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Javier serrano por Manuel Velandia
Javier serrano por Manuel Velandia

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Javier Serrano: 'La fotografía es un instante robado a la realidad' en FOTOGRAFIA l diálogo se realiza en la Sede Ciudad de la Universidad de Alicante, en la que Serrano se mueve como pez en el agua; allí, además de estar ubicada la sede de la asociación ‘Escritores de luces’ que él preside, funciona la Universidad de Mayores en la que ha sido orientador de diferentes cursos. Javier suele emocionarse cuando habla de fotografía, pero se entusiasma aún mucho más cuando habla de su actividad como maestro en este campo.

¿Usted por qué decide ser maestro de fotografía?

Yo decido dar clases porque siempre aprendí por mí mismo el tema de la fotografía y pensé que me había costado mucho, había sufrido mucho y tirado mucho dinero y una de las cosas que más me gusta a mí es devolver, en cierta manera, lo que la sociedad me ha dado, devolverlo a los demás.

En estos momentos Usted da en la Universidad de Alicante un curso de mayores ¿tiene actualmente alumnos de otras edades?

Me parece muy importante el trabajo intergeneracional, de ahí mi interés en trabajar tanto con personas jóvenes como con personas mayores. La exposición ‘Retrata2’ que hicimos en la sede de la UA, es de este orden. Fue realizada con Consuelo Martínez que es una persona mucho más joven que yo, su pensamiento y mi pensamiento pueden en un momento determinado ser contrarios, de ahí la lucha, el encuentro de contrarios, el ponerse de acuerdo. Esto me parece súper interesante.

El aprendizaje es común, es una fuerza muy potente, cuando se trabaja con personas que tienen una personalidad marcada y tratan de defenderla, la lucha nos lleva a encontrar espacios que se construyen entre dos.

¿Nunca es tarde para aprender a ver desde la fotografía?

No. Hay una frase de Jacques Delors de 1985 que nos ilustra al respecto, en el ‘Libro Blanco sobre el mercado interior’ escrito para sentar las bases de un desarrollo sostenible de las economías europeas, él habla de que nunca debemos finalizar nuestra formación académica, que es necesario apostar por la educación y la formación a lo largo de toda la vida. La cultura del aprendizaje debe ser permanente, yo estoy plenamente de acuerdo con ello.

En ese aprender para toda la vida ¿cuál es su último aprendizaje? 

Yo he hecho cerámica y pintura pero las abandoné, y quiero volver a ello… volver como a mí me apetece, hacerlo ahora. En nuestra generación estuvimos en espacios en los que no era fácil la formación; luchábamos contra los elementos, contra las necesidades económicas, ahora que puedo hacerlo de otra forma intento recuperarlas. Otro aprendizaje es sobre aprender a hablar en público; para mí la comunicación es fundamental, no se me ocurre nunca hablar en público sin un guión previo; si yo voy a hablar tres horas mi preparación será de doce horas porque todo estará pensado y sobre todo estaré pensando a qué publico irá; eso lo estudio y lo sigo estudiando.

Javier Serrano: 'La fotografía es un instante robado a la realidad' en FOTOGRAFIA ¿La fotografía bebe de otras artes?

En la fotografía, en la cultura fotográfica, son importantes la poesía, la literatura y la música. Yo no puedo separarlas de la fotografía; cuando hago la fotografía tengo en mente algo musical pero también algunas veces representa un poema o una frase, un haiku. Yo veo la fotografía, por ejemplo de Josef Koudelk y pienso no sólo en la historia de los gitanos, sino que en sus imágenes hay poesía. Recientemente él dijo con relación a su fotografía: “Yo estaba tocando música gitana para mí”.

Yo asumo, como algunos teóricos, que la fotografía no es realidad. ¿Es la fotografía una copia de la realidad? 

Claro, porque cuando tú haces una fotografía tú captas un instante y ese instante lo captas como tú quieres. Aquello que decían los indios: “me está robando el alma”, un poco es así. En mis clases -llevo 12 años en ello- cuando conocemos un tema, cada alumno lo hace de su forma particular aún cuando todos están fotografiando el mismo modelo. ¿Cuál es la realidad, su realidad o la que estaba allí, que ya no existe?

Esa idea de la no existencia nos pone ante un hecho que plantea un análisis de la realidad, sólo existe el aquí y el ahora, yo lo denomino el estar siendo, ¿la fotografía es la imagen de una realidad que únicamente es una interpretación de la misma?

No existe el futuro, el presente sólo es un instante. La fotografía es un instante robado a la realidad. Tenemos una esperanza de futuro, pero no lo conocemos. 

¿La fotografía es entonces un momento captado desde la emoción del fotógrafo?

La fotografía es mi emoción. En ella en algunas ocasiones hay algo que es para mí solo, son fotografías que no comparto; otras son para compartir. Otras fotografías las realizo pensando en a quién se la voy a mostrar. Por ejemplo, yo hice una fotografía de Rodin, en París, en ese momento, estaba pensando en algo concreto, en una exposición sobre París. La exposición se realizó aquí en Alicante, pero es una imagen que no sé si voy a volver a mostrar. A mí, algunas veces no me interesan las caras, me interesa el concepto fotográfico, lo que representa en sí. No me preocupa distorsionar el cuerpo, sino mostrar en el retrato lo que a mí me gusta, pero no intento representar la parte oculta que cada uno tiene, todos ocultamos algo, por naturaleza. En los retratos yo trato de salvaguardar esa parte del personaje. La emoción depende del tratamiento que damos a la fotografía.

¿El entusiasmo que Usted le pone al discurso lo captan en sus clases los estudiantes?

Pregúntales a ellos… (sonríe). Yo creo que sí. Cuando planeamos el curso que damos con Consuelo Martínez en la Universidad pensamos en hacer unas fotografías que se inspiraran en la obra de diferentes autores, nuestro interés era que los asistentes al curso vieran nuestro amor a la fotografía y a la obra de muchos fotógrafos. Yo creo que eso logramos transmitirlo, tal vez por ello el curso se llenó, se programó uno nuevo e incluso tenemos una lista de espera. Yo no sólo quiero que quienes están en el curso cambien su mirada, sino que entiendan que la fotografía es ética, es una forma de mirar y de pensar; hasta la forma de mirar, criticar y escuchar la crítica debe ser ética. El factor humano es esencial, pero hay que ser consecuente.

En su trabajo hay poco retoque digital. ¿Es diferente la fotografía a la composición digital?

Para mí… yo no haría eso, yo no lo hago. Yo he hecho collage, pero para mí la fotografía es directa. Trato de captar la esencia de las cosas en directo. Yo en el laboratorio doy un poco más de luz o le resto, re-encuadro…

¿Lo analógico y lo digital son dos lenguajes distintos?

Lo analógico es la magia y lo digital, que estoy aprendiendo, a mí me distrae, me hace pensar en otras cosas que yo no quiero. Con lo analógico me meto al laboratorio y allí se acaba el mundo… yo allí pienso, es un momento sublime para mí, es el momento del encuentro conmigo mismo, que me ayuda a vivir. En el cuarto oscuro no deja de sorprenderme la magia, la disfruto. En lo digital no encuentro mi yo. Para mí no existe el color, primero porque no existe, es algo artificial, está en la percepción. Cuando yo escribo con las luces, todo se convierte en blanco y negro; la fotografía es un arte que hay que dominarlo.

Fotografías y escritos de Javier Serrano en su blog 

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