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Para buscar los orígenes de la mitología hay que remontarse a la antigua Grecia, a sus dioses y a sus filósofos, pero también a los tiempos remotos del continente asiático con sus primeros reinos. Ambas civilizaciones crearon miles de mitos: desde el mito griego de Sísifo, que enseña el precio de la avaricia y el engaño, hasta el mito del hilo rojo, que pone en evidencia que, aunque se intente modificar, el destino está escrito. Sin duda, mucho hicieron tanto Grecia como los grandes imperios asiáticos en la creación de la mitología.

Aunque la mitología ha evolucionado con el tiempo, es decir, algunos mitos ya no existen y otros han aparecido sobre temas cada vez más populares con los años, como por ejemplo el juego y el sueño, lo cierto es que hay muchos mitos arraigados en la sociedad. El mundo de la gastronomía, en concreto, tiene muchos mitos y la mayoría son bastante peculiares. Estos son algunos de los más conocidos:

El alcohol se evapora: nadie va a ponerse eufórico por poner un poco de alcohol en la comida. De hecho, es muy común añadir un poco de vino en la preparación de algunos platos y algunas recetas hasta reciben un nombre relacionado con el alcohol con el que se preparan, como el pollo a la cerveza. Añadir un poco de alcohol a algunos platos da un toque especial y, al fin y al cabo, el alcohol se evapora al utilizarlo para cocinar pero, ¿es esto cierto? No, el plato puede conservar hasta un 85% del alcohol utilizado para su preparación, este porcentaje varía según el método de cocción y el tiempo empleado. Por tanto, lo de que el alcohol se evapora al cocinar, es todo un mito.

Enjuagar la pasta después de hervirla: cualquier cocinero, e incluso cualquier ciudadano italiano, se llevaría las manos a la cabeza al ver a alguien que enjuague la pasta después de haberla hervido. Al enjuagar la pasta con agua fría después de cocinarla lo único que se consigue es eliminar su almidón. Así que para saborear un plato que parezca recién cocinado en la Toscana, mejor dejar la pasta tal como está después de hervirla, con todo su sabor.

El hueso del aguacate: el objetivo de dejar el hueso del aguacate en platos hechos a base de esta fruta no es otro que conseguir una conservación óptima del alimento. Mito falso: el aguacate que está junto al hueso se conservará, pero el resto del aguacate seguirá su proceso natural: adquirirá un tono negruzco. ¿La mejor opción? Comer todo el aguacate una vez que se haya pelado, para aprovechar todos los nutrientes antes de que cambie de color.

Guardar el pan en la nevera: para evitar que el pan se ponga malo, no hay que meterlo en la nevera. Desmontado el mito, ¿qué pasa exactamente cuando el pan se guarda en la nevera? En la nevera el pan absorbe más almidón, y su cristalización es justo lo que otorga dureza al pan. Para no desperdiciar pan, una buena opción en congelarlo hasta que se quiera consumir, o simplemente guardarlo en una panera o en un lugar seco y, en caso de que esté un poco duro para su consumo, tostarlo.

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Las langostas chillan: este mito es, probablemente, el más curioso. Las langostas no chillan al cocinarlas, esto no es más que una idea que se tiene por haberlo visto en los dibujos animados. Desmitificado el mito de las langostas, cabe aclarar que la langosta, debido a su fuerte sistema nervioso, ni siquiera se da cuenta de que el fin de sus días ha llegado.

Enfermedades en la cocina: de un lado, está el mito de que cocinar en el microondas puede producir cáncer; de otro lado, el de que cocinar con teflón es cancerígeno. Cocinar en el microondas no produce cáncer porque ninguna energía producida por el electrodoméstico se queda en los alimentos; el teflón tampoco es cancerígeno si se cocina por debajo de los 370 grados, y nadie cocina a una temperatura tan alta.

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