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Reza Emilio Juma es un escritor cuya vida es tan apasionante como las novelas que salen de su fértil imaginación. Canadiense de nacimiento, el autor, tras estudiar Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, siendo muy joven se vino a España a aprender español, y un curso intensivo en Granada de unos pocos meses se convirtió en una estancia de 16 años en nuestro país, la mayor parte de ellos en la localidad alicantina de Elche.

Cuando la crisis económica hizo sus estragos, se fue en busca de un futuro profesional a México, donde actualmente reside. Su trayectoria literaria, escrita en español, consta de las exitosas novelas ‘Mil besos’, ‘La trapecista’ (llevada al teatro) y ‘El legado del príncipe de Cachemira’. Reza Emilio Juma se halla en estos momentos en plena gira de presentación de ‘Mil besos’, título recientemente re-escrito y re-editado, al que ha añadido la apostilla de ‘Un sueño Mediterráneo’, por todo México. En una pausa de esta trepidante etapa, el escritor nos concedió una entrevista telefónica para hablarnos de ‘Mil besos’ y de las razones que le han llevado por el misterioso sendero de la literatura.

‘Mil besos. Sueño Mediterráneo’ lo acabas de publicar, cinco años después de su primera edición en España. ¿Por qué esta revisión del libro y por qué ‘sueño mediterráneo’ acompaña en esta ocasión al título?

Muy buena pregunta. El tema es que para entender un poco acerca de ‘Mil besos’ es importante entender qué es lo que pasaba en mi vida en aquella época. En 2012 se agudizó la crisis en España, vivía en la zona de Alicante y finalmente me rendí, yo entre 300.000 españoles jóvenes…, y decidí irme a otro país. Entonces, opté por probar suerte en México porque este país, con todos los problemas que tiene, es una tierra de oportunidades donde es posible encontrar trabajo. Siempre me he desenvuelto en el ambiente académico. Tengo una doble licenciatura en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y habitualmente he tenido la costumbre de escribir, pero ensayos académicos, acerca de historia o política.

Cuando vine aquí a México llegué a Puebla, que es la cuarta ciudad más grande del país, con seis millones de habitantes, y me atracaron dos veces. Sí que puedo decir que no entré en una depresión, porque me considero una persona bastante estable emocionalmente y no me vengo abajo, pero imagínate la situación. Abandoné mi casa, había vivido en España durante 15 años, tuve que irme aunque no quisiera hacerlo, llego a una nueva situación con toda la esperanza del mundo y me atracan dos veces con una pistola. Venía de Elche, donde puedes caminar por las calles a las tres de la madrugada, y ahí (en Puebla) no tenía libertad para salir de mi casa ni a las cinco de la tarde. Entonces, al final acepté un trabajo en la costa de Oaxaca, en una zona insólita que es clasificada como selva. Llegué allí y el rector me llevó a una zona de palapas, y cuando digo palapas no exagero, estaban hechas de bambú y palma. ¡Wow! Compartía mi casa con iguanas de dos metros, enormes, boas gigantescas, escorpiones…

¡Qué exótico!

Mucho, pero imagínate cómo te puede perturbar en cierta manera. Tú eres de ciudad y de repente duermes en una hamaca y te levantas a las tres de la mañana con una tarántula encima de ti… imagínate.

Reza Emilio Juma: "Cuando describo a la mujer lo hago de una manera mitológica y profunda" en LETRAS

Menudo cambio.

Fue un cambio muy brusco. Como era una zona de selva, lógicamente no había ocio. No había calles pavimentadas, tiendas, cines, restaurantes, bares… nada. Me aburría mucho en mi tiempo libre y empecé a escribir. La primera vez comencé a escribir cuentos de ficción, narrativa, cuando yo siempre he sido de ensayos académicos. Después de dos o tres días dije: ¡Wow! Estoy escribiendo en español, no en inglés, que es mi lengua materna. Es cuando me di cuenta de que llevaba demasiado tiempo fuera de Canadá y pensé: Como llevo varios días escribiendo en español sin darme cuenta, voy a seguir. Entonces, escribía muchos cuentos ficticios, anécdotas de mi vida… Una mezcla de todo. Llegué a la universidad y se lo conté a otros compañeros maestros y me decían: Nos encanta la idea, que da mucho morbo, de dar pinceladas de tu vida en una novela, pero todo en un entorno de ficción y fantasía, para convencer al lector de que se trata de tu vida.

