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El bus circuló el pasado lunes por las calles de Madrid suscitando tanto mensajes de aceptación como de rechazo.

El mensaje fue promovido por la Asociación cristiana ‘Hazte oír’, reconocida por sus campañas contra la comunidad LGBTI. En la alocución trasmitida en Facebook por Ignacio Arsuaga, su presidente, este dijo “simplemente queremos que a los padres que no compartimos esa ideología de género, nos den el derecho a educar a nuestros hijos como queremos”.

Arsuaga ha expresado estar en contra varias comunidades autónomas sobre el “adoctrinamiento sexual LGBT (…) aprobado para imponer a los niños la diversidad sexual, vulnerando la libertad de educación y el derecho fundamental de los padres de educar a nuestros hijos”.

El cartel ha sido la respuesta de ‘Hazte oír’ a la campaña de Chrysallis Euskal Herria, que es la sección del País Vasco y Navarra de la Asociación de familias de menores, que afirma ‘Hay niñas con pene y niños con vulva’ lema con el que invita a conocer la realidad de los menores transexuales.

El bus del odio transfóbico en ESTILO DE VIDA MEDIO AMBIENTE

Partidos como el PSOE, sindicatos e organizaciones civiles manifestaron su rechazo expresando que este tipo de campañas fomentan el odio y la transfobia y es un atentado contra los menores transexuales. El PSOE (socialistas) ha pedido la intervención de la Fiscalía de Estado para impedir que el autobús siga circulando.

El delegado de Salud, Seguridad y Emergencias en Madrid, Javier Barbero, ha asegurado que la Policía ha retenido el autobús sobre las 19.30 horas al considerar que su campaña, además de ser “violenta y ofensiva, incumple las ordenanzas municipales y podría además suponer incitación al odio.

El delegado del Gobierno valenciano pedirá que se investigue si su circulación supone un delito de odio, violencia, hostilidad y discriminación. La Generalitat reafirma su compromiso con las personas transexuales.

Como sexólogo y miembro de Sexólogos sin fronteras en Alicante, considero que toda forma de violencia contra una minoría, en este caso una minoría sexual, debiera contemplarse como delito y que el pensamiento religioso no puede ser esgrimido como excusa para ejercer crímenes de odio contra un grupo minoritario. Por otra parte, entiendo que los padres y madres en sus hogares tienen el derecho a educar a sus hijos en la forma en que deseen pero que la expresión del pensamiento particular no puede utilizarse como herramienta de vulneración.

Dichos padres y madres deberían ser consecuentes con que sus hijos pueden estar atravesando por situaciones similares y que estas formas de expresión conllevan mucho dolor e incluso conducir al suicidio.

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