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‘Molly’s game’, el debut como director del reputado guionista Aaron Sorkin va en la línea de sus trabajos con la pluma y es coherente con su cosmovisión y el corpus creativo que ha creado desde los años 80.

A nivel ético, en ‘Molly’s game’ aparece su fascinación crítica por el capitalismo, su moralismo, su concepto de la familia, de la redención y de la capacidad de reinventarse.

A nivel formal y narrativo, Sorkin no pierde la oportunidad de demostrar todo lo que ha aprendido sobre el tema de cada historia que ha investigado hasta la saciedad, bombardeándonos con una aluvión de datos sobre el negocio del póker engarzados en una voz y en unos diálogos frenéticos que no paran nunca y que son los que dan el ritmo y el sello de autor a sus trabajos.

En ‘Molly’s game’, tanto la larga presentación de personajes como caída en desgracia de Molly y el desenlace rayan a notable altura mientras que la parte central es innecesariamente larga, farragosa, repetitiva y estirada. Sorkin demuestra lo que puede darnos como director en las secuencias más intimistas y pausadas verborreicamente, la mayoría protagonizadas por el infravalorado, Kevin Costner. Su trabajo está a la altura de unos magníficos Ebra y Chastain.

FICHA ARTÍSTICA Y SINOPSIS

Estados Unidos, 2017.-  141  minutos.- Director: Aaron Sorkin.- Intérpretes: Jessica Chastain, Idris Elba, Kevin Costner, Michael Cera, Samantha Isler, Chris O’Dowd, Graham Greene, Jeremy Strong, Bill Camp, Brian d’Arcy James, Claire Rankin, J.C. MacKenzie. DRAMA.- Se centra en la vida de Molly Bloom, una esquiadora de talla mundial que llegó a ser millonaria antes de los 21 años. Tras perderse los Juegos Olímpicos, Molly se trasladó a vivir a Los Ángeles, donde incluso trabajó de camarera. Gracias a su inteligencia y sus dotes empresariales, la joven acabó ganando millones de dólares en el mundo del póker antes de que el FBI la investigara.

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