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El abogado, por profesión, y dramaturgo, por vocación, J. D. Sutton, tras cuyo seudónimo se escondía José Antonio Peral, es uno de los más destacados autores teatrales que ha dado Alicante, tanto por su imaginación desbordante como por su impulso a las artes escénicas en la ciudad. Su nombre, prestado de la población británica que le vio nacer, Sutton-Surrey, evidencia que ésta le dejó una impronta, pese a que al año se trasladó a vivir a Alicante.

Con el fin de hacer justicia a la memoria de este destacado autor y que su obra trascienda entre la ciudadanía, el Teatro Principal de Alicante le ha preparado un homenaje el miércoles 23 de mayo, a las 19 h., consistente en una lectura dramatizada de una de sus obras, la última de hecho, titulada “La letra pequeña”. La entrada es libre hasta completar el aforo, previa confirmación en el correo-e informacion@teatroprincipaldealicante.es

Los actos de homenaje proseguirán al día siguiente, jueves 24 de mayo, a la misma hora (19 h.), en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, que dentro del ciclo “Hablando de Teatro” ha programado la mesa redonda “J.D. Sutton: Recuperación y memoria”, con la participación del diplomático Inocencio Arias; el director del Teatro Principal, Francesc Sanguino; el ex director del coliseo alicantino, Luis de Castro; y el dramaturgo Juan Luis Mira; con José Ferrándiz Lozano, director del Gil-Abert, como moderador. Durante la velada, su familia, encabezada por su hijo Antonio Peral, recibirá un recuerdo del dramaturgo. La entrada es libre hasta completar el aforo de la sala.

El dramaturgo José Antonio Peral (J. D. Sutton) recibe un merecido homenaje en Alicante en ESCENA

Su primer texto teatral fue “La chapas” (1961), estrenado en 1969 por el Teatro Universitario de Alicante. En 1968 se estrenó “Extraños habitantes en la calle” a cargo del grupo TEMI, así como “Todas las velas no son muchas velas para Máryorick” (1970), traducida al italiano y escenificada en el Teatro Central de Roma. En 1972 J.D. Sutton ganó el Premio de Teatro Arniches, pero con 33 años dejó la dramaturgia para dedicarse de lleno a la abogacía y a la promoción inmobiliaria, ya que el teatro a solas no daba para vivir.

No obstante, fundó la Asociación Independiente de Teatro de Alicante y siguió alimentando su pasión por la dramaturgia asistiendo a espectáculos y fomentando este arte en su tierra de adopción. Ya a los 70 años, al llegar a la jubilación, retomó su labor teatral y escribió “Próxima estación” (2011) y “La letra pequeña” (2014), tan sólo unos meses antes de fallecer.

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