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odos los años… cuando se acerca el 1º de noviembre  me pasa lo mismo. Me molesta mucho que lo llamen Halloween, que significa literalmente Víspera del Día de Todos los Santos. Pero que esa celebración es una fiesta muy nuestra, muy mediterránea, de eso no hay ninguna duda. Es una fiesta vinculada a las cosechas, a la muerte de la Naturaleza por la llegada del invierno dentro del calendario agrario. Durante el otoño, el campo después de la alegría de las vendimias está esperando la siembra. Las fiestas de Todos los Santos y Difuntos son, en sus raíces, fiestas otoñales que nos anuncian la inminente proximidad del invierno.

De hecho, en el Mediterráneo, empieza a hacer frío  a partir de esas fechas. La tierra  aparece árida en esta época del año, pero después de recibir la semilla,  esta tierra se vuelve esperanza. Estas fiestas representan un reencuentro entre el mundo de los muertos (tierra árida) y el mundo de los vivos (la vida que está esperando germinar).

El Samhain (Fin del Verano) era una de las festividades de origen celta más importantes del periodo pagano que dominó Europa hasta su conversión al Cristianismo. La noche del 31 de octubre al 1 de noviembre servía como celebración del final de la temporada de cosechas en la cultura celta. Estaba considerada como el Año Nuevo Celta, que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo.

Es tiempo de dátiles y de granadas en el sureste español… y de la Feria de Todos los Santos en AIRE LIBRE La creencia era que el dios de la muerte hacía volver a los muertos, permitiendo de este modo la comunicación de los druidas con los antepasados. Está documentada la persistencia de estas celebraciones en muchas partes de la Península Ibérica, un ejemplo de esto es la Santa Compaña. Es ésta una procesión de muertos y almas en pena, vestidos con sudarios blancos con capucha que vagan descalzos durante la noche, a partir de las doce, recorriendo errantes los caminos de una parroquia. Su misión es visitar todas aquellas casas en las que en breve habrá una defunción.

Cada fantasma lleva una vela encendida y su paso deja un olor a cera en el aire. La procesión va encabezada por un vivo (mortal) llevando una cruz y un caldero de agua bendita seguido por las almas penando con velas encendidas, no siempre visibles. Notaremos su presencia por el olor a cera y el viento que se levanta a su paso. Arriba puede verse un grafiti de la Santa Compaña que hay en Pontevedra.

Es tiempo de dátiles y de granadas en el sureste español… y de la Feria de Todos los Santos en AIRE LIBRE Está también relacionada con el magosto o castañada, fiesta tradicional en algunas zonas del norte de España. Los elementos comunes de esta fiesta son la celebración en el mes de noviembre  (o finales de octubre) y el tener como elementos principales la castaña y el fuego. Entre los gallegos se tiene la creencia de que las ánimas bajan a calentarse al lado del fuego del magosto y que cada castaña comida es un alma que se salva.

El fuego simboliza a Brigida, una triple diosa celta del fuego. Seguro que encuentran a algún imbécil hablándoles de la chestnut party.

El fuego también simboliza el viaje que emprenden los difuntos… y la luz que debe iluminar ese camino.

Los romanos siempre cogían lo que les interesaba de las fiestas de los pueblos que iban conquistando. El pueblo romano celebraba el 21 de febrero la fiesta de Feralia, festival funerario en honor a los Manes (los manes, en plural siempre, en la mitología romana, eran unos dioses familiares y domésticos o caseros por lo general asociados a otros llamados Lares o dioses del lugar y  Penates o dioses despenseros).

Los Manes eran espíritus de antepasados, que oficiaban de protectores del hogar. El pater familias (padre cabeza de familia), era su sacerdote y oficiaba sus ceremonias religiosas y ofrendas en las viviendas. A esta festividad dedicada a los espíritus de los muertos, especialmente los familiares difuntos, se le asocian todo tipo de purificaciones y lustraciones rituales en la que ayudaban con  oraciones a la paz y el descanso de sus difuntos. Con la invasión romana, la cultura celta se mezcló con la de los césares y la religión de los druidas cayó en el olvido. Sin embargo, la Fiesta de los Muertos no se perdió del todo. Los romanos la mezclaron con sus Fiestas de Pomona, en la que daban gracias por los alimentos recibidos de la cosecha que garantizarían el alimento durante un año.  Pomona era una diosa originaria de la mitología romana protectora de la fruta, de los árboles frutales, de los jardines, de las huertas, del olivo y de la vid.

Es tiempo de dátiles y de granadas en el sureste español… y de la Feria de Todos los Santos en AIRE LIBRE Se ha relacionado a Pomona tanto con Pigus, dios agrícola, como con Vertumnus, la personificación del annus vertens, estación otoñal en que se hace la recolección de las frutas. Ovidio, en el Libro XIV de sus Metamorfosis, nos cuenta los amores de las dos divinidades en tiempos de Procas, rey de Alba Longa. Como todas las personalidades agrestes, al final de la época de la República, Pomona era ya sólo un recuerdo arqueológico explotado por la poesía y las artes, aunque no exista de ella ninguna representación segura. En la imagen pueden ver el cuadro Pomona de Jean Ranc que está en el Museo Nacional de Estocolmo.

La Iglesia se adueñó de la fiesta vinculándola a su santoral. Esto se hacía para favorecer la conversión al Cristianismo de los pueblos de tradición pagana que se negaban a abandonar sus raíces y fiestas. Los dirigentes católicos pensaban que al instaurar fiestas nuevas en la misma fecha y de similar apariencia doctrinal que las antiguas o propias de estos pueblos, les sería más fácil a estos nuevos creyentes ir abandonando sus antiguas creencias, sin que esto supusiera desechar su cultura e identidad.  Navidad, Pascua, San Juan, San José… la Virgen de agosto son otros ejemplos de fiestas romanas “cristianizadas”… pero eso es otra historia.

En el 615, el Papa Bonifacio IV (615) transformó un templo romano dedicado a todos los dioses (panteón) en un templo cristiano dedicándolo a “ Todos los Santos”, a todos aquéllos que los habían precedido en la fe. La fiesta en honor de Todos los Santos inicialmente se celebraba el 13 de mayo, pero fue el Papa Gregorio III (741) quien la cambió de fecha al 1 de noviembre, que era el día de la Dedicación de la Capilla de Todos los Santos en la Basílica de San Pedro en Roma. Más tarde, en el año 840, el Papa Gregorio IV ordenó que la Fiesta de Todos los Santos se celebrara universalmente. Como fiesta mayor, ésta también tuvo su celebración vespertina en la vigilia para preparar la fiesta (31 de octubre).

Esta vigilia vespertina del día anterior a la fiesta de Todos los Santos, dentro de la cultura inglesa se tradujo al inglés como All Hallow’s Eve, en inglés: Vigilia de Todos los Santos.  Así, con el tiempo, terminó siendo Halloween. De esta forma  el primitivo Samhain de los celtas pudo sobrevivir al paso del tiempo conservando gran parte de su espíritu y algunos de sus ritos.

También me molesta que en los colegios no se explique el origen de esa celebración y que se limiten a hacer el imbécil disfrazándose. Podrían aprovechar para vincular  a los niños con el calendario agrario y explicarles lo importante que son las estaciones del año, las cosechas y los productos de temporada así como las fiestas ligadas a la tierra. Sería una excelente forma de explicar dieta saludable, economía justa, desarrollo local y respeto al medio ambiente.

Ya saben… Chesterton… LA TRADICIÓN ES LA TRANSMISIÓN DEL FUEGO, NO LA ADORACIÓN DE LAS CENIZAS…

Al hilo de todo esto, en nuestro territorio tenemos la Feria de Todos los Santos. Esta feria se celebra en muchas localidades de nuestro entorno y a las que les recomiendo que vayan y compren a los productores y comerciantes de esas ferias.

Hoy también quiero hablar de La Hora el Quijal que, del mismo modo, se celebra el día 1 de Noviembre en muchos pueblos de nuestro territorio. Los niños recorren el pueblo pidiendo frutos secos, boniatos, calabazas caquis, mandarinas, naranjas, granadas o lo que les quieran dar… productos todos con los que hincar el quijal. Otra posible explicación es que haga referencia a la palabra QUIJERO que, según la RAE… es el lado en declive de la acequia o brazal… las puntas de los bancales.

Al pedir “La hora del quijal”… lo que se pide es lo que se cría en los quijeros de los bancales, es decir, frutos extra de la cosecha…

De hecho, me cuenta un amigo que  comentando con su padre, natural de la huerta de Murcia; recuerda que de niños iban a pedir de puerta en puerta ” la orillica del quijal”. Y efectivamente, les daban granadas, membrillos, higos….. aquello que crecía en las orillas de los bancales. Los niños decían Dame la orillica del quijal, si no me la das te rompo el portal.  Hay hasta algún reportaje sobre eso…
 Esto, quizá, sea una metáfora sobre la necesidad de que los vivos sigan disfrutando de la vida, ya que con lo que sacan se van de comida. 

Hay zonas (interiores de Valencia  parte de Castilla -La Mancha y más) en las que se celebra esta fiesta desde siempre … el Día de todos los Santos… La Hora del Quijal. 

Lo que me fastidia es que una fiesta de origen agrario mediterránea , la cojan y me la devuelvan “precocinada”, que no hayamos sabido actualizar tradiciones pegadas a la tierra.

Por eso, hoy les invito a que el Día de Todos los Santos visiten una de las Ferias que hay en nuestro territorio…  por ejemplo, la Feria de todos los Santos de Cocentaina, creada en el año 1346 por privilegio real concedido por Pedro IV de Aragón al conde de Cocentaina, Roger de Lauria. Es la segunda feria por antigüedad de España. Se celebra durante la semana en la que cae el día de  Todos los Santos. También les sugiero que saboreen la calabaza y las castañas asadas, las granadas y los dátiles… y el vino de la tierra.

La granada, protagonista del mito de Perséfone, que es a su vez el mito que explica las estaciones del año… les dejo que lo busquen, si les apetece.  Como pista, este maravilloso cuadro que representa a Perséfone con una granada en la mano.  El cuadro es Dante Gabriel Rossetti. Fue pintado en 1874 y está en la Tate de Londres.

Es tiempo de dátiles y de granadas en el sureste español… y de la Feria de Todos los Santos en AIRE LIBRE

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