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Selfie de Mi No-Yo. Manuel Antonio Velandia Mora
Selfie de Mi No-Yo. Manuel Antonio Velandia Mora

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Selfies de mi NO-Yo: del postureo a la reflexión social  en FOTOGRAFIA

l selfie se ha puesto de moda, en un mismo minuto se suben a las redes virtuales millones de éstos. Un reciente estudio indica que aproximadamente un 47% de jóvenes entre los 19 y 27 años comparte autorretratos digitales en la red. Si a ello se suman los otros tantos millones de selfies de las personas en las demás edades entonces se comprende por qué éste es un tema importante en la cultura y por supuesto también en el arte.

El colombiano Manuel Antonio Velandia Mora no escapa de este interés sobre el selfie, ya que su relación con la identidad es evidente, pero Velandia en su proyecto fotográfico introduce una serie de nuevos conceptos en los que soporta conceptualmente su obra.

Manuel, usted habla de “autophotoetnografía”, ¿a qué hace referencia con ello? 

Mi trabajo fotográfico no está lejos de mi producción científica. En este proyecto No actuó como antropólogo cultural, sino como un fotógrafo que descubre en el selfie una herramienta para hacer autoetnografía (una etnografía sobre sí mismo), proceso al que he denominado “autophotoetnografía”. Por medio de la photomobile documento el tránsito a lo femenino de un hombre hacia una construcción performática femenina de sí mismo.

Por las imágenes uno podría pensar que es una persona travesti o transexual

No. Afirma mientras sonríe. Yo no quiero ser una chica, construyo un performance femenino para hacerme los selfies, por ello digo que los autorretratos son de mi NO-Yo. Mi feminidad es prestada, la he tomado de los grandes iconos del cine de los años 50, 60 y principios de los 70. Tomo poses de Audry Hepburn, Bette Davis, Ingrid Bergman y Marilyn Monroe, entre otras. En algunas de las imágenes hago una copia fiel; en otras, la gran mayoría, son una experiencia re-creativa en la que tomo elementos como, por ejemplo, la expresión de la cara, el ángulo en que ésta se ubica y la posición de las manos para construir una nueva imagen.

¿Qué quiere mostrar con esos selfies?

Hay una tendencia a pensar que la fotografía móvil no es fotografía, que es un trabajo muy personal, yo quiero romper con ello y hacer un personaje universal, no soy un personaje en concreto sino que soy a la vez muchos personajes. Usando selfies, retrato una “visión natural de lo femenino”, que copia el patrón del “deber ser” que el asimilacionismo sexual heteropatriarcal caracteriza como “feminidad” para adentrarme en aquellas representaciones sociales que artistas del cine, modelos y amas de casa han proyectado como el imaginario femenino perfecto. Propongo una reflexión TRANS-gresora cuyo objetivo es la desestabilización de identidades por medio de experiencias performativas que transgreden la hegemonía ideológica del canon de dominancia del macho.

Selfies de mi NO-Yo: del postureo a la reflexión social  en FOTOGRAFIA ¿Considera que su trabajo es transgresor?

Supongo que toda imagen de un hombre que no es la del macho tradicional es considerada transgresora. Yo prefiero afirmar que mi producción estética se basa en prácticas estéticas ex–céntricas. Ex–céntricas porque pretendo, por una parte salirme del centro ideológico, político y cultural de lo masculino y femenino, y por otra porque no niego que en dicho proceso hay cierta excentricidad en cuanto para algunos mi obra les es rara y extraña.

Quiero aclarar que el concepto de ex–céntrico lo tomo prestado de Yecid Calderón, un performer colombiano que hace su tesis doctoral es Estados Unidos trabajando sobre la identidad. Tanto él como yo usamos elementos de la teoría queer. Al travestirme, como performance, tomo elementos del discurso tradicional de lo femenino y lo distorsiono satíricamente, generando una transformación y reflexión sobre su sentido inicial. El afeminado (queer, en inglés) ya sea porque lo es o porque lo pretende ser, desafía las formas asignadas a su género e ironiza con él.  Soy un transgresor del género y su discurso. No se trata de procesos identitarios, son experiencias performativas, es construir identidades críticas.

