Compartir
Escena de la obra - © Asís G. Ayerbe

Por Paco Alberola.

Peribáñez y el Comendador de Ocaña, de Lope de Vega. Dramaturgia: Yollanda Pallín. Cía: Noviembre Teatro. Dirección de escena: Eduardo Vasco.

 

Hace una semana vimos esta obra en el Festival de Teatro Clásico de Olmedo. Fue una delicia en todos los aspectos. Dentro de unos días va a estar en el FITCA de Alicante (del 15 al 19 de septiembre) y en el Festival de Teatro, Música y Danza de San Javier (del 10 al 22 de agosto). Es por esto que quisiera hacer un comentario acerca de lo que vimos e invitarles a que acudan a disfrutar de tan excelente puesta en escena.

Peribáñez y el Comendador de Ocaña es uno de los llamados dramas rurales de Lope, junto a otros como Fuenteovejuna, El mejor alcalde, el rey, o El villano en su rincón. En ellos nuestro autor se centra en lo rural y costumbrista, relacionándolo con el estamento del poder como institución. Contienen elementos que los sitúan también en registros que se aproximan al drama social, al costumbrista y al drama de honor, categoría por la que a Peribáñez… se le reconoce mayormente. 

En su extensa creación literaria Lope fue, sin duda, un adelantado a su época. Como sabemos, cambió sustancialmente tanto la forma como el fondo de la comedia, alzándose, lo decía Cervantes, con el cetro de la monarquía cómica. Lope además reivindicó lo popular y consolidó el verso en los diálogos escénicos, asignando diferentes metros y estrofas a los diversos personajes y distintas y variadas circunstancias que padecen, como dejó escrito en su Arte nuevo de hacer comedias…

Los personajes, celosamente dibujados, forman una dramaturgia que facilita enormemente su traslación a las tablas.

Apoyándose en el octosílabo, el romance, el soneto, los tercetos, o las décimas construye la imaginería verbal y rítmica de cada una de sus comedias, corrige las tres unidades (acción, lugar y tiempo) y reduce el número de actos de las mismas. Encauzado por el verso castellano perfila ciertos personajes como son Fabia, (o Teodora, de El rufián Castrucho, evolución de Celestina), don Alonso, caballero, Tello, criado, Peribáñez, labrador y Casilda, su esposa; Juan Labrador –El villano en su rincón-, Laurencia, labradora, Finea, dama boba, Pedro Crespo (El alcalde de Zalamea, tanto de Lope como de Calderón), Busto Tabera y su hermana Estrella, Belisa, dama ñoña y avispada, etcétera, personajes, que, celosamente dibujados, forman una dramaturgia que facilita enormemente su traslación a las tablas, como hemos visto en este Peribáñez en versión de Yolanda Pallín. 

Un Lope de Vega magníficamente puesto en escena en DESTACADOS ESCENA
Noviembre Teatro – © Asís G. Ayerbe

La puesta en escena ofrecida por Eduardo Vasco denota un conocimiento exhaustivo, casi científico, del medio en que se mueve; no en vano ha sido director de la CNTC. Y sin quitarle merito a él, debo romper una lanza –así se decía antaño- por los que dan forma, cuerpo y aliento rítmico al espectáculo: los intérpretes, actores y actrices, muy capaces, con un registro interpretativo excelente tanto a nivel corporal, gestual, vocal, rítmico, espacial, … que integran en su creación particular y colectiva –arte del teatro- la música, la danza o baile, el uso del vestuario acomodado a época, los ritmos en escena y la canción interpretada a vista de público, la construcción y deconstrucción escenográfica, el juego de armas y su riesgo, tanto para el personaje como para el intérprete, la iluminación, etcétera,  sin que hallemos fragmento o escena que suene a artificio –a veces se suceden dos o tres escenas simultáneas, magníficamente ensambladas-, propuesta escénica en la que todo está perfectamente engarzado y calculado.