Me embarqué en esta aventura, en este reto que suponía escribir una novela de ficción y después de cuatro o cinco meses ya tenía ‘Mil besos’. Estaba como poseído. Escribía como mínimo entre seis y diez horas diariamente. En la universidad tenía mucho tiempo libre. Terminaba de trabajar a las cuatro y media y llegaba corriendo a la palapa a seguir con el relato. Mezclaba pinceladas de mi vida con mucha ficción y me di cuenta, mientras estaba ecribiendo, de que tenía un don que es la descripción, no sólo de las ciudades y los lugares, sino también de la mujer.

¿Dónde se puede encontrar la novela?

En Ali i Truc, una librería situada en Elche, les quedan ejemplares. Mis lectores dicen que cuando describo a la mujer lo hago de una manera mitológica, profunda, hasta el más mínimo detalle, característica o gesto. Tenía escritas cosas muy buenas pero, lógicamente, carecía de experiencia previa. No era escritor, no había estudiado literatura y notaba muchas carencias. No obstante, había dos o tres editoriales interesadas en publicar la novela, pero siempre bajo la modalidad de la autoedición, es decir, tú asumes el coste de todo, haciendo la inversión por tu cuenta.

Cuando me fui a la zona de Andalucía, sobre todo a Granada, Córdoba y Sevilla, descubrí que la novela gustaba mucho. De hecho, imagínate, era mi primera novela, que además escribí en una lengua que no es la mía y aún así ganó el premio del Centro Andaluz de las Letras, y salió en el escaparate de Sevilla. Fue entonces cuando me di cuenta, de que aquí tenía algo importante.

Sin embargo, de la misma manera, mis íntimos amigos de Albacete, Elche y Alicante me decían que la historia estaba muy bien, pero su redacción podía mejorarse mucho. Cuando volví a México después de una gira por España, que fue más bien una aventura, decidí escribir otro libro, por dos motivos. Primero, porque sé que escribo bien. Segundo, quería demostrar a mi público que era capaz de escribir mucho mejor. Fue cuando escribí en 2015 ‘El príncipe de Cachemira’ y me di cuenta de que era mucho mejor que ‘Mil besos’, en mi opinión, mi mejor libro.

¿De qué trata ‘El legado del príncipe de Cachemira’?

Reza Emilio Juma: "Cuando describo a la mujer lo hago de una manera mitológica y profunda" en LETRAS Se trata de una novela histórica de casi 500 páginas. Como había tanta diferencia entre ambas obras, llegó a darme vergüenza ‘Mil besos’ y lo escondí. Lo aparté de todas las librerías de España y no renové el contrato con la editorial. Nunca lo presenté aquí, en México. Luego seguí con mi vida. En 2017 escribí ‘La trapecista’, que supuso un boom en México y Colombia, y olvidé ‘Mil besos’. Sin embargo, cada vez que hacía una presentación de mis obras en una ciudad de cualquier país, la gente me preguntaba por ‘Mil besos’. Por alguna razón, cuando buscas en Google ‘Reza Emilio Juma’ aparece en los primeros lugares algún artículo o anécdota sobre ‘Mil besos’, aunque el libro ya no esté disponible. De hecho, en 2017 llegaba a venderse por 1.000 dólares americanos, que equivale a unos 800 euros, en Estados Unidos, porque se trataba de un libro de coleccionista. En México hubo gente que llegó a ofrecerme 50 euros por él. Ante esta situación mi representante en México un día me dijo que tenía que volver a publicarlo.

Yo quería que mis lectores me recordaran por ‘El legado del príncipe de Cachemira’ y ‘La trapecista’, que son mejores libros, pero hay mucha gente que ha leído ‘Mil besos’ y las reseñas eran muy sólidas. Cuenta una historia muy tierna que gusta mucho, sobre todo al público femenino, que representa el 80% de los lectores en todo el mundo. Accedí a la sugerencia de mi representante. Le dije: “No me molestes en ocho meses, voy a reescribir este libro. Sobre todo me dispongo a quitarle excesos y en vez de un volumen de 350 páginas voy a intentar dejarlo en 200”. Y lo hice. Estuve encerrado en mi casa, enfocándome esta vez más en la zona mediterránea.

¿Cuál es la trama de ‘Mil besos’?

Se trata de un joven que viaja por todo el mundo; quería incluir mis experiencias personales en estos países, no hablando de mi vida privada, pero sí de lo que yo percibía en ellos. Lo que hago en mis libros es llevar de la mano al lector para que visite estos lugares conmigo, de modo que realmente sienta que está allí, porque ése es mi don, lo que yo hago bien, las descripciones de las ciudades. Me dije: “Por qué no me enfoco en el ámbito mediterráneo, para que el protagonista no esté viajando por todo el mundo”.

