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Foto: Wikimedia // NASA/Aubrey Gemignani // Dominio Público Ryan Gosling y Claire Foy, Neil y Janet Armstrong en la ficción

Cuando en 2014 Damien Chazelle por fin materializó sobre el celuloide su guión de “Whiplash”, quedó patente que su talento no solo se encontraba escribiendo historias sino también dirigiéndolas. La historia sobre el joven Andrew Neiman y su sueño de convertirse en el mejor batería de jazz de la mano del temido director de orquesta Terence Fletcher, conquistó tanto al público como a la crítica. Prueba de ello son los tres Oscar que consiguió (Mejor Actor de Reparto para J.K. Simmons, Mejor Sonido y Mejor Montaje) de los cinco a los que optaba. Chazelle conseguía así convertirse en uno de los cineastas con mayor proyección de toda la industria.

Consciente de que todos los ojos estaban puestos sobre él, su siguiente trabajo no se hizo esperar. En 2016 estrenó “La La Land”, una cinta con la que se consagró como director y que supuso sin duda alguna su salto al Olimpo de los cineastas más reputados de los últimos años. Protagonizada por Emma Stone y Ryan Gosling, la película se alzó con un total de 7 Globos de Oro (la cifra más alta que una misma cinta se ha llevado desde la creación de estos premios en 1944), 6 Oscar (casi siete si recordamos el histórico error que llevó a Warren Beatty y Faye Dunaway a nombrar como ganadora la cinta de Chazelle en lugar de “Moonlight”) y 5 Premios BAFTA, entre otros galardones. Este despliegue de reconocimientos en forma de estatuillas además de sorprendente también es bastante curioso, sobre todo si tenemos en cuenta que en esencia la historia que narra “La La Land” no difiere mucho de la de “Whiplash”: una joven que quiere convertirse en actriz y que no duda en hacer lo que sea necesario para conseguir su sueño, aunque eso implique sacrificar su relación sentimental.

En cualquier caso, Damien Chazelle consiguió hacer historia con su “ciudad de las estrellas” dejando momentos tan memorables para la historia del cine como el plano secuencia de inicio de la cinta o la escena del baile de Stone y Gosling con la ciudad de Los Ángeles como telón de fondo. Quizás por ello, la crítica (ya no digamos su legión de seguidores), esperaba con ansia su nuevo trabajo, que ha llegado a las salas de cine tan solo dos años después de su gran éxito. “First man” se estrenó el pasado 11 de octubre en nuestro país y en estas semanas que lleva en cartelera ya adolece del mal de los genios: cuando se espera mucho de uno, es muy difícil satisfacer todas las expectativas.

Lejos de los bailes y del género musical, Chazelle se ha lanzado en su tercera película como director a una mezcla entre el género documental y el drama histórico explorando la vida del astronauta Neil Armstrong en los años en los que participó en la misión que lo convertiría en el primer hombre en pisar la Luna. Dejando a un lado la siempre presente teoría de que en realidad jamás llegamos a pisar el satélite de la Tierra (solo hay que echarle un vistazo a las recientes declaraciones de Iker Casillas al respecto), lo cierto es que el de Providence vuelve a no arriesgar con la temática de su cinta. El espacio y las distintas misiones llevadas a cabo con el objetivo de explorarlo han sido una constante en la historia del cine. “Con destino a la luna”, “Elegidos para la gloria”, “Apolo 13” o las más recientes “Gravity”, “Figuras Ocultas” o “Passengers” son un claro ejemplo de ello. Si a esto le sumamos que la cinta está basada en el libro “First Man: A Life of Neil A. Armstrong” de James Hansen, toda la creatividad que se le presupone a Chazelle desaparece.

'First man', el viaje a la luna de Damien Chazelle que no consigue brillar en CINE
Foto: Wikimedia/Neil Armstrong // Dominio Público
La película aborda la misión que llevó a Neil Armstrong a ser el primer hombre en pisar la Luna

