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El bodegón es una obra que representa naturaleza muerta: animales, flores y otros objetos, que pueden ser naturales (frutas, comida, plantas, rocas o conchas) o hechos por el ser humano (utensilios de cocina, de mesa o de casa, antigüedades, libros, joyas, monedas, pipas, etc.), y ubicados en un espacio determinado. Se sirve normalmente del diseño, el cromatismo y la iluminación para producir un efecto de serenidad, bienestar y armonía.

Me pregunto si ello siempre debe ser así. Considero que no y por ello he querido traer el concepto elemental de “naturaleza muerta” en las cuatro fotografías que expongo en el Club información, abierta hasta el 8 de enero de 2017, como parte de la Exposición colectiva que sobre dicho tema presenta el Club Fotográfico de Alicante.

La fotografía tiene significados polisémicos como consecuencia de sus diferentes usos, entre ellos, la mujer como musa del artista, quien suele ser varón y plasma su mirada patriarcal sobre la imagen.

La mujer suele ser representada en la fotografía como un objeto más o simplemente, como un objeto lubrico en el que la lujuria del creador o la que se pretende crear en el espectador motivan la creación de la imagen y esto no solo ocurre en la publicidad, sino que suele ser un hecho reiterativo en ciertos autores, para quienes las piernas abiertas a amplitudes insospechadas y en posiciones incómodas se convierten en su lenguaje.

Tanto el erotismo como el rol de la mujer han estado siempre presentes en el arte, jugando ésta el papel de sumisa o de promiscua. El principal protagonismo de las mujeres a lo largo de la historia del arte fue la representación de su cuerpo, de su imagen (…) sufriendo una falta de dominio sobre su propia imagen, consecuencia de una estructura social patriarcal, nos dicen Ana M. Muñoz-Muñoz y María Barbaño González-Moreno. Patriarcalismo, misoginia, sexismo, machismo y falocracia se integran generalmente a la mirada que se propone hacia la mujer, en el arte.

Desde otra lectura del bodegón y de la mujer, he desarrollado una serie fotográfica, de la que expongo cuatro fotografías en la exposición ya citada. El tema sigue siendo la “naturaleza muerta”, en este caso la naturaleza del cuerpo de la mujer, no como excusa sino como evidencia de la violencia de género. Utilizo la contrapublicidad como criterio de creación y me asumo feminista al producir un arte que se basa en convertir la obra como instrumento para la reflexión sobre la experiencia de género; en segundo lugar, apoyándome en la investigación con nuevos materiales y formas de expresión para así acabar con los usos jerárquicos de los mismos; y finalmente, la exploración de la imaginería patriarcal para representar a la mujer, siguiendo así a Carro Fernández.

El color al que recurro es el rojo porque es el color utilizado para indicar peligro por antonomasia y porque igualmente representa el fuego y la sangre, por lo que se le asocia al peligro, la guerra, la energía, la fortaleza, la determinación, así como a la pasión, al deseo y al amor.

No trabajo con el cuerpo de una mujer sino con una representación utilitarista del mismo: el cuerpo hecho maniquí. Un maniquí recuperado de la basura, maltratado, roto y desechado. Simbolismos muy cercanos al cuerpo objeto y sujeto de la violencia de género.

En mis imágenes expuestas en el Club información, la mujer es cosa que adorna el hogar, es objeto de manoseo y agresión, es objeto de placer pero es también cuerpo de mujeres femócratas, aquellas que ostentan el poder olvidando su esencia femenina y los derechos de sus congéneres.

Son 86 feminicidios registrados en España en el 2016. Pareciera que la excusa para asesinar sea el amor, el amor roto, el amor que no soporta la libertad, el amor… pero lo que queda claro detrás de ello es que no sabemos amar.

Bodegón, naturaleza muerta y violencia de género en ARTE FOTOGRAFIA
Sembrando malvas. Pic by MVelandiaM

Sin embargo, la violencia de género tiene otras manifestaciones que se suman a las violencias sutiles que se han vuelto parte del devenir cultural y que incluso se aceptan como “norma de cortesía” o como juego de palabras; ellas son por ejemplo, asumirla como propiedad privada, botín de guerra u objeto masturbatorio. La violencia de género es también, trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual y mutilación genital femenina.

Mi interés es en últimas motivar la reflexión sobre el cuerpo de la mujer para que sea comprendido como territorio de paz, como ejercicio de autodeterminación, de libertad y como espacio privado e íntimo y no como mercancía u objeto de placer a libre discreción masculina.

Para conocer sobre la Violencia de género en España haga clic en este link. 


Exposición Bodegones. Fotógrafos del Club Fotográfico de Alicante
Lugar: Sala de exposiciones del Club INFORMACIÓN (Avenida Doctor Rico, 17 – Alicante)
Abierta hasta el 8 de enero de 2017
Horario: de lunes a viernes de 17:30 a 21:30 horas; sábados, domingos y festivos de 11 a 14 horas.

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