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Postrado en la cama… Lo reconozco, el resfriado ha podido conmigo. Es cierto que esta vez lo he desafiado abiertamente, sin contemplaciones, y él ha decidido no hacer prisioneros… ¡¡¡Ha ganado!!!

Todo empezó el miércoles al final de la tarde. Noté su entrada, un escalofrío me recorrió. Más tarde, empezaron los estornudos y lo que les suele seguir. Me tomé un Frenadol y me acosté.

El caso es que Ángel me comentó, la semana pasada, extrañado, que siempre me veía con abrigo. ¡¡Si no hace frío!!, dijo. Yo le respondí que me constipo de nada, pero quise ser valiente y el martes fui sin abrigo. “Hace calor” me dije.

El viernes debía levantarme a las cinco de la mañana para ir a Motril. Luego tenía que entrar en Mula y terminar en Balsicas. Lo hice. Me volví a hinchar a Frenadol y me fui “camino del Sur”.  Tenía que visitar una finca con invernaderos de tomates cherri, una central fotovolttaica y unos invernaderos de melones. Llegué a Orihuela alrededor de las seis de la tarde. En lugar de meterme en la cama, como me exigía mi cuerpo, fui a buscar a mi mujer y a mis hijos. Estaban en un cumpleaños.

Llegué a un punto con una apariencia tan tétrica que la anfitriona me sugirió que me acostase en una de sus camas. Varios de los asistentes se ofrecieron para llevarme a casa. Dado el espectáculo, opté por retirarme.

En la puerta de ascensor que va desde el garaje a las distintas plantas del edificio, un vecino me comenta mi mal aspecto. La única respuesta que recibe son tres estornudos… Entre asustado y preocupado decide huir por las escaleras. No le culpo.

¡¡¡Por fin en casa!!! Me ducho y me meto en la cama… ¡¡¡otro Frenadol!!!

El sábado me levanto. Me encuentro mejor … o… ¿es mi percepción?… mejor… ¿Puede más el deseo de ir a comer el arroz que ha preparado Fina? Habíamos quedado. El día es soleado, apetece salir. Me vuelvo a llenar de pastillas, jarabes y sobres. Nos vamos y lo pasamos estupendamente. En el camino de regreso, debe conducir Maricen. No puedo más. Llego y me acuesto. Oigo a lo lejos las voces de mis hijos. Al rato vienen a darme un beso y se van a dormir. Yo sigo en la cama. Duermo. Me despierto. Vuelvo a dormir. Tengo sed. Tengo frio. Ahora tengo calor….

Domingo… También había quedado. Intento levantarme. No puedo. Me duele hasta la uña del dedo meñique. Me rindo.

Le pido a mi hija que me traiga el CD de la banda sonora de El Paciente Inglés. Mientras la escucho, recuerdo que me gustaba llamar a esta película “Pijos en el Desierto”… aunque sólo fuese por fastidiar a Carlos…

Es tiempo de resfriados en el Sureste español...  y de las Variaciones Goldberg de J. S. Bach en ESTILO DE VIDA MÚSICA

A mí… de esta banda sonora, lo que más me gusta son las Variaciones Goldberg de J. S. Bach. No es exactamente eso pero es parecido… El piano no es de Bach, es composición original para la película, pero sí, tiene algunas notas de las Variaciones Goldberg, de la primera variación concretamente, muy bonito, preciosa.. Siempre me reconforta.

Le pido a María que me traiga ese CD.

Es tiempo de resfriados en el Sureste español...  y de las Variaciones Goldberg de J. S. Bach en ESTILO DE VIDA MÚSICA

Por si alguien no sabe de lo que hablo, aquí están los enlaces a la interpretación que hizo Glenn Gould en 1981 (HQ audio – Sony Classical – Bruno Monsaingeon).

Primera parte

Segunda parte

Tercera parte

y cuarta parte

En este enlace también pueden disfrutar de la versión que hizo Rosalyn Tureck en 1957, complete.

En El Silencio de los Corderos también aparece.

Es tiempo de resfriados en el Sureste español...  y de las Variaciones Goldberg de J. S. Bach en ESTILO DE VIDA MÚSICA

Sigo en la cama… Mañana será lunes…

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