Hay dos escenas que destacan por su luminosidad, una; la otra por su oscuridad. La primera (Acto Iº, esc. IX) es aquella en la que los jóvenes desposados, en redondillas, se piropean deliciosamente, y escribiendo las letras del abecedario en el suelo de tierra se van diciendo todo tipo de lisonjas a procurar, o vicios a evitar (invito vivamente a leerlo en el texto, pues es un gozo total este Abecedario que, de manera similar, ya utilizó Cervantes en su Don Quijote de la Mancha); la segunda escena a comentar es la del encuentro entre Peribáñez y el Comendador intentando seducir a Casilda (Acto IIIº, esc. XV-XVII); todo en la obra apunta a este momento intenso en el que se tasa y debate sobre la vida, el honor, la honra, la honestidad, el respeto, el poder, el deber… En la Ficha de Esgrima escénica nº 58, correspondiente a este enfrentamiento se puede leer la siguiente anotación: 

Conflicto generador del enfrentamiento: el deseo del Comendador por Casilda. 
Armas que esgrime cada personaje: Peribáñez, espada: Comendador, espada, o daga, aunque también podría ir desarmado. 
Argumento del enfrentamiento: Peribáñez vuelve a su casa, de noche, temiendo que el Comendador ronde a su esposa. Escondido, contempla que es cierto lo que suponía y, celoso, se enfrenta a su rival defendiendo a Casilda.
Acción que desarrollan: enfrentamiento y pelea entre el Comendador y Peribáñez. Sabemos que éste ha sido nombrado caballero y ceñido espada; pero, por su condición de labrador no debe saber usarla demasiado bien (acostumbrado al manejo de herramientas de campo como la hoz, la azada, la guadaña, la horca…). Por el contrario, el Comendador sí conocería perfectamente su uso, por lo que debemos entender que, o bien éste va desarmado e intenta defenderse con algún utensilio o herramienta de labranza que pudiera hallar en el lugar, o si porta espada no le de tiempo a desenvainar. También cabe que sea herido por exceso de confianza en su habilidad con las armas, o por su cargo como Comendador.

 

Este enfrentamiento, entre labrador y hombre de armas, ha sido resuelto en escena de modo fulminante, sin cruzar los hierros, por sorpresa y embestida abrupta del primero sobre el segundo, sujetando la espada del Comendador y tirando estocada a flanco izquierdo, entrando en campo –avanzando-, causándole herida grave. El Comendador, que no se ha defendido, en suelo, es herido de nuevo por Casilda con la daga que le ha facilitado su esposo Peribáñez.

Al respecto del enfrentamiento armado podemos sugerir –y sólo sugerir- alguna acción que diera mayor credibilidad al desenlace, puesto que es un momento dramático muy grave; pensamos que quizás estaría bien que por parte del Comendador hubiera alguna acción de armas que le situara en lo que realmente es su oficio -hombre de armas-, como tirar una cuchillada o lanzar un par de estocadas –a sangre caliente- antes de caer en tierra. Esto no son más que conjeturas para que el espectador entienda que cuando hablamos de armas -cuando las armas hablan en escena- son tan protagonistas como el mismo personaje que las empuña, y que su lenguaje es tan activo y preciso como el de la palabra –el verso-, el gesto o la acción, por decir. Esa noche, merecidamente, aplaudimos de pie, largo y tendido.

Noviembre Teatro ha asumido un riesgo y ha apostado por uno de los textos significativos de Lope, en el que el Fénix nos propone, como otras muchas veces, un recorrido vivencial que, en este caso, nace de aquella copla que decía: 

La mujer de Peribáñez / hermosa es a maravilla; / el Comendador de Ocaña /de amores la requería. / … / Mientras Pedro está en Toledo / desta suerte respondía;/ “Más quiero yo a Peribáñez/ con su capa la pardilla, / que no a vos, Comendador, / con la vuesa guarnecida”./

Hacía bastante frio en Olmedo la noche de la representación, una de las últimas de julio. Al día siguiente, por la mañana, nos acercamos a Medina recorriendo el mismo camino en el que sufrió emboscada don Alonso, …la gala de Medina, la flor de Olmedo, al calor de las coplas populares que con tanto acierto supo integrar Lope en sus comedias. 

Déjense llevar por esta propuesta escénica que pronto podremos ver en los Festivales antes mencionados de Alicante y San Javier, en Murcia. No se la pierdan, si pueden. Es una delicia.   

Salud y Teatro. Agosto de 2021.

Paco Alberola

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here