El joven se embarca en este viaje porque le aparece una imagen constantemente en el mismo sueño. Por algún motivo, como dije antes, incluí pinceladas de mi vida, y cómo no, el chico se llama Milo, es canadiense y se da cuenta desde una edad muy temprana de que esa imagen que se le aparece en sueños igual se pueda hallar en el mundo mediterráneo, concretamente en España. Es cuando se embarca en este viaje que le lleva a varios lugares del mundo, por eso el título se complementa con ‘Sueño Mediterráneo’, porque es un sueño que él sigue, que le lleva sobre todo a los países del Mare Nostrum, Jordania, Egipto, Turquía, Grecia, España, Italia, Marruecos…

Esa zona es la cuna de la civilización, empezando por Grecia, Roma… y luego ha habido un enorme intercambio cultural, que ha dejado un rico legado histórico. 

Reza Emilio Juma: "Cuando describo a la mujer lo hago de una manera mitológica y profunda" en LETRAS
Reza Emilio Juma

Para ser muy sincero, ten en cuenta que cuando uno escribe salen muchísimos elementos desde la subconsciencia, sin embargo, durante el proceso no te das cuenta. Por ejemplo, ¿por qué escribí un libro sobre una trapecista? No lo sé, salió de mi subconsciente. Cinco años después, analizando ‘Mil besos’ bien y a Reza Emilio Juma, joven, con 30 años… ¿Qué estaba pensando? ¿Qué se le pasaba por la mente? ¿Y por qué ‘Mil besos’?

Si te fijas en la portada del libro, salen azulejos nazaríes; si te fijas en la nueva portada, son azulejos del Alcázar de Sevilla; y en la contraportada sale la Alhambra de Granada. Realmente, siento que cuando estaba en esa época en México echaba de menos España, sobre todo Andalucía, y esto ha sido un homenaje a esa tierra y al país. Fue la etapa más bonita, más larga, más bella de mi vida y quería rendirle un homenaje. Creo que ‘Mil besos’ es eso, aunque el enfoque de esta novela es Granada, donde empieza y acaba la historia.

Sin ánimo de desmenuzar la novela para no desvelar sus claves, te quería preguntar lo siguiente: El protagonista tuvo un sueño, ¿tú también lo tuviste? ¿Fue el motor que te trajo a ti a España? 

No, mi historia es mucho más sencilla y aburrida. Estudié Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, que en Canadá es una carrera específica y en el segundo año solicitas una plaza, que supone una manera de especialización, y sólo escogen a 60 o 90 alumnos. Yo entré. Ten en cuenta que yo empecé la Universidad muy joven porque salté un año y nací a final de año. Entonces con 16 años ya estaba estudiando mi carrera. Con 19 acabé la universidad, con una doble licenciatura.

La ONU me ofreció un trabajo, pero de bajo perfil. Naciones Unidas es como una multinacional, donde es fácil entrar, pero para barrer suelos, por ejemplo. Mi trabajo era poco cualificado y quien me entrevistó me dijo que tenía un perfil sumamente interesante, porque contaba con una doble licenciatura con tan solo 19 años, hablaba inglés y francés, pero me faltaba perfeccionar el español, aunque percibió que yo tenía un don para los idiomas. Me sugirió que hiciera un curso intensivo de varios meses en el país hispanohablante que quisiera y luego volviera. Me apunté a un curso de tres meses en Granada, que se acabó convirtiendo en 16 años. Nunca volví.

Fue una especie de enamoramiento con Granada…

Sí, pero donde más tiempo viví fue en la zona de Alicante, unos 13 ó 14 años, en Elche en concreto.

¿Siempre te has sentido escritor o has descubierto esta vocación repentinamente?

Ha sido un cúmulo de tres factores diferentes. Primero, siempre me ha encantado escribir ensayos académicos en la universidad. Segundo, siempre he tenido mucha imaginación, desde muy niño tabulaba y contaba historias de la escuela que eran puras mentiras. Tercero, he estado en más de 50 países a lo largo de mi vida y cuando viajas tanto y tienes tanta exposición a tantas culturas tan diferentes, al final te influye de alguna manera, se te abre la mente y adquieres mucha cultura.

Entonces, mezclando mi bagaje cultural, más la imaginación, más haber escrito muchos ensayos, ha sido una bomba que explotó en esto, en escribir obras de ficción. Ahora me he dado cuenta de que estoy enganchado, es como mi droga. Muchas veces estoy fuera con mis amigos y me tengo que marchar porque necesito mi libro o escribir. Ahora, yo siempre digo, para ser un buen escritor tienes que ser un buen lector. Es imposible que escribas bien sin tener esa pasión por la lectura. Si no lees un mínimo de 20, 30 ó 40 libros al año nunca podrás ser escritor, es imposible.

Más información, en la web de Reza Emilio Juma

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