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En 2007, el oriolano Ricardo Cases emprendió un viaje por Mali acompañado por un hombre blanco. Durante el camino, fotografió todo aquello que le llamaba su atención y realizó retratos de su acompañante. A su regreso, Cases revisó el material y partiendo de la idea de relacionar los dos grupos de fotografías, en 2015 descubrió que le sugerían ideas: la falta de legitimidad que sentía como fotógrafo para hablar de un lugar que conoció fugazmente, la inocencia de la mirada del turista que se deja llevar, estimulada por el azar del itinerario y por el exotismo de una cultura y una realidad diferentes; lo oportuno que puede llegar a ser el mantenerse en la superficie, en lo imaginario, en el resultado de una experiencia tan puntual que casi parece un sueño…

Con estas nuevas premisas decidió editar un libro con la colaboración de Iván del Rey de la Torre (profesor de arte y prácticas creativas y de Lenguaje audiovisual y Técnicas multimedia), relación de la que emerge su proyecto ‘El Blanco’, editado por Dalpine.

Sobre este libro y su labor docente Manuel Antonio Velandia Mora dialoga en exclusiva con Ricardo Cases para AlicanteMag.

A Cases, a quien no le gusta ser fotografiado, lo conocí durante el primer año de realización de PhotoAlicante, en un curso sobre fanzine; su manera creativa de llevar a cabo las ideas, su capacidad de vincular imágenes de diferentes autores y construir con ellas un texto visual que se hicieron evidentes en el proceso formativo del que participé se reflejan en todos sus proyectos; sobre esa magia y sus sentido crítico de la fotografía y la docencia versa el siguiente diálogo.

¿Qué es El Blanco?

Entre la mirada del viajero y la creatividad del artista, diálogo con Ricardo Cases en FOTOGRAFIA
el Blanco

Blanco es un color, pero ‘El Blanco’ es el título del libro, es también un señor que me ayuda a contar una historia sobre un fotógrafo que viaja sin ser muy viajero, en definitiva es un libro que trata de hablar de mis preocupaciones como fotógrafo cuando no trabajo en el lugar donde vivo, que es el lugar donde desarrollo la mayoría de mis trabajos.

¿El blanco es negro?

El blanco no es negro, el blanco es blanco…

Pero en la mayoría de las fotos aparece un hombre negro, por ejemplo en el caballo…

En todo el trabajo hay una confusión, trato de jugar con ella. Es una excusa narrativa, una excusa de secuencia. Me gusta vacilar con esto. Prefiero que cada uno se monte su propia película, pero sí que es verdad que van apareciendo negros que son blancos, blancos que son negros y un señor blanco de Sevilla; lo de Sevilla no es importante, sólo que me ayuda a contar esta historia, esta historia tiene que ver con un señor Blanco que se deja llevar por lo exótico de un lugar, que en cierto modo es ingenuo en su afán por contar un lugar que no es el suyo.

¿Su interés se centra en la persona o en el territorio?

Siempre se centra en la persona, el territorio es una consecuencia.

¿La persona es en sí misma un territorio?

Entre la mirada del viajero y la creatividad del artista, diálogo con Ricardo Cases en FOTOGRAFIA Te pones muy poético… El territorio suele ser la persona en mi caso, que al final cuando me interesa un paisaje o un territorio tiene que ver con una modificación por las manos del paisaje… en definitiva me interesa el paisaje porque el hombre va dejando rastros.

La mujer también deja rastros… Pasando a otro tema, Usted cada vez tiene una proyección internacional más grande, ¿eso es fácil de llevar a la hora de construir sus proyectos fotográficos?

Yo creo que no es tan grande la proyección internacional, es un asunto que no trasciende más allá de la propia fotografía, que en cierto modo tiene un carácter marginal y a mí eso es lo que me importa, lo que me parece interesante. Sí que es verdad que al final uno hace libros para para tratar de contar sus trabajos a un mayor número de gente posible pero bueno, la realidad es la que es. Afectarte, la verdad es que no porque al final sí que puede funcionar como estímulo. El hecho de que tu trabajo sea compartido al final sirve para ayudarte a hacer la agenda, a construir el camino.

¿Le gusta ser maestro de fotografía?

Pues no es que me apasione pero la verdad es que de forma inconsciente me he ido transformando en profesor de fotografía debido a que mi trabajo, mi profesión, lo que me da a mí de comer que es fotógrafo de encargo, fotógrafo editorial, está en entredicho. Es decir, ahora hay una crisis importante en la industria de la prensa, de la comunicación, hay un momento ahí, un impase para la profesión que no sabe realmente dónde situarse con la llegada de lo digital y con la crisis del papel y esto hace que se tambaleé muchísimo la demanda de fotógrafos.

Mientras esto pasa, a decir verdad, se me ha pedido que esté dando talleres. Todo comenzó dando clases en la escuela que montó un miembro de Blank Paper, del colectivo  de fotógrafos al que pertenezco, poco a poco se me ha venido demandando como profesor y actualmente doy clases de una manera regular en las escuelas privadas de Madrid IED y Efti. Además trabajo en CASA, un proyecto de formación desarrollado por fotógrafos en su propia casa. De momento funciona en Valencia con Pablo Casino y un servidor y en Madrid con Antonio Xoubanova y Oscar Monzón.

Sobre la obra de Ricardo Cases recomiendo visitar su página

En relación a su manera de trabajar, puede visualizar este reportaje del magazine Tips de La 2 de TVE

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