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Jueves, 22 de Septiembre de 2016

El despertador suena a las 6 AM. Pero aunque odio madrugar, su sonido es (por una vez) armonioso… porque ¡Por fin! Nos vamos a San Sebastián, a partir de ahora Donosti.

Aventuras de un crítico de cine (pobre e inexperto) en el Festival de San Sebastián - 1ª Parte en CINE

 

Esperan 10 horas de viaje. La idea es llegar sobre las 5 a Lasarte, a media hora en bus de Donosti, para llegar a la capital donostiarra con tiempo suficiente para recoger nuestras acreditaciones antes de las 8 PM. Ni que decir tiene que las tarifas de los hoteles durante las dos semanas del festival son prohibitivas y que la única solución fue dormir en una población cercana, pagando un precio sobredimensionado, pero asumible.

A la hora de comer paramos en Tudela (Navarra) lo cual significa que no vamos mal de tiempo. Pero a unos 30 km de Donosti, la autovía está cortada (por desprendimientos en un túnel, nos enteraríamos después) y debemos bordear por Tolosa con lo cual el timing se va al garete. El viaje se retrasa en más de una hora, el checking en el hotel se alarga más de lo esperado, el autobús no llega… el caso es que llegamos a la Avenida de la Libertad (Askaltasuna) a las 7,40 PM y todavía hay que llegar al Kuursal, sede del festival.

Diez minutos antes del cierre del mostrador de acreditaciones nos plantamos delante para conseguir la nuestra. Hubiera sido fatal no recogerla hoy porque mañana a las 9 es el pase de prensa de “Pastoral Americana”, el debut tras la cámara de Ewan MCGregor y hubiera sido casi imposible recogerla antes de esa hora.

Junto a la acreditación nos entregan una bolsa de tela muy chula y ¡Dios mío! el catálogo del festival que debe pesar como 5 kilos o así y que vamos a tener que arrastrar por la ciudad hasta nuestra vuelta al hotel.

Los días anteriores a nuestra salida, intentamos planificar un planning de nuestros dos días y una noche en el festival. No es nada fácil. Cada día hay unas 50 proyecciones y para unas te basta la acreditación, otras requieren además conseguir una invitación y otras son (especialmente las sesiones nocturnas) exclusivamente para el público, lo cual esta muy bien para compensar aquellos pases que son sólo para prensa y acreditados. Además había que tomar otra decisión: ver películas muy esperadas que llegaran a los cines durante todo el otoño o aventurarse con pelis más experimentales que seguramente sólo podrás ver aquí porque ni se estrenarán, ni saldrán editadas en formato doméstico. Finalmente, decidimos ver un poco de todo.

Aventuras de un crítico de cine (pobre e inexperto) en el Festival de San Sebastián - 1ª Parte en CINE
Presentación Festival de San Sebastian

Pero, novatos como somos, no contamos con dos de las verdaderas experiencias del festival: Las ruedas de prensa a las que puedes asistir con la acreditación y las llegadas de las estrellas invitadas al Hotel Maria Cristina. Cada noche, el festival envía un correo masivo a los acreditados comunicando el horario de ambos eventos. Con lo cual, decidimos hacer uso de nuestra recién recibida acreditación para entrar en la zona acotada para la prensa en el hotel. La acreditación te permite acceder a dicho espacio, pero son tus brazos y espaldas las que tienes que usar para hacerte camino entre las multitudes que se agolpan en los accesos. Dentro de unos minutos llegarán Ewan McGregor y la protagonista de su debut como director, mi idolatrada Jennifer Connelly.

Mientras esperamos observo el duro y raramente valorado trabajo de nuestros Aventuras de un crítico de cine (pobre e inexperto) en el Festival de San Sebastián - 1ª Parte en CINE compañeros gráficos, intentando por todos los medios (banquetas elevadoras incluidas) conseguir el mejor ángulo de cámara. Por fin llegan las estrellas. Connelly totalmente de negro y muy delgada se muestra tímida, saluda vagamente y se pierde en la seguridad del hotel. Todo lo contrario que McGregor, muy a gusto en la piel de estrella y consciente de que es el que más debe dar al público y prensa pues ha osado lanzarse a la carrera de director (actuando también en su peli) y adaptando una novela muy famosa de Phillip Roth y de difícil traslación en imágenes. Me gusta el detalle de que pasa mucho más tiempo atendiendo a los fans y firmando autógrafos que posando para las cámaras.

Aventuras de un crítico de cine (pobre e inexperto) en el Festival de San Sebastián - 1ª Parte en CINE

Ya que, como imaginábamos, no quedan invitaciones para ninguna sesión nocturna, decidimos comernos los bocatas que hemos preparado mirando la bahía de la ciudad y planificando el día siguiente, que va a ser muy intenso.

