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Luis Piedrahita - © Diego Martínez

Cosas pequeñas como un botón de un ascensor o una esponja de baño pueden esconder grandes preguntas que rondan por la cabeza del ser humano. Bajo esta premisa, aparentemente absurda, se desarrolla el espectáculo del polifacético humorista, ilusionista, escritor y director de cine Luis Piedrahita, titulado “Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas”. Un espectáculo de stand up comedy que llega al Teatro Principal de Alicante los días 1 y 2 de junio (a las 20:30 h. el viernes y a las 21:00 h. el sábado) con la finalidad de que los espectadores exhiban sus amígdalas, al tiempo que reflexionen sobre la fugacidad de la vida y los grandes temas que a todos nos preocupan, siempre desde un catártico sentido del humor.

Luis Piedrahita (A Coruña, 1977) debe parte de su enorme fama a sus apariciones en televisión y radio y es especialmente apreciado por su monólogos de humor. Es colaborador y guionista del programa de entretenimiento ‘El hormiguero 3.0’. y también ha trabajado como colaborador y guionista de ‘El club de la comedia’. Como cineasta ha escrito y ha dirigido, junto a Rodrigo Sopeña, el largometraje ‘La habitación de Fermat’, que ha cosechado numerosos premios nacionales e internacionales. Piedrahita es autor de siete best sellers de humor: ‘Cambiando muy poco algo pasa de estar bien escrito a estar mal escroto’, ‘A mí este siglo se me está haciendo largo’, ‘¿Cada cuánto hay que echar a lavar un pijama?’ o ‘Un cacahuete flotando en un piscina… ¿sigue siendo un fruto seco?’, entre otros.

Ha recibido el premio ‘Performing Fellowship 2017’ que entrega la Academia de las Artes Mágicas de Hollywood, el evento mágico más relevante del mundo en el que se distingue a los artistas que hayan hecho una aportación significativa al mundo del ilusionismo. Piedrahita además colabora con el programa radiofónico ‘La ventana’ (Cadena Ser) presentado por Carles Francino, e interviene ocasionalmente en el programa argentino, ‘La venganza será terrible’, creado y conducido por Alejandro Dolina.

Actualmente, entre otros proyectos, recorre España y América Latina con sus espectáculos teatrales “Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas” y “El castellano es un idioma loable, lo hable quien lo hable”. Luis Piedrahita nos hizo un hueco en su apretadísima agenda a AlicanteMag para concedernos una entrevista saliendo de un plató y yendo de camino a Ávila para representar el mismo show que le traerá a Alicante. En esta divertida charla nos ofrece más de una razón para lucir amígdalas y no olvidarnos nunca de reír.

¿En qué consiste el espectáculo que vas a ofrecer en el Teatro Principal de Alicante?

Luis Piedrahita: "El humor es un arma de construcción masiva" en ESCENA Es un monólogo de humor, donde hablaré de las cosas pequeñas e insignificantes de la vida. Humor reconocible, humor de lo cotidiano, humor de lo cercano,… humor de esas pequeñas cosas que a la larga hacen de la vida algo realmente grande. Pero que nadie se crea que es un show sobre amígdalas, aunque el título sea “Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas” no habrá ni un solo chiste acerca del tejido linfoide. Hablaremos de la vida.

¿Entonces a qué se debe el título del show?

Le puse ese título porque la parte del cuerpo que más enseña el ser humano cuando se ríe son las amígdalas, esos ganglios rosados. Cuando estoy en el escenario y al público le dan ataques de risa lo que veo es un jardín de amígdalas rosadas, latiendo, palpitando, húmedas… y aunque son del público yo las considero mías y por eso “las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas”.

Muy acertado.

Un título debe ser sugerente, es lo último que se pone en el show y no tiene por qué decir nada de lo que vaya a pasar dentro. Eso es algo del pasado, cuando los títulos tenían que decirte: “Hombre negro que mató al buey” y justo consistía en que un hombre negro mataba a un buey. También había otro tipo de títulos muy sintéticos, como “Sospechoso”, y trataba de un tipo que era sospechoso. Ahora, con que éste sea una biopsia del tipo de contenido que vaya a encontrar en el show, es suficiente. Si a alguien le parece que “Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas” es una frase divertida, chocante, extraña y peculiar el show le va a parecer divertido, chocante, extraño y peculiar.

Muchas veces en el día ocurren cosas insignificantes con las que te tronchas de risa, por inesperadas, absurdas y pequeñas. El humor más sencillo en ocasiones es el que más te hace reír.

“Los temas pequeños son la excusa perfecta para hablar de los grandes temas”
De eso habla el show. Pero también es cierto que de nada vale quedarse en lo pequeñito. Lo pequeñito debe ser la excusa para hablar de los grandes temas. Empezar hablando de los botones del ascensor y seguir hablando de que la vida es esperar, que es un lugar en el que no hacemos otra cosa que esperar y que cada uno piense en lo que está esperando… Empezamos hablando de una esponja de ducha y acabamos hablando de la condición mortal del ser humano. ¿Por qué? Porque los temas pequeños son la excusa perfecta para hablar de los grandes temas.

El humor tiene que jugar a lo inesperado, el humor tiene que sorprender. Y si yo te digo que te voy a hablar de un gran tema y lo hago, no hay ninguna sorpresa. Si el título fuera “Espera” o “La condición mortal del ser humano” no habría sorpresa después. Por lo tanto, los pequeños objetos son como un caballo de Troya donde se esconden los grandes temas, porque lo grande cabe dentro de lo pequeño, mientras lo pequeño no cabe dentro de lo grande.

El humor en este caso es el hilo conductor que te lleva a grandes temas, ¿te preocupan los grandes temas de la humanidad?

