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Alicante nunca fue una pista de aterrizaje fácil para los músicos debido a las grandes turbulencias que emite la mala publicidad que se da a veces en esta gran ciudad, musicalmente hablando…

Poder ver en directo a “Los Secretos” es remover, para muchos de nosotros, emociones por la añorada Movida Madrileña. Este grupo madrileño lleva desde los años 80 creando canciones con letras diseñadas para llegar a ser perfectas y aunque desgraciadamente Enrique Urquijo (uno de los grandes compositores y músicos de este país) nos dejó hace unos años, su hermano Álvaro junto con el resto de componentes decidieron dar el paso y seguir dando vida a esas canciones que, desde tantos años atrás han conseguido que sean la banda sonora de muchas historias vividas. 

El sábado Alicante cerró el pasado 21 de octubre los conciertos de la Volvo 2017 con esta gran banda, destinando toda la recaudación al programa de ayuda que gestiona el Comité Español de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

El concierto comenzó a las 23 h. con un escenario rodeado de mar sito en el puerto de Alicante. La organización del evento fue buena y la calidad del sonido, de sobresaliente. Desde cualquier punto del recinto se podía escuchar con agrado tanto voces como instrumentos. 

Álvaro se encontró con el pasado en primera fila mirándole fijamente mientras cantaba estas canciones y se pudo percibir que les tiene un cariño infinito. La voz de Álvaro Urquijo (hermano del fallecido Enrique) y las caricias de los músicos en los instrumentos fueron el giro perfecto para rehabilitar canciones del pasado y que sonaran como si fueran nuevas.  Desfilando por el repertorio de canciones, subrayando que son canciones con personalidad propia, fueron sonando “Buena chica”, “Ojos de Gata” o “Déjame”.

Es curioso sentir cómo esta banda consigue hacer que deslicemos nuestra adrenalina por un tobogán de emociones y en otros momentos tengamos que colocar rápidamente una red, para que precisamente esas emociones no se nos escapen en forma de lágrimas y sensaciones indescriptibles como cuando sonó “Pero a tu lado”… Momento único de la noche donde más de uno tuvo que atarse con doble lazada los sentimientos para que no se escaparan y que bien merecía un aplauso enorme al terminar de sonar. 

Bajo mi punto de vista debería haber sonado como última canción de concierto para dejar siempre el mejor bocado para el final, pero si bien es cierto que sonando a mitad a más de uno le pilló desprevenido y las sensaciones fueron tremendamente positivas. 

La banda supo hacerse con el público y cumplió el propósito en su vida profesional… hacer que sus canciones tengan un alquiler indefinido en los corazones de todos los que respetan, defienden y entienden la música, su música.

Aunque Alicante sea una ciudad pequeña tiene grandes personas que siempre apoyarán y acariciarán a este grupo español en cada concierto alicantino, así que de nuevo se quedan puestos los cronómetros en cuenta atrás esperando que regresen de nuevo a tocar.  

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