Esto no tiene por qué ser estrictamente malo, de hecho, en este caso no lo es si tenemos en cuenta que la película tiene ese punto biográfico y que el libro fue escrito por Hansen con la colaboración de la familia del astronauta y de la propia NASA. Sin embargo, sí deja entrever esa falta de ideas de la industria, que en las últimas décadas no ha dejado de ofrecernos adaptaciones literarias, precuelas, secuelas, reboots y demás reinterpretaciones de historias ya contadas. Lo que sí llama la atención de la cinta de Chazelle, y que también podríamos considerar como una falta de originalidad, es el hecho de que de nuevo ha contado con Ryan Gosling como protagonista. El canadiense se ha tomado muy en serio su trabajo y ha llevado a cabo una profunda investigación sobre los aspectos más desconocidos de Neil Armstrong: dónde nació, cómo creció, qué le motivó a iniciarse en la carrera espacial, cómo era su personalidad, la relación con sus más allegados, etc. Además, y emulando a la periodista Maria Konnikova, que se sumergió en el mundo del póker durante meses para obtener información para su nuevo libro llegando incluso a convertirse en miembro oficial del equipo de profesionales de PokerStars, Gosling también se familiarizó con los sistemas informáticos empleados por la NASA en la década de los 60 y con las rutinas físicas que todo astronauta debe realizar.

Sin embargo, y a pesar de una preparación previa que lo ha llevado hasta Houston o Cabo Cañaveral, hay algo en Gosling que no termina de convencer al espectador. Si bien es cierto que el personaje de Armstrong es un hombre frío, calculador y parco en palabras, también lo es que Gosling no se caracteriza por una gran expresividad en sus actuaciones. Si sumamos ambas combinaciones, el resultado es un Neil Armstrong que no llega a empatizar con el público, convirtiéndose en un personaje plano al que los primeros y primerísimos planos que abundan en la cinta no le hacen justicia.

Caso contrario es el de Claire Foy, ampliamente reconocida por su trabajo en “The Crown” y que en “First Man” se pone en la piel de Janet, la esposa del astronauta. Poco hay que decir del talento de Foy, pero si cabe en la cinta de Chazelle lo demuestra todavía más al conseguir transmitir un sinfín de emociones con tan solo una mirada. A ambos se le suman un gran elenco actoral, entre los que destacan Olivia Hamilton, Ciarán Hinds, Kyle Chandler o Jason Clarke, que ayuda a que la película transmita esa sensación de compañerismo y trabajo en equipo que se presupone en una misión espacial de esta envergadura.

A nivel narrativo la cinta acusa un ritmo demasiado lento que solo consigue remontar en la última media hora en la que la misión por fin despega. El cineasta ha comentado en varias ocasiones que la idea era transportar a los espectadores al centro mismo de la misión de los años 60, por ello para el rodaje de las escenas en las que los astronautas viajan a la Luna se decantó por emplear cámaras de 16mm en un simulador 3D. Lo que buscaba con ello era tratar de trasladar esa incomodidad que experimentaron los astronautas durante el trayecto desde su propio punto de vista, viendo lo que ellos vieron y obviando aquello que los tripulantes de la nave no pudieron observar.

Fuente: Youtube

Donde sí destaca Chazelle en su tercer trabajo, cómo no podía ser de otro modo, es en la banda sonora y en la fotografía. Como ya hemos comentado, el cineasta se vale a lo largo de los 133 minutos de metraje de un gran número de primeros y primerísimos planos que buscan que el espectador comprenda todo aquello que no le ofrece mediante los diálogos. Se trata de planos muy cuidados y visualmente muy llamativos, solo hay que ver los carteles promocionales de la cinta para hacerse una idea. Por su parte, la banda sonora a cargo de Justin Hurwitz también trata de suplir esa falta de expresividad del personaje protagonista, contrastando sobre todo con aquellos momentos de silencio clave para el desarrollo de la película.

Pero más allá de estos aspectos, la cinta no logra emocionar al mismo nivel que “Whiplash” o “La La Land”. No es una mala película pero las expectativas estaban tan altas que la sensación final tras su visionado es de indiferencia, la peor de las emociones que puede experimentar un espectador.

FICHA ARTÍSTICA Y SINOPSIS

Estados Unidos, 2018. – 133 minutos.- Director: Damien Chazelle.- Intérpretes: Ryan Gosling, Claire Foy, Olivia Hamilton, Ciarán Hinds, Kyle Chandler, Jason Clarke, Corey Stoll, Lukas Haas, Patrick Fugit. BIOGRÁFICO/ DRAMA.- La película narra la vida del astronauta Neil Armstrong durante el período comprendido entre 1961 y 1969. Durante estos largos 8 años, el estadounidense se encontró inmerso en la misión Apolo 11 de la NASA que culminaría con la llegada por primera vez a la Luna de un ser humano. Sin embargo, este camino no fue sencillo para Armstrong, quien tuvo que enfrentarse no solo a las dificultades de la misión sino también a las repercusiones que la misma tuvo en su círculo más cercano.

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