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Javier Moro durante su estancia en Alicante para presentar su último libro, 'Mi pecado' - © María Gilabert / AlicanteMag

Javier Moro (Premio Planeta 2011) acaba de publicar ‘Mi pecado’ (Ed. Espasa), galardonado con el Premio Primavera de Novela 2018. Sus páginas cuentan la fascinante historia de Conchita Montenegro, una jovencísima actriz española que triunfó en el glamouroso mundo del Hollywood de los años 30, donde se enamoró perdidamente del célebre actor Leslie Howard, con quien mantuvo un intenso idilio, pese a que éste le doblaba la edad y estaba casado.

El libro muestra la época dorada de Hollywood a través de la vida de esta bella y valiente mujer, que se codeó con los grandes escritores y actores del momento, y cuya historia apenas era conocida en España. Javier Moro estuvo ayer en Alicante para presentar el libro en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés y concedió una entrevista a Alicante Mag.

¿Cómo era el Hollywood de los años 30? Las mujeres de  la época en la meca del cine eran sumamente modernas y liberales.

En 1934 el Código Hays impuso un reglamento de moral en el cine, porque hasta entonces las primeras películas eran totalmente amorales. La primera cinta que hizo Conchita Montenegro con Leslie Howard, “Never the twain shall meet” (cuya traducción podría ser ‘Nunca se encontrarán’), era una película totalmente amoral, donde gana la que tiene varios amantes, la libertina, no la mujer formal que se casa. Era la historia imposible entre un hombre de buena familia que se enamora de una princesa polinesia, que al final se echa un amante y se lo pasa de puta madre, de modo que el protagonista acaba casándose con quien no quería. Era una historia de locura.

La famosa actriz Norma Shearer incluso hizo películas atacando la institución del matrimonio. Lo amoral vendía, pero llegó un momento en el que los legisladores dijeron: “Hasta aquí hemos llegado” y establecieron el Código Hays con el fin de que rigiera la moralidad en el cine. Estuvo vigente hasta 1967, cuando fue relevado por el nuevo sistema de clasificación por edades que actualmente rige en el cine.

Javier Moro: "Conchita Montenegro fue conocida como la chica que le dio un bofetón a Clark Gable" en LETRAS
Javier Moro con su último libro, ‘Mi pecado’ – © María Gilabert / Alicante Mag

¿Cómo surgió la idea de escribir la vida de Conchita Montenegro?

Por la sucesión de una serie de carambolas. Mi padre fue el primero que me habló de ella. Era radiotelegrafista en la Naviera Aznar y en uno de sus viajes a América, en los años 40, coincidió con Conchita Montenegro, ya considerada una gran actriz. Muchos años después, cuando publiqué ‘Pasión India’ me habló de ella José Rey-Ximena, un amigo y autor, que en aquel momento estaba entrevistándola. Fue el último en entrevistarla y en recibir sus confidencias; ella era muy mayor y estaba en una residencia en España. José Rey-Ximena me propuso hacer una película juntos, pero yo estaba metido en un proyecto en la India y no pude. Lo que la actriz le confesó se publicó en un libro, el primero sobre Conchita Montenegro.

Años después, una amiga mía, Cristina Morató, escritora de literatura de viajes publicó un libro sobre Lola Montes, un personaje que Conchita Montenegro interpretó en la pantalla. Cristina me dijo que había encontrado un personaje que me interesaría. Entonces sonó un click en mi cabeza: me acordé de lo que me contaba mi padre, de lo que me dijo José Rey-Ximena,.. y pensé que ahora era el momento de escribir este libro.

Tenía una deuda pendiente con Hollywood. Había vivido allí cinco años y conocía un poco el percal. Estuve haciendo cine y aunque eran los años 80, me di cuenta enseguida de que fundamentalmente no ha cambiado en cuanto a los casos de corrupción, ahora sonoramente protagonizados por Harvey Weinstein (acusado de acoso, abuso sexual e incluso de violaciones por numerosas actrices). Weinstein no es un invento actual, sino que existe desde que existe Hollywood. Es el resultado de una situación muy desequilibrada entre gente con mucho poder y gente que está dispuesta a todo para triunfar. Pero Conchita Montenegro estaba muy ducha y preparada para lidiar con todas estas situaciones.

