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a imagen de las fotografías de Alberto García-Alix se mueve entre la poesía y el desenfado, entre lo explícito y lo velado, su obra desde 2010 se realiza totalmente en B/N. Sobre su trabajo, sus motivaciones y experiencias versa este diálogo con el artista, quien se denomina a sí mismo fotógrafo.

Entre la nada y el todo: diálogo con Alberto García-Alix en FOTOGRAFIA

He de decir que no suelo ponerme nervioso cuando entrevisto un personaje, pero esta vez la voz me temblaba en el momento de iniciar el diálogo, seguramente porque admiro profundamente su trabajo. También es verdad que su mirada directa y calurosa, la sencillez para abordar cualquier tema y su generosidad rompieron en segundos cualquier barrera, esos límites que según él mismo posibilitan o no el acercamiento al ser humano, a quien invita a ponerse frente a su lente.

¿Maestro, qué cree usted que tiene su fotografía que la hace merecedora de un premio nacional en su campo?

Me tiene a mí. Yo represento un trabajo.

Su trabajo tiene una manera muy particular de ver el cuerpo, de ver las señales de la historia en éste…

Es mi manera de mirar.

¿La gente empatiza con esa mirada o la ve extraña?

Yo creo que empatiza. A lo mejor ve otras cosas, otros tipos de vida, pero todos tenemos algo en común. La imagen debe tener algo que nos atraiga, nos atrape, nos pulse… bueno, es lo que intento. Yo cuando hago fotos no pienso realmente en provocar, ni en la mirada del espectador, ni estoy pensado en mí. Es un diálogo conmigo mismo y con lo que miro.

¿Su historia se cuenta a través de las imágenes que hace de otros?

Sí. En cierta parte sí, porque estoy siempre presente; es mi entorno propio, en general. Muestro lo que es mi mundo.

¿En las falanges de su mano derecha están escritas unas letras en las que se lee NADA, qué quiere decir con ello?

Sí, y en la otra dice TODO. Así, cada tiempo, puedo defenderme, con la nada o el todo.

Entre la nada y el todo: diálogo con Alberto García-Alix en FOTOGRAFIA

La cámara le queda entre la nada y el todo…

Sí, podríamos decir que es una metáfora. También podría ser una metáfora de la imagen.

¿La metáfora del amor a la vida hace que tenga que seguir trabajando todos los días?

Sí… sí. Mientras tengo la cámara en la mano me siento vivo. Me produce mucho más vida mirar por la cámara; ése es mi gran trance, es un camino de búsqueda hacia una revelación de lo que veo, de lo que me atrae, me sorprende, me guste. Hay siempre una búsqueda.

Usted con sus imágenes de habitantes de la calle, de personas con vidas vividas al extremo logró contar historias que nadie contaba, eso ha hecho muy especial su obra…

Yo tuve la “suerte” de ser un actor de aquellos tiempos, un gran actor… quiero decir que he sido protagonista de todo aquello, entonces tenía un acercamiento muy íntimo, era un entorno que me era propio, que me era fácil. Yo nunca quise hacer fotografías de guerras, la guerra la tenía en casa. Yo no tuve desamor en casa, con la guerra en casa quiero decir que yo empecé a hacer fotos porque era mi cotidianidad, las fotos de drogas no son fotos violentas, son de momentos “lúdicos”; no los veía mal, era una manera de obtener placer… era otra época. Yo no lo veía tétrico ni oscuro, lo veía placentero. Yo me reconozco en las imágenes, puedo precisar mi camino en ellas.

Entre la nada y el todo: diálogo con Alberto García-Alix en FOTOGRAFIA

Usted dice que ha hecho un autorretrato visual, en sus imágenes hay desenfoques ¿qué quiere contar con ellos?

Es una abstracción. Tiene un latido, un misterio, un algo que… si desenfocas y el personaje es reconocible desenfocado, es un buen retrato, aun cuando esté fuera de foco.

Las imágenes de las vaginas que Usted hace nunca están desenfocadas ¿ese enfoque se debe a que nadie sabe quiénes son esas mujeres?

Yo sé de quién es, yo siempre he estado cerca, a unos centímetros. Los desnudos son retratos también, caí en la cuenta de ello cuando mis amigos dijeron que no se podían masturbar con mis fotos, porque cuando lo iban a hacer al segundo se fijaban más en los ojos de ella, entonces me di cuenta que en el retrato no importan los genitales; si fotografías actores porno la potencia de su imagen está en el retrato de su cuerpo.

Usted suele aparecer en sus fotografías, ¿por qué le interesa el autorretrato?

Fue una manera de aprender a hacer fotografía, hacerme fotos a mí mismo me ayudaba a aprender qué podía hacer con la cámara, yo mismo era mi modelo. Bueno, también había una coquetería juvenil. Siempre hay un espejo, un reflejo, siempre te vas buscando. Va pasando año tras año… lo ves en tus contactos; luego busqué atrapar mi propia voz interior. Sólo hago autorretratos cuando aparecen. En mis fotografías el azar juega poco, pero juega.

Entre la nada y el todo: diálogo con Alberto García-Alix en FOTOGRAFIA

¿Qué le gusta ver en sus fotos?

A mí me gusta al observar las fotos, ver la soledad, entonces debo dialogar con mi vida, pero tampoco dejo de ver mi entorno, me dejo afectar por él. A mí de las fotos me gusta que duelan, que piquen… no me gusta el esplendor del verde, prefiero la desolación a la alegría. Si por mí fuera querría ver mucho más dolor, pero también soy muy pudoroso. Las imágenes nacen de una búsqueda y de un monólogo.

Me pregunto si lo que veo me gusta, si no me gusta, por qué no me gusta, encadeno preguntas. Para hacer la fotografía son necesarios momentos que requieren lucidez, debo sentir la pulsión; es como estirar una goma, si se tensa, tiras pero no dejas que se reviente. Siempre está la búsqueda de qué más, pero lo que necesito es una emoción. Mis fotos son aparentemente normales, naturales, pero yo debo atrapar la atención del modelo para que pueda expresar, nada es al azar.

Sobre la obra de García-Alix: albertogarciaalix.com

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