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raduado en Bellas artes, Xavi es en estos momentos maestro de instituto en este campo. Desde adolescente le gustaba la pintura; al respecto ha dicho que cuando era joven pintaba y vivía, que ahora pinta y “sobrevive”; con ello quiere decirnos que ser artista trabajando en un pueblo pequeño, Monóvar, no tiene muchas ventajas pero sí algunos inconvenientes. A pesar de ello ha encontrado en las redes sociales un espacio para construir vínculos, para relacionarse y conocer a otros artistas e inclusive para lograr tener espacios expositivos en otros lugares de Europa, Estados Unidos y Argentina.

Un “Citizens” más que la persona, es un ciudadano; un sujeto de derechos, un miembro de una comunidad política, ya sea un país o ciudad. En su nueva obra, con ese mismo nombre, se evidencia la ausencia de color alrededor del personaje central que se aísla del mundo pero que evidencia como éste se refleja en él. Una obra mucho más optimista que “Callejeando” que se caracterizó por reflexionar sobre el ser humano como un sujeto ecosistémico, afectado por el mundo que lo rodea y lleva dentro de sí, una soledad concurrida por las experiencias de propios y extraños. Sobre su formación, obra y experiencia itinerante como artista habló en exclusiva para Alicante Mag.

Xavi García, artista Citizens en PINTURA ¿Para que sirve formarse en una escuela de bellas artes?

Ir a la escuela te sirve para evolucionar técnicamente, durante el primer año y medio los maestros estuvieron sacándome vicios; esa gimnasia que hacemos durante los dos o tres primeros años de la carrera, de pintar dos o tres horas dibujando o esculpiendo le han dado una base tremenda a mi trabajo. Mis profesores más que los maestros han sido los compañeros; uno se nutre de la promoción y talento que hay a su alrededor de jóvenes interesados en aportar cosas a la vida. Normalmente para los profesores los estudiantes no suelen existir. Los maestros realmente son más los compañeros con quienes charlas tus dudas y de ellos te acompañas para culminar el proyecto que llevas en tus manos.

Al salir de la escuela y pasan trece años, el tiempo que tengo de haber acabado yo, te das cuenta de que no eres un artista y supongo que en quince años me daré cuenta que tampoco soy un maestro.

Entonces… ¿No se considera maestro?

Maestro es una palabra muy seria. Lo que yo llevo en la sangre es intentar plantear cosas nuevas a la sociedad y a todos mis alumnos, que cuando acaben su etapa de estudiantes tengan unos conocimientos mínimos de arte y la inquietud y las ganas de aprender y acercarse al arte, con esas cuatro pinceladas pueden orientarse para ser mejores artistas.

Quince de mis estudiantes han hecho el bachiller artístico y seis o siete están en bellas artes, esto es la primera vez que esto sucede en el Instituto Calasancio de Monóvar en que yo trabajo.

¿Cómo concilia ser profesor con ser artista?

Yo lo llevo bien, el hecho de poder trabajar en la docencia me permite, realmente, ser artista. Uno puede creer en sí mismo pero necesitas tener una solidez económica, familiar en la que apoyarte, para poder dedicarte a hacer en lo que crees, y si no se vende, no se vende, y si no se expone, no se expone. El hecho de tener esa estabilidad es complicado. Porque poder ir a exponer al exterior, empalmar Roma, New York y algunas otras más es muy difícil si no eres un artista consagrado.

Xavi García, artista Citizens en PINTURA ¿Cómo logra hacerse un camino internacional?

Si Alicante es un pozo, Monóvar es el subterráneo del pozo, a nivel artístico. Facebook, Internet y kilómetros y kilómetros a Alicante para asistir a conferencias, exposiciones, presentar tu trabajo, pero básicamente las redes virtuales. Un punto de inflexión fue la exposición en Bruselas; a partir de ahí se abrió una puerta, esta otra y así sucesivamente.

Las redes posibilitan a un artista que, estando en un taller de pueblo, se pueda unir a artistas y espacios expositivos a nivel mundial. No es un problema de kilómetros, las redes te abren espacios en la cultura pero también a aprender de la vida, ir de un umbral a otro umbral mediante negociaciones, contactos y cuajar un proyecto.

¿Es más fácil exponer en otros países que en Barcelona o Madrid?

