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Ver sin los ojos. El arte de Daniel Juan De Rojas Cánovas en PINTURA ste es un diálogo matizado de existencia en el que la fotografía hace parte de la visión que yo, Manuel Antonio Velandia Mora, logro vislumbrar del pintor alicantino Daniel Juan De Rojas Cánovas a través de sus palabras, sus gestos, sus emociones. Un diálogo, en el que, como el mismo artista dice, se entrega con el corazón en la mano (que yo ilustro con un pimiento) para permitirnos extraer la esencia de una vida que no pretende transgredir sino ser.

Salvador Dalí afirmaba: “Déjame por un instante sumergirme en la locura de los artistas. Olvidar las reglas que impone el hombre para no transgredir todo aquello que conocemos. No le temo a la aventura de vivir en un mundo surrealista porque mi espíritu no conoce otra verdad que la que me eleva hasta las fronteras de lo imposible. El día que deje de soñar mándame flores blancas”. Con esta idea se inicia este diálogo con Daniel Juan De Rojas Cánovas; digo diálogo porque no es propiamente una entrevista sino un conocer-se, pensando en transmitir ese saber a los lectores. Este diálogo se aplazó en varias oportunidades pero en la vida todo va enlazado y éste ha sido el día en que fue posible dialogar.

Ver sin los ojos. El arte de Daniel Juan De Rojas Cánovas en PINTURA ¿En su vida todo va enlazado, por ejemplo, la obra a su historia personal?

Yo no me daba cuenta o no tenía la percepción de que eso era así, que pudiera ser posible pero parecía difícil y a la vez fue fácil, sencillo, mi obra no me supuso ningún esfuerzo, sólo tuve que dejarme llevar y plasmar en el papel lo que tenía dentro. Sí que es verdad que siempre hay unas conexiones, la primera hablando de la cita de Dalí. Coincidencialmente a mí me llegó al alma y me llevó a la locura lo que él le dijo a Mónica Naranjo: que ella tenía que dejarse llevar por las pasiones. Yo me dije si esto lo llevó ella hasta el final, yo tendré que hacer lo mismo. Me costó bastante afrontar lo que me vino encima por el hecho de actuar con el corazón porque nunca pensé que eso iba a traer cosas negativas y lo que tuve que aprender es que todo lo malo tenía que transmutarlo, digerirlo y convertirlo en algo bello.

En esa transformación hacia la belleza de lo que Usted hace yo encuentro que hay un trasfondo histórico del arte. Uno mira su obra y la ve terriblemente transgresora; la representación de los cuerpos, los vestuarios, los accesorios, los mismos ambientes en que se desarrolla la acción dejan entrever elementos de una obra de un artista conocido ¿esto es intencional?

No pretendo transgredir, simplemente pretendo ser yo y mostrarme tal y como soy. Evidentemente hay unos elementos y una simbología que en la realidad no son palpables ni evidentes pero en la magia de la pintura, lo que uno tiene dentro puede proyectarlo de una forma, surrealista para otros; para mí no lo es porque esos elementos existen en mi vida. Son mis referencias históricas, las referencias a otros pintores, la forma de los cuerpos… todo tiene una conexión con una realidad tangible que estamos viviendo como la que estamos viviendo tú y yo ahora mismo. No es mi intención transgredir.

A mí me queda una duda. Veo en las imágenes que ha puesto sobre la mesa que está produciendo un tríptico y la imagen del medio es un autorretrato un poco crístico…

Bueno eso sería la equivalencia de que “El cielo nunca estuvo tan cerca”, que es el nombre del proyecto de mi vida, que sería la crucifixión de Cristo. Ese cristo soy yo.

Usted dice que no es transgresor pero si lo veo en la calle yo, y cualquiera, lo distinguimos a kilómetros porque usted es muy único, muy particular, muy diferente…

Eso dice la gente, pero yo me veo muy normal y muy convencional. Será que estoy acostumbrado y simplemente lo llevo con naturalidad. Sí que es verdad que hay algo en mi imagen que es lo primero que ve la gente, que llama la atención pero yo voy en chándal y sigo llamando la atención. Yo tengo clavada una frase de una prima mía que me dijo cuando yo tenía quince años, yendo por la calle: “Es que te pongas lo que te pongas, la gente te va a mirar aunque no quieras llamar la atención la gente te mira”.

¿A sus quince años también se ponía cool en los ojos?

No, con quince años no.

