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Ni complemento, ni media naranja en ARTE Como hombre feminista comprendo que transformar las relaciones sociales y de poder es un esfuerzo común de mujeres y hombres y que como seres culturales que creamos cultura y nos vemos afectados por ella tenemos un compromiso con la equidad y la paz.

La violencia contra la mujer constituye un obstáculo para el logro de la igualdad, el desarrollo y la paz, ya sea que vivamos en países no desarrollados o los que dicen serlo, porque no se puede contemplar el desarrollo aparte de los derechos de las mujeres.

En general, todas las mujeres al estar inmersas en relaciones de poder pueden ser víctimas de violencia de género, pero algunos grupos de mujeres son particularmente vulnerables a esta violencia, como las que pertenecen a minorías, las mujeres indígenas, las refugiadas, las mujeres migrantes, las mujeres que viven en comunidades rurales o remotas, las mujeres indigentes, las mujeres recluidas en instituciones o detenidas, las niñas, las mujeres con discapacidad, las mujeres de edad y las mujeres en situaciones de conflicto armado.

Las mujeres adolescentes son un grupo vulnerable a la violencia machista. Según estudio de la Universidad Complutense de Madrid (UCM/ sep 2015), el 24% de