Luis Piedrahita: "El humor es un arma de construcción masiva" en ESCENA
Luis Piedrahita – © Diego Martínez

Me preocupan los grandes temas que preocupan a todos los seres humanos. Me preocupa que vuelva la persona amada, me preocupa que el tiempo que tiene cada persona para hacer lo que quiere sea limitado, me preocupa estar a la altura de lo que se espera de mí… Me parece que son los grandes temas que le preocupan a todo ser humano que esté vivo. Si a uno no le preocupa que vuelva la persona amada, es que no está vivo. Somos mortales y tenemos poco tiempo para hacer las cosas que nos hacen felices. Eso nos preocupa a todos, te pongas como te pongas.

Lo cierto es que conviene tener presente que el tiempo que tenemos es limitado…

Con esas cosas tan solemnes, que parecen ásperas, que parecen malas noticias… el humor es lo único que las hace soportables. El humor es lo único que hace la vida llevadera. Y debajo del título “Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas” se habla de todo eso.

Por lo que cuentas, este espectáculo parece estar enfocado a todo tipo de público.

Efectivamente, está dirigido a todo tipo de personas a las que les apetezca ir a verlo. ¿Pueden ir niños de 8 años? Si les apetece, sí. Lo que no se puede hacer es llevar a un niño de 8 años contra su voluntad creyendo que se lo va a pasar bien, no, no, no, no. No hay un lenguaje obsceno, no hay temas que vayan a empañar la inocencia de un niño, no hay nada de eso. Lo que quizás haya sea un lenguaje elevado, algunos temas que a un niño de 6 años probablemente no le van a hacer gracia. Pero si a un niño de esa edad le apetece ir, le va a gustar.

¿Has actuado previamente en Alicante?

Muchísimas veces. Mi familia es de un lugar muy cercano, de Pego, que es el último pueblo de Valencia antes de que empiece Alicante. Conozco mucho la Comunidad Valenciana y el Teatro Principal de Alicante, por supuesto. Se trata de uno de los teatros más elegantes, de los que mejor funcionan de toda España, de los sitios a los que apetece ir a actuar.

Sé que estás muy liado, que tienes una agenda totalmente alocada. De hecho, estamos haciendo la entrevista por teléfono, a las tres de la tarde, mientras viajas en coche de un lugar a otro. Además de este montaje, ¿qué tienes entre manos?

Sí, acabo de salir de un rodaje y me estoy yendo ahora a una función en Ávila. Estoy en lo de siempre, preparando la próxima magia de ‘El Hormiguero’, ayer hicimos un efecto muy bonito con La Toya Jackson, que quedó precioso, y estoy preparando el siguiente para la semana que viene. A la vez también estoy preparando la sección semanal de radio en la Cadena Ser para ‘La Ventana’ con Carles Francino; estos espectáculos como el que se presenta en Alicante; y escribiendo el próximo libro… Ahora me voy a Los Ángeles, a participar en un ciclo de conferencias para magos, siempre estamos tramando cosas.

Me has respondido a todo, gracias.

Te he soltado un ladrillo (je, je, je).

Un ladrillo muy digerible y además con muchos titulares.

“Los humoristas seguimos trabajando para que el mundo no se olvide de sonreír”
Te voy a dar tres o cuatro titulares más que te pueden valer: “El humor es un arma de construcción masiva”, porque el humor debe servir para construir. El humor que enemista, destruye o empeora el mundo no vale la pena hacerlo. Otro bonito es: “Los humoristas seguimos trabajando para que el mundo no se olvide de sonreír”, porque si se nos olvida, mal asunto, luego es muy difícil volver atrás y recuperar la sonrisa. “El humorista sirve para recordarte cómo era tu cara cuando estabas feliz”.

Y tú por ejemplo, como eres humano, tendrás tus momentos de bajón, de tristeza o de melancolía. Cuando te subes a un escenario en un mal día, ¿como buen actor o showman te resulta fácil actuar?

Esos días es cuando se hace el mejor humor. El arte está hecho siempre de ausencia, de que algo falta. Eso no quiere decir que haya que ser triste o quemar la casa para que sea mejor, pero cuando hay una buena novela, un buen chiste, un buen cuadro… es porque a alguien le faltaba algo. Esto hay que entenderlo bien. Recuerdo el caso del novelista Goethe, que escribió una obra maravillosa, ‘El joven Werther’, la historia de un chico que sufre un desengaño amoroso y se suicida. ¿Qué sucedió? La obra tuvo mucho éxito pero la gente la entendió mal. Algunas personas pensaron que cuando uno se enamora y es rechazado hay que suicidarse.

Y no, no, no. Lo que hay que hacer es lo que hizo Goethe: cuando uno se enamora y es rechazado, aunque le apetezca suicidarse no tiene que hacerlo, sino escribir una novela. Evidentemente, el poeta tuvo un desengaño amoroso, le pasó por la mente la idea de suicidarse, pero como tenía dos dedos de frente y muchos más, en lugar de acabar con todo escribió una obra maestra. Eso es lo que hay que hacer: cuando uno tiene un momento de tristeza, de flaqueza, de ausencia de un amor, de salud, de un familiar… lo que hay que hacer es construir algo. Por eso te digo que el humor es un arma de construcción masiva.

Hay que hacer algo con ese momento difícil, hacer de tripas corazón y como en el Kung Fu, aprovechar la fuerza de tu oponente para rebotar ese golpe. La novela “Mi novia me quiere mucho, mira qué bien cocina y mira que coche más guay tengo” no le interesa a nadie. Alejandro Dolina decía: “El tango ‘qué guapa es mi novia’ no le interesa a nadie”.

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