¿Conchita Montenegro no se dejó corromper por el sistema para triunfar?

No es que no se dejase corromper. Ella tenía carácter y al mismo tiempo medía bien quién le podía ayudar. Por ejemplo, la famosa bofetada que le dio a Clark Gable en su primera prueba la dio a conocer. Acababa de llegar a Hollywood, tenía 19 años recién cumplidos y la llevaron a un set de la Metro-Goldwyn-Mayer. Allí la hicieron vestirse con unas hojas de bananero para interpretar a una princesa polinesia, en una playa con palmeras de cartón piedra. Le dijeron que un actor iba a venir a darle la réplica y tenía que aprenderse unas frases. Ella, intimidada, con cien personas en el set y medio desnuda, tenía que darle un beso al actor, un requisito incluido en la escena para saber hasta dónde era capaz de llegar.

Javier Moro: "Conchita Montenegro fue conocida como la chica que le dio un bofetón a Clark Gable" en LETRAS
Portada del libro de Javier Moro

El director era Lionel Barrymore. De repente llegó el actor y era Clark Gable, que estaba en el momento cumbre de su carrera. Clark Gable vio a este bomboncito, vulnerable, indefenso, con miedo… salió a la escena y le plantó un beso, pero con lengua. Ella se cabreó, lo empujó, le dio un bofetón y se echó a llorar, al creer que su carrera se había acabado ahí, antes de empezar.

De repente se hizo el silencio y se oyeron los aplausos de Lionel Barrymore, que dijo: “Esta chica vale”. Entonces, todo el mundo empezó a querer conocerla, Charles Chaplin entre ellos, porque era la chica que había abofeteado a Clark Gable. Buster Keaton le dio su primer trabajo en una película al enterarse de este episodio. Clark Gable había traspasado la frontera de la ficción. La lengua marca la frontera entre la ficción y el sentimiento, entre la verdad y la mentira.

Fue un buen principio. Y además lo que hizo ella no lo hicieron otros actores. Cuando Conchita llegó a Hollywood se acababa de inventar el cine sonoro, pero no el doblaje. Entonces se hacían dobles versiones de las películas. Había un mismo decorado, primero filmaba el equipo americano, luego entraba el equipo francés, luego el italiano, luego el polaco…

Hollywood trajo a Estados Unidos talento de todas partes del mundo, actores, escritores… Ella se encontró en Hollywood con todo un grupo que se reunía en un restaurante que pertenecía a Chaplin, que era muy amigo de los españoles. En ese grupo estaban Jardiel Poncela, Luis Buñuel, Edgard Neville, Mª Fernanda Ladrón de Guevara -que luego se casó con Rafael Rivelles, los padres de Amparo Rivelles-… y ésa es la época que cuento en el libro. Allí, en este ambiente, Conchita se enamoró de Leslie Howard.

Lo que narro en el libro es la historia de esta mujer joven desde el punto de vista de ella, enamorada hasta el tuétano de un hombre maduro

¿Cómo fue su idilio?

Se enamoraron en un rodaje, pero él estaba casado y le doblaba la edad. Lo que narro en el libro es la historia de esta mujer joven desde el punto de vista de ella, enamorada hasta el tuétano de un hombre maduro. Pero no te puedo contar el libro, si no lo vamos a destripar.

No me lo cuentes, ahí dejamos la historia. Pero, ¿sí podemos contar que la suya fue una historia de amor intensa y tormentosa?

Fue tormentosa, por supuesto. Él no quiso separarse de su mujer, porque decía que no quería hacer sufrir a sus hijos. Fue un idilio muy bonito y único en aquella época, que sólo se podía vivir en Hollywood, repleto de fiestas y vuelos en avioneta por la costa californiana.

Conchita Montenegro, ¿llegó a ser realmente conocida en Hollywood?

Llegó a ser conocidísima, tanto que le pedían autógrafos en la estación de tren.

¿Éste es el último libro que has publicado?

Sí, salió hace menos de una semana. Lo presenté al Premio Primavera de Novela 2018 y lo ganó.

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