su formación como fotógrafa?

Yo trabajo en una escuela, Efti. Es la escuela donde estudié varios cursos además del Master de Fotografía Contemporánea. Toda una experiencia. Otra vez una bipolaridad entre trabajadora y estudiante perpetua que me permite estar ojo avizor a todo lo que sucede, a estar todo el día rodeada de fotografía. Me siento afortunada

Conozca más sobre la obra de Eva Casanueva 

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