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Goya. Testigo de su tiempo es el título de la nueva exposición del Mubag que por primera vez muestra en Alicante 138 grabados pertenecientes a tres de las cuatro series realizadas por el insigne artista: La Tauromaquia, Los disparates y una primera edición de Los desastres de la guerra.

El diputado de Cultura y Educación, César Augusto Asencio, ha inaugurado esta mañana la muestra que, hasta el próximo 11 de junio, recoge una selección de piezas pertenecientes a una colección particular, algunas de ellas ya expuestas en París y Turquía. “Para la Diputación de Alicante es una satisfacción impulsar iniciativas de estas características y poner al alcance de todos los alicantinos la obra de uno de los grandes maestros de la historia universal del arte”, ha apuntado el diputado.

La nueva propuesta del museo alicantino está comisariada por María Toral y organizada por el Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, cuyo director-gerente, José Luis Pérez Pont, ha participado en la presentación junto a la especialista en arte, Marisa Oropesa. Todos ellos han destacado el original discurso expositivo del Mubag, una apuesta que pone de actualidad los temas desarrollados por Goya hace doscientos años.

El recorrido, diferenciado en tres bloques, está planteado para que los visitantes recorran independientemente cada serie y los grabados se encuentran colgados en contenedores de cartón a modo de grandes cajas. Además, para profundizar en la atemporalidad de la obra gráfica de Goya y la vigencia actual de su temática, en la que critica la irracionalidad del ser humano, cada uno de los bloques cuenta con imágenes proyectadas de la sociedad actual (conflictos bélicos, violencia de género, fiestas populares, etc).

Los desastres de la Guerra (1810-1820) refleja el papel de Goya como cronista de la Guerra de la Independencia Española y relata la tragedia de una manera minuciosa. El artista fue testigo de excepción y ofrece una visión independiente y moderna. En palabras de Asencio “es una crítica a las consecuencias de las guerras, a la violencia, al sufrimiento y a la insolidaridad del hombre, en definitiva, un argumento que sigue de plena actualidad”.

Por necesidad o por censura, el pintor cambió de tema en La Tauromaquia (1814-1816), serie que plasma el espectáculo del toreo, y se centró en la representación dramática de sucesos reales en torno a la lidia. Un tema controvertido en su época al igual que en la sociedad actual.

El último álbum que realizó el artista, Los Disparates (1815-1824), es el más enigmático, compuesto por grabados que alcanzan la perfección técnica. En ellos conjuga la representación de la realidad y de su mundo interior para denunciar los vicios, debilidades y perjuicios del hombre. Dieciocho estampas cargadas de subjetivismo y surrealismo que cuestiona el irracional comportamiento humano.

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