A mí no me ha resultado exponer en Barcelona, por ejemplo, porque yo he expuesto en un hotel sala de arte en Madrid, en el barrio Salamanca. Yo lo identifico más con lo que sucede en Barcelona y Madrid, en donde me han propuesto exponer pero cambio de dinero para poder hacerlo. Te pueden pedir 1.600 euros por dos semanas y en una colectiva de tres 700 euros. Ahí lo que tienes que hacer es apostar tú por la galería y no ésta por ti. Con ese dinero no te garantizan vender obras. Los primeros 1.600 euros que se venden son para recuperar lo que inviertes y luego un 50% sobre la venta posterior a esa cantidad.

¿Quién no aspire a vender más de 1.500 euros no podría exponer?

Como artista me lo tomo como, no sabemos si lo tuyo va a funcionar, ni como la gente va a reaccionar, tú nos vas a cubrir los gastos para nosotros cubrirnos la espalda. Cuando he salido fuera de España es al contrario, la galería apuesta por ti. Ellos se encargan de promocionarte. En el Centro Español de Nueva York ha sido algo distinto, ellos no venden pero allí fueron otros galeristas que conocieron mi obra y se interesaron en ella. A mí no me han pedido obra ni dinero en Valencia ni Alicante… A mí me encanta exponer en Alicante, lo he hecho en la Lonja y en el MUA.

¿Cómo describe su obra?

Es social y urbana, la serie “Callejeando” está basada en los estímulos que recibimos cuando paseamos por las ciudades, publicidad, música, moda, carteles, tiendas… Con la serie “Citizens”, todos esos estímulos los he metido dentro de la forma del hombre, si antes era todo lo que nos rodeaba ahora es como han influido esos estímulos sobre nosotros, y cómo la sociedad nos modele, nos mete eso que todos tenemos que ver, oír, escuchar, leer… en ellos hay entradas a conciertos, mapas, los seres que han conocido o amado; incluso invito a poner una parte de sí a quienes me visitan al estudio, porque el que ellos hayan estado ahí influye en lo que ahora soy. Es una constancia de esa permanencia.

Xavi García, artista Citizens en PINTURA ¿Trae el mundo a su obra, pero es difícil llevar Monóvar al mundo? 

En “Callejeando” estaban todas ciudades a las que yo viajaba, por ejemplo Berlín, Bruselas, El Cairo, Madrid,  Londres, Edimburgo, Roma, NY… Un Citizens no lo llenaría alguien que solo ha estado en Monóvar.

¿Cómo sabe que su obra está terminada?

Mis obras no tienen una fecha de inicio y finalización clara. A mí me gusta que alguien venga a mi estudio y me diga qué opina de mi obra, que me diga qué lectura hace de ella; de alguna manera esto te permite reflexionar sobre tu trabajo. Meseguer, un crítico de arte, y una ex alumna de arte que ahora es arquitecta y que tiene una formación brutal sobre arte, son una especie de “tazadores” que opinan y yo confío en su criterio, cuando ellos dos reconocen mi trabajo y tienen un encuentro en su criterio y éste se aproxima a lo que yo pienso de mi obra, entonces sé que ya está terminada. Por ejemplo, ellos vieron que los Citizens estaban solos en el mundo después de haberlo vivido todo.

Un galerista me dijo que mi obra es muy interesante, pero pueda ser que la gente en NY no quiera llevarse la ciudad a casa, porque la ciudad  desgasta mucho. Yo pensé que ésta es una buena lectura también. Él piensa que el mío es un trabajo supervendible.

¿Cuándo usted produce piensa en vender?

No, nunca pienso en vender porque si fuera así dejaría de pintar hasta que no vendiera todo lo que he producido. Pintar es una necesidad; de hecho cuando debo viajar y acabo las exposiciones no quiero pintar, mi cuerpo me pide desconectar, cargar baterías, recargarlo todo y volver a empezar. Necesito dos o tres semanas para desconectar. Si no lo hago me pongo nervioso cuando no he ido al estudio, que está aparte de mi casa, así cuando estás en casa no estás trabajando, desconectas. Pinto dos tardes y una mañana porque en el otro tiempo debo ir al instituto.

Xavi García expone junto a otros artistas en “Envinarte” en la Bodega El Sequé – Pinoso (Alicante), exposición que se inaugura el lunes 24 de noviembre a las 19 h.

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