¿Sus autorretratos son realizados con el móvil? 

Sí, yo pongo el móvil en un trípode, lo conecto a un televisor que está enfrente y a un lado de mí y un espejo al otro lado para mirarme. Utilizo un disparador y uso un timer que dispara la cámara del smartphone cuatro segundos después de hacer el disparo. En ese tiempo hago el “postureo”, luego reviso la imagen y decido si la dejo o la borro. Debo hacer cientos de imágenes porque es muy poco tiempo y muchas cosas que organizar. Es un trabajo divertido, algunas de las poses son realmente ridículas, pero lo que más me sorprende es que aún cuando sólo uso una barra de labios roja y algún que otro accesorio, las personas ven “lo femenino” y no lo masculino que hay en mí. Por eso el proyecto se denomina “My girl me / La chica que hay en mí”.

Por lo anterior, me atrae como argumento conceptual la propuesta de Fontcuberta. La sociedad parece aceptar que la fotografía es un fiel testimonio de la realidad, concediéndole más credibilidad que al propio fotógrafo. Al igual que Joan Fontcuberta, yo intento socavar esa credulidad, ya que en todo caso la imagen es una construcción; la fotografía no sólo NO reproduce la realidad, sino que la crea. Los selfies de mi NO-Yo crean realidades; observé que me piensan femenino, travestí, transexual… como artista me aprovecho de la credulidad del espectador, porque desde sus imaginarios es más fácil re-construir esa falsa concepción de lo femenino e incluso de los trans.

Selfies de mi NO-Yo: del postureo a la reflexión social  en FOTOGRAFIA En la exposición sobre el marco de una de las fotos hay un collar y en otra una barra de labios, ¿qué pretende con ello?

“My girl me” es un proyecto integral, un proyecto en construcción. En la exposición en L’Espai sólo presento un fragmento de éste, deseo aproximarme a la instalación en cuanto esos elementos posibilitan la reflexión, son los pequeños objetos que hacen que el espectador me vea femenino. El proyecto también tiene fotografías de los pequeños objetos que utiliza el personaje en su performance y sobre el proceso de “hacerse femenino”, e igualmente es una serie de 365 imágenes que cada día del año se presentan en Facebook y en Instagram (@mvelandiam) y que van a acompañadas de frases como “Amo mi vibrador”, “No quiero verte, estoy en mis días; “Yo sé que él me ama no sólo por mi físico, ni por el dinero de mi padre…”.

¿Qué piensa de que PhothoAlicante introduzca la fotografía móvil como una de sus propuestas?

La photomobile es solo una forma más de hacer fotografía. La cámara no es tan sofisticada como una cámara tradicional, pero tiene la ventaja de la inmediatez, de trabajar con poca luz, poder editar inmediatamente y en el mismo dispositivo. Las fotos no tienen la misma calidad que las que se hacen con una cámara digital corriente pero la calidad de la fotografía no sólo tiene que ver con la tecnología, sino con el discurso, su producción e incluso con la forma de mostrarlas. Para mí, PhothoAlicante es fundamental para la cultura en Alicante y la provincia; es un aporte a la cultura nacional e internacional, creo que por ello que L’Espai ha apostado por la “fotografía subversiva”. Cuando Luis Rivera Samora uno de los comisarios me propuso participar, yo acepté encantado. El fotógrafo Carlos Balsalobre es el otro comisario de esta exposición, es suya la idea de presentar imágenes “naturales”, propuesta que a mí me parece muy acertada, al igual que la selección de fotografías que hizo para la exposición.

Exposición colectiva ‘La fotografía subversiva’

L´Espai, C/ Italia, 33, 03003 Alicante
Fechas: 26 de febrero/ 31 de marzo de 2015
Horario: lunes a viernes de 18:00 a 21:00
Web: photoalc.es/lespai

Entrevistas sobre la obra:

http://youtu.be/SH2iwLv_fM0?list=UUe-awr_FCdvXTjlVi5yofhQ
http://player.vimeo.com/video/120666274
http://www.lespai.org/
Instagram: https://instagram.com/mvelandiam 

 

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