Viernes, 23 de Septiembre de 2016

Decidimos remolonear respecto al día anterior y nos levantamos a las 7. Como siempre que el viaje es excitante, mi adrenalina se ha disparado y he dormido tirando a fatal. Me espera un día duro, pero sé que el bajón llegará después de comer.

Tras nuestro viaje en bus llegamos con el tiempo justo para vivir uno de los momentazos de “nuestro” festival.  Siempre escuchaba a los críticos de cine quejarse por los pases a las 9 de la mañana. Me resultaba extraño concebir un pase a tan temprana hora, aunque siempre he frecuentado las matinales de las 12 y soy un fanático de ver cine en casa recién levantado (¿Hay algo más antisistema?). Pero lo mas flipante es encontrarse a esa hora un auditorio de 1.800 butacas lleno hasta la bandera. Junto a los acreditados, encontramos jubilados y estudiantes que han decidido que la peli de McGregor será más educativa que las clases de ese día. También gente en edad laboral ocupa las butacas. Todos guardan silencio cuando empieza la proyección de “Pastoral Americana”.
A pesar de que la comodidad de las butacas y la hora pueden invitar a caer en los brazos de Morfeo, la cinta mantiene mi interés, a pesar de indudables defectos como la tendencia del director a imitar el estilo de directores con los que ha trabajado en lugar de intentar desarrollar una voz propia y de algunos pasajes impostados y demasiado sentenciosos por culpa de unos diálogos excesivamente literarios.

Aventuras de un crítico de cine (pobre e inexperto) en el Festival de San Sebastián - 1ª Parte en CINE

La paz cinéfila se interrumpe porque una espectadora sufre una lipotimia o algo parecido. La proyección se para, se encienden las luces y entran los paramédicos. Qué casualidad. Mi primera proyección del festival resulta más accidentada de lo esperado. Pero pasado el susto y una vez que la espectadora recobra la conciencia, se apagan las luces y vuelve la magia. Aunque con las copias digitales se puede rebobinar y la proyección vuelve a un par de minutos antes del incidente, lo cual no deja de ser un poco raro.

Acabada la proyección, y tras un par de segundos angustiosos, el público rompe a aplaudir. No es una ovación memorable, pero sí bien maja. Sin embargo, observo la cara de algunos críticos que he reconocido al entrar y sé que la página de filmaffinity de este film, se va a llenar de puntos rojos de desaprobación.

Una rápida visita al aseo, otra más rápida al stand de invitaciones para acreditados para intentar conseguir invitaciones para mañana y corriendo a la sala de prensa donde McGregor y Connelly llegarán en unos minutos. La sala está abarrotada y nos quedamos de pie. Me lanzo, sin ninguna esperanza, a solicitar una pregunta a la coordinadora de la rueda de prensa y, ante mi sorpresa, me concede turno. Tengo varios compañeros con turno solicitado antes que yo. Y esa espera se convierte en una tortura parecida a cuando estás esperando turno para que te hagan una extracción de sangre. Quiero que me toque ya. El sudor me corre por la espalda. Voy a hacerle una pregunta a mi mito erótico de juventud y nuestras miradas se van a cruzar durante unos segundos…

Aventuras de un crítico de cine (pobre e inexperto) en el Festival de San Sebastián - 1ª Parte en CINE

Por fin es mi turno. Le pregunto si ha aportado algo de su larga experiencia delante de las cámaras a la joven protagonista, Dakota Fanning, que interpreta a su hija en el film. Empieza a hablar y me doy cuenta que con las prisas se me ha olvidado coger el pinganillo con el que escuchar la traducción. Por la tanto, ella supone que mi inglés es perfecto y estoy entendiendo todo lo que dice porque, como la gran profesional que es, se dirige a mi todo el tiempo mientras responde. Yo pongo cara de entenderla perfectamente aunque, entre los nervios y su cerrado acento estadounidense, alcanzó a dilucidar que afirma que no se considera preparada para aconsejar a nadie y sólo para ayudar.

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Aprovechando mi turno me lanzo a preguntarle a Ewan (a estas alturas ya los llamas por su nombre de pila) que si la tanto la peli como la novela son demasiado ambivalentes y tienden a desprestigiar el movimiento hippie en bloque sin separar el grano de la paja. Pero debo haber hecho la pregunta todavía mucho más enrevesada porque el traductor tarda un huevo en hacer su complicadísimo trabajo, la cara de agobio de Ewan es un poema y las risas empiezan a surgir entre los asistentes. Su respuesta me resulta mucho más comprensible y viene a decir que él no plantea la historia en términos de buenos y malos, sino de cómo afecta la Historia a los seres humanos.

Aventuras de un crítico de cine (pobre e inexperto) en el Festival de San Sebastián - 1ª Parte en CINE

El momento mágico se rompe y pasan a otra pregunta. Para mí es un honor haber planteado mis cuestiones justo antes de María Guerra, la directora del programa de cine de la SER, María Guerra.

Continua en Festival de San Sebastián 2ª Parte

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