Ver sin los ojos. El arte de Daniel Juan De Rojas Cánovas en PINTURA

Si yo lo veo a Usted y reparo en su cabello que cambia de color, en el cool en sus ojos, en las prendas que viste y los accesorios que porta, inmediatamente observo que usted sobresale entre todo el grupo de personas que están presentes y necesariamente me doy cuenta que Usted está ahí, que Usted existe y que usted está interesado en resaltar esa presencia; pero además su estilo de comunicación es muy distinto a la comunicación que establecen las demás personas aun cuando los otros igualmente sean artistas, yo me pregunto ¿eso implica una contradicción con usted y con su obra?

Para mí el ser artista no es sólo pintar cuadros, para mí, como lo vivo, es una forma de vida. Yo transmito también con mi imagen. Es algo que está estudiado pero que ya forma parte de mí ser artista; yo intento proyectar, comunicar y expresar con todo el abanico abierto, o sea no sólo limitado exclusivamente en la pintura.

¿Se puede decir que su cotidianidad es como un performance?

Claro, el hecho es sorprender a la gente porque ya que llamo la atención lo utilizo. Algunas veces la gente se ofende pero eso me parece algo triste, eso me da un poco de pena…

Creo que tiene que ver con las cucarachas que los otros tienen en su cerebro, no tiene que ver con Usted ¿Eso quiere decir que en Alicante hay gente, incluso en el campo del arte, que está llena de cucarachas?

Desgraciadamente es así. Hay artistas cuadriculados que piensan que porque alguien lleva un aspecto distinto es, como dirían ellos, “una mamarracha que lo único que sabe es ponerse decoración en el cuerpo”. No saben el trasfondo, lo completo que me siento como artista. Intento ir más allá de la apariencia, siempre, porque la apariencia es lo más superficial de la personalidad.

¿Esa apariencia construida llega gratis o llega como resultado de su formación como artista? Sé que Usted es Licenciado en Bellas artes en la Facultad de San Carlos en Valencia y que también, previamente, realizó estudios en la Universidad Miguel Hernández de Altea.

Exactamente. El periodo de formación, no me gusta decir carrera, tuvo una etapa en Altea y otra en Valencia, en la que yo me formé.  Justo cuando terminé en Valencia empecé realmente a proyectar todos los conocimientos que yo había adquirido. La técnica no me la dieron los profesores porque aquellos que tenían las herramientas no quieren facilitarla tal vez porque temen que los estudiantes puedan superarlos.

La experiencia ha sido de trabajar, trabajar y trabajar durante el periodo de formación. Los maestros y compañeros veían la evolución de un cuadro a otro. Durante el último año casi tomo la errónea decisión de dejar la pintura y no tocarla más porque yo he sido siempre de dibujo. Yo me metí en bellas artes, no me avergüenza decirlo, sin haber tocado el óleo; era para mí un terreno totalmente desconocido en el que me encontraba perdido porque no sabía utilizarlo, defenderme… estar perdido me llevó a pensar en no pintar y quedarme con el dibujo para sentirme cómodo. Realmente en Valencia decidí darme la última oportunidad y gracias a ese paso es que puedo realizar mi proyecto de “Nunca estuvo tan cerca”.

En su obra veo que también tiene mucho de interiorismo, de decoración ¿eso tiene que ver con su formación superior de interiores en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Orihuela?

Luego del Bachiller Artístico en la Escuela de Arte y Superior de Diseño (Orihuela), por circunstancias, porque no me sentía en el momento de dar el paso e irme a vivir fuera por ser momentos delicados en mi familia, por la edad, por la misma inmadurez y por no perder el tiempo, decidí meterme en interiorismo. Me dije, voy a probar porque así me labro un camino aunque yo tenía también claro que los tiros no iban a ir por ahí sino por las bellas artes que es lo que he querido hacer siempre. Yo tengo un hermano arquitecto y eso también influyó.  La verdad es que lo del interiorismo en mi obra no me lo había planteado en ningún momento porque yo pensaba que esa formación la tenía aparcada, pero ahora observo que sí hay una relación con el interiorismo, eso se evidencia en los escenarios que monto.

En el tercer elemento del tríptico veo una visión femenina de usted mismo ¿Usted es un sujeto andrógino?

Sí, el personaje es una mujer porque mi alma es femenina. Físicamente soy un hombre con connotaciones andróginas pero soy un hombre contento de mirarse al espejo y verse pelo en el pecho, pero realmente sí me siento “mujer de alma”.

¿Usted reconoce que en su masculinidad hay elementos de la feminidad que le gustan?

Mi masculinidad es física, mentalmente soy más femenino. Yo en momentos de mi infancia… bueno esto es fuerte… al descubrirme sexualmente y a nivel de género tuve dudas porque yo me sentía muy femenino en mi manera de comprender el mundo, entonces me veía mujer y quería tener pechos y caderas… tenía dudas… pero luego, con el tiempo, llegué a la conclusión de que aun sintiéndome mujer no me hace falta una imagen de mujer por fuera. A mí me gusta mi cuerpo, lo quiero seguir teniendo y no deseo cambiarlo.

Desde la ignorancia extrema nos han dicho que somos seres lógicos pero los estudios sobre el cerebro han concluido que somos seres emocionales que a veces pensamos ¿para usted la emocionalidad que relaciona con lo femenino es fundamental para su trabajo artístico?

Por supuesto. Sin esa sensibilidad hubiese sido imposible la creación de estas obras, por ejemplo. Si hubiese sido una persona fría, sin empatía, no hubiera sido posible nada. El artista tiene que expulsar por los poros sensibilidad, sentimiento; para mí es una base, un pilar primordial para ser artista.

Viendo algunas imágenes de su trabajo en la Web observo que Usted hace miniaturas…

En ese campo de las miniaturas me muevo; como todos los artistas tengo que sobrevivir y llevarme algo a la boca. Mi boca había mamado del miniaturismo, porque mi tatarabuelo (José de Roxas) José Miguel de Rojas y Pérez de Sarrió (tercer Conde de la Casa de Rojas) fue el que la trajo de Francia a España y Alicante. Él fue pintor de cámara del rey. Me dije, bueno, en vez de hacer retratos grandes, los convencionales de siempre y que además me ocupan mucho tiempo porque soy muy detallista, minuciosos y necesito tener mucho tiempo para pintar y tener un buen proceso de la obra, pues lo voy a hacer pequeñito. Hago miniaturas no sólo porque lo veo estético sino también porque es un homenaje a mi tatarabuelo. Pintar es algo que a mí también me llevó a compartir algo con él, pues si él hizo miniaturas yo utilizaré un lenguaje similar con el que me siento muy cómodo.

Oyendo el apellido de su tatarabuelo veo que es larguísimo, pero recuerdo haber leído que su nombre también lo es, que tiene que ver con el Espíritu Santo ¿esto es verdad?

Si… jajaja… pero es con la Santísima Trinidad. Esto fue cosa de mi padre, quien siguiendo un poco la historia familiar, decidió ponerles a sus hijos aparte del nombre compuesto, que tenemos los tres, el nombre de la Santísima Trinidad.

En esa Santísima Trinidad usted qué es ¿el padre, el hijo o el espíritu santo?

Yo creo que soy los tres…jajaja.

¿Tres personas distintas y un artista verdadero?

La Santísima Trinidad también va a estar en mis obras.

¿Por qué usted decide hacer una obra artística autobiográfica?

Porque para mí es lo que más conozco. Tengo que hablar de mí, de mis vivencias a través del arte. Es en lo que me siento obligado; no es que me lo haya impuesto sino que lo siento así. Tengo que mostrar mi vida, tengo la necesidad de comunicar cuál es mi historia. Me siento en la obligación de comunicar mi trayectoria, mi paso por la tierra y que cada cual saque sus propias conclusiones.

Ver sin los ojos. El arte de Daniel Juan De Rojas Cánovas en PINTURA Usted está produciendo actualmente “entre el limbo y el abismo” y la primera de las obras de ese tríptico se llama “En el vientre de Leda” ¿cómo la define?

Es una reinterpretación de la paradigmática obra “Leda y el cisne” del maestro Leonardo da Vinci. En este caso la técnica del óleo ha sido sustituida por acuarela sobre papel. En la obra, Leda está encaramada a unas botas que la elevan unos palmos hacia el cielo, con un diminuto retrato en ellas que presenté en “El secreto de Doria”, mi primera colección, llamado “Renacida de Venus”; muestro a su vez, en ese equilibrio casi insostenible, las dificultades y el sufrimiento de la mujer, el cual ha estado enquistado injustamente a lo largo de la historia.

La obra va con sus correspondientes estudios (bocetos), fotografía y videoarte. En el video soy un performer cuya realidad artística siempre se mueve en un mundo onírico. No soy un personaje, soy yo mismo; mi vida misma es un performance.

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