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a obra de Jero Martínez denominada “Punto rojo”, que se presenta en Photoalicante como exposición pudiera ser, más bien, una de las intervenciones urbanas de este evento fotográfico, en este caso una vídeo intervención. Esta obra se presenta en proyecciones en El Claustro entre las 20:00 y las 2:00 horas.

Las fotografías se presentan en una proyección junto a un vídeo, que se observa en cámara rápida y de adelante hacia atrás. Ambos elementos hacen parte de un proyecto mucho más amplio que además de la colección de fotografías realizadas en Japón, incluye una programación de actividades paralelas con microteatro, performance, videoarte, danza contemporánea e incluso una cena japonesa. A Jero le interesa el arte como proceso integral que afecta a todos los sentidos.

El punto rojo de Jero Martínez en FOTOGRAFIA Esta obra se presentó previamente en la Casa de Cultura de Villena en noviembre de 2014, siendo titulada como “El final de una buena mamada. Círculo Rojo”. Según se leyó en los medios de comunicación, una edil de dicha ciudad relacionó la mamada de la que hablaba Martínez con una práctica oral genital, afirmando que ésta es «una publicidad vulgar y sexista (…) una publicidad vejatoria para la mujer», olvidando de paso que la fellatio no es una práctica exclusiva de las mujeres.

La “mamada” en cuestión hacía referencia, nos dice Jero, a lo que sucede después de la última mamada de un bebé recién nacido a su biberón, es decir a ese poco tiempo libre que deja el cuidado de un chico recién nacido. Yo acababa de ser padre y no tenía tiempo para otros menesteres como el arte, así que solo tarde en la noche podía dedicarme a trabajar en mis fotografías.

La disputa le restó importancia al verdadero sentido de la obra, ya que es una exposición dedicada a la mujer, al silencio social e institucional que padece en Japón. Sobre este y otros temas hablamos con Jero Martínez.

El punto rojo de Jero Martínez en FOTOGRAFIA ¿Cuál es su formación para llegar a la fotografía?

Yo hago fotografía desde hace 10 años, pero vengo de hacer cortometrajes. Reflexioné sobre la dificultad que tiene trabajar sólo haciendo cine o vídeo y decidí tirar hacia la fotografía.

¿Hay algún director de cine o de fotografía que haya tenido alguna influencia en su obra?

A mí me gusta David Lynch, sobre todo. No hay otro que me haya influenciado.

Lynch es muy polifacético, su actividad artística se extiende a la pintura, la música, la publicidad, la fotografía e incluso el diseño de mobiliario. ¿Usted es igualmente polifacético? 

Bueno, mi obra no son sólo fotografías. A mí me interesa la danza butoh mezclada con la contemporánea, hay performance, comida japonesa. Mi obra tiene que ver con todos los sentidos y se me hace importante trabajarlos a todos… a través de la comida, la danza, la fotografía, la comida, el movimiento… La fotografía se mueve en lo estático, lo pasivo, el vídeo en el movimiento que vuelvo lento, aquí me he centrado en la cámara lenta…

¿Por qué Japón?

Yo fui al Japón de vacaciones, no tenía pensado hacer una serie fotográfica. La idea del círculo rojo surgió allí, al ver todas las sensaciones, al conocer la sociedad tan diferente a la nuestra y entonces conforme iban pasando los días, lo tenía más claro. Así fui buscando el punto rojo. Cuando llegué aquí tuve aún más claro que no me interesaba presentar un foto-reportaje. Al meter el círculo rojo más pequeño o más grande en las imágenes y utilizarlo como concepto todo se hizo plenamente claro.

El punto rojo en su obra va más allá de la bandera japonesa…

Sí, muchísimo más… lo de la bandera es un homenaje a una figura geométrica perfecta, que en el proyecto fotográfico se coge para tapar la boca, sobretodo de las mujeres. Lo que indica el punto es la falta de libertad de expresión, la cual yo creo que tienen las mujeres japonesas, ello acarrea muchísima censura.

Según el sociólogo Yoshio Sugimoto la sociedad japonesa “no es ni tan uniforme, ni tan homogénea, ni tan igualitaria” como se ha descrito. ¿El círculo rojo es un elemento político que marca la contradicción? 

Sí, yo creo que sí. Es una crítica, queriendo muchísimo a Japón y a toda su estética, que intenta introducir al espectador en un mundo complicado y lleno de contradicciones. Es una sociedad avanzada tecnológicamente como también una sociedad dividida, con clases y con mujeres que no cuentan con los mismos derechos que los hombres.

En ese mundo complicado del Japón el manga tiene un peso específico ¿hay sexo-sentido en su obra?

El manga y la pornografía infantil son casi el icono de la mujer japonesa… las imágenes de las mujeres del manga son como de muñecas. Una de las cosas extrañas que tiene Japón es que el porno infantil está bien visto. Es escalofriante ver portadas de revistas y comics con imágenes de niñas desnudas o semidesnudas, con la edad puesta ahí para que dé más juego, y lo es también el que esté tolerado… Por todas partes se ven los coloridos posters de heroínas con ojos enormes y cuerpos de proporciones exageradas, muchas de ellas con muy poca ropa.

El punto rojo de Jero Martínez en FOTOGRAFIA

El punto rojo llama la atención hacia una realidad que se pretende ignorar. Recordemos que el Japón era el único país del G7 que hasta el año anterior no prohibía expresamente la posesión de pornografía infantil, Japón ha dado un paso importante para ilegalizar esta práctica, la norma japonesa no excluye contenidos como cómics, dibujos animados o simulaciones digitales. Según diferentes investigadores el 30% de la industria del manga y del anime es de contenido erótico y en muchos casos retrata sexo con o entre menores o jovencitas en los primeros años de la adolescencia, en actos sexualmente explícitos, pero a pesar de que en 1999 se prohibió la producción de pornografía infantil, las grabaciones burlan la ley ya que no muestran los genitales.

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