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Mónica Fernández-Aceytuno, una de las mayores divulgadoras de la naturaleza en España, acaba de publicar “El País de los pájaros que duermen en el aire” (Espasa), un libro que recorre gran parte de la geografía española para mostrar de forma evocadora la diversidad de la flora y la fauna terrestre y marina de nuestro país. La autora estará el viernes 9 de febrero a las 19:30 h. en Casa Mediterráneo, dentro del Ciclo “Escritores y Mediterráneo”, donde ofrecerá una charla, tras la cual los asistentes tendrán la ocasión de conocerla mientras degustan un vino de Alicante.

Mónica Fernández-Aceytuno: "La escritura de la Naturaleza se hace al vuelo y al paso" en CONFERENCIAS LETRAS MEDIO AMBIENTE
Mónica Fernández-Aceytuno – Foto: © Miguel Muñiz

Licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid, Fernández-Aceytuno se dedica desde 1991 a la divulgación de la naturaleza en la prensa, labor reconocida con Premio Nacional de Medio Ambiente “Félix Rodríguez de la Fuente de Conservación de la Naturaleza” en 2003, el Premio Literario Jaime de Foxá en 2007 y la Medalla de Honor del Colegio de Ingenieros de Montes al Mérito Profesional en 2008. Desde 1997 colabora en ABC y desde 2010 es columnista en república.com. Es además fundadora del portal aceytuno.com, donde ha elaborado el Diccionario Aceytuno de la Naturaleza.

En 2015, como cronista de la Naturaleza realizó la serie de micro documentales ‘Clips Natura Fundación Aquae’ en los que describía, especie a especie, la flora y fauna españolas, marina y terrestre, para su difusión en el Canal 24 horas de TVE, EFE Verde, Aquae TV y prensa digital. A sus reconocimientos suma el Premio Brote Comunicación 2016, otorgado por el Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias.

Con motivo de su próxima cita en Casa Mediterráneo, Mónica Fernández-Aceytuno concedió una entrevista a AlicanteMag.

¿Cómo comenzó su pasión por la Naturaleza y la necesidad de divulgar su belleza?

No lo sé porque no me recuerdo viviendo de otra manera. Siempre me gustó observar, mirar por la ventanilla del coche en los viajes, viendo pasar los árboles, los pájaros posados en los cables del teléfono. Aún hoy me encanta viajar y mirar. Pero también por la ventana de la casa de mis padres, en un cuarto piso que daba a un patio militar, me encantaba observar el vuelo de los vencejos cuando llegaban, y el eco de acantilado de su voz entre las paredes de ladrillo del patio.

En la introducción de su libro ‘El país de los pájaros que duermen en el aire’ (Espasa) afirma que trata de plasmar en palabras lo que ocurre en la Naturaleza de forma espontánea. Para ello, supongo que harán falta muchas horas de observación.

De observación, silencio y paseo. La escritura de la Naturaleza se hace al vuelo y al paso.

Mónica Fernández-Aceytuno: "La escritura de la Naturaleza se hace al vuelo y al paso" en CONFERENCIAS LETRAS MEDIO AMBIENTE

Su obra recoge hechos asombrosos de la flora y fauna españolas, tanto terrestre como marina, recopilados a lo largo de los meses de enero a diciembre, ¿nos puede decir algunos de los lugares que aparecen en sus páginas?

Creo que está, sin pretenderlo, casi toda la geografía española presente en el libro. Por supuesto faltan muchos lugares concretos pero una buena parte de sus ecosistemas están retratados.

De lo que me siento más satisfecha es de que tenga tanto mar porque cuando se dice “Naturaleza” no sé por qué casi todo el mundo lo asocia a la fauna y la flora terrestre, y no a la marina. Aunque se titule “El país de los pájaros que duermen en el aire” es un libro muy marinero.

¿Qué hechos sorprendentes destacaría?

Los destellos fosforescentes de los bancos de sardinas nadando en superficie en las noches de verano y yo diría que el ruido que hacen, un tintineo como de cristal, cuando voltean a la vez las colas.

Usted dice, al contrario de lo que afirmaba Picasso en cuanto a que “la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando’, que en la literatura de la Naturaleza la inspiración brota viviendo, no trabajando. En ese caso, ¿lleva siempre un cuaderno encima?

Por desgracia no. Soy muy poco metódica. Apunto las cosas que se me ocurren donde puedo, muchas veces sobre las guardas de los libros. Esto, según me han contado, también lo hacía mi abuela. Si estoy dando un paseo y se me ocurre algo y no tengo dónde apuntarlo, el resto del camino hasta casa voy repitiendo la frase para que no se me olvide, no tanto lo que se me ocurrió, sino el orden en el que aparecieron en la cabeza esas palabras. Si al llegar a casa una de las palabras cambiara de lugar, ya no me valdría esa frase. El orden en la escritura es muy importante. Es curioso porque yo no soy ordenada, y sin embargo en una frase no soportaría una coma en otro sitio, o una palabra cambiada de lugar.

Ha recibido prestigiosos reconocimientos por su labor divulgadora de la Naturaleza, ¿la sociedad española tiene mayor conciencia medioambiental ahora que hace unos años o la situación ha empeorado?

Creo que se ha mejorado muchísimo en cuanto a conciencia ambiental. Me parece importante además que todo ese esfuerzo realizado por tantas personas durante tanto tiempo sirva para un mayor cuidado de nuestros mares, ríos, montañas, paisajes, etc. Es importante también preservar el ser silvestre de las especies, procurando mantenerlas a salvo de la ciudadanización, que es la Naturaleza entendida desde la ciudad.

¿Qué ha aprendido de su contacto directo con personas cuyo entorno de trabajo es la propia Naturaleza, como agricultores, pescadores, agentes forestales, ornitólogos, apicultores, oceanógrafos…?

Todo lo que sé lo he aprendido de ellos, preguntando. Yo no sé nada, pero sé preguntar. Me cuesta además escuchar, pero no cuando me hablan de Naturaleza. En ese momento creo que pongo todos los sentidos. Y da igual que no lleve lápiz. Voy escribiendo según me van contando las cosas porque las imagino a la vez que aparecen los datos científicos. Es un trabajo que me encanta. Escuchar. Pero sólo si es de Naturaleza. Ojalá tuviera tanta capacidad de atención para otros temas. Hace unos años, y esto es una anécdota, estuve hablando con un señor un buen rato en una cena. Alguien vino después y me dijo que era el presidente del Real Madrid. Ni siquiera hoy sabría decirte su nombre.

Su escritura es tremendamente poética, ¿falta poesía en la vida en las ciudades, alejada de la tierra y del cielo? 

En absoluto. La ciudad es un campo habitado. Está llena de poesía. No está alejada la ciudad de nada, ni de la tierra ni del cielo. Todo sigue ahí, y ahí seguirá si un día la abandonamos y vuelve a ser un erial. Eso hay que saber verlo. Lo que no puede ser es tener a las ciudades presas todavía hoy de los coches térmicos. Es un verdadero disparate que permitan echar humo a un aire que respiran millones de personas. Por no hablar del ruido y del espacio visual que ocupan en la calle los coches, esos trastos de la ciudad. Una ciudad donde las voces de las personas no se oyen, no es una ciudad, es un infierno.

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