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ecuerdo, de niño, los domingos por la mañana en Navarrés… ir a misa de ocho con mi madre y con mis hermanos, mi padre estaba trabajando.

Es tiempo de pan en el sureste español... en AIRE LIBRE

Al salir de misa, íbamos a por la leche a casa de Aurora, leche que debía hervir tres veces en casa… de las vacas que ordeñaba su marido en la cuadra. Con la nata de aquella leche mi madre hacía unos pasteles impecables aunque las más de las veces la nata  directamente desaparecía esa tarde en el pan con azúcar. Otro día hablaré de la leche. Habían varias pequeñas explotaciones de este tipo en el pueblo, todas desaparecidas hoy.

Otro día hablaré de la leche. Hoy, como ya he dicho, hablaremos de pan.

Después, bajando la calle, entrábamos al horno de Maruja Señora y comprábamos el pan, un pan de verdad, la corteza tostada y aromática, la miga húmeda y esponjosa. Era pan para comer solo, un pan para hacer bocadillos, para mojar salsa. Comprábamos una barra de más para el camino y nos lo comíamos antes de almorzar. El horno de Maruja Señora sigue haciendo ese pan.

Es tiempo de pan en el sureste español... en AIRE LIBRE

 

Ahora, en las ciudades tan globales y modernas, tienes que elegir… pan de plástico o pan “premium”… ¡¡somos así!!  Las panaderías con horno que elaboran pan casi han desaparecido. Ahora hay expendedores de pan o compramos pan “recién hecho” en el supermercado de turno.

Esta mañana, cuando he bajado a una de esas panaderías con un cartel trendy y letras “molonas”, he tenido que decidir entre comprar pan gallego, pan pagés, baguette, hogaza, chapata … pensarme si me hacía foodie y compraba brioches.

Es tiempo de pan en el sureste español... en AIRE LIBRE Luego, casi he tenido que atracar un banco para pagar el pan y he vuelto a casa pensando que compraba el mejor pan del mundo y que es obvio que un alimento tan selecto debe ser tan caro. Ruego que se entienda la ironía. Tengo la suerte de tener una panadería con horno de toda la vida al lado de casa. En Orihuela todavía quedan.

La alternativa a comprar pan premium es comprar un pan “normal”… claro, ¡¡es barato!!… y piensas… ¡¡claro… es agua, harina y levadura!! Entonces, te das cuenta de que no, que no es lo mismo, una harina como Dios manda (de un trigo que el productor ha cobrado al precio que toca, a un precio justo), el trabajo del panadero (remunerado de manera justa y empleados con contratos justos)…  Pero eso no debe ser el pan premium, eso debe ser el pan normal… ¡¡qué te lo metes en la boca y te lo tragas!!… ¿Y se lo das a tus hijos? y al final ¿qué te ahorras?

Pues eso, dense un pequeño paseo hasta la panadería de su barrio y compren un buen pan. Así podrán desayunar bien, podrán mojar pan durante la comida, durante la cena. También podrán prepararle un buen almuerzo y una buena merienda a sus hijos… con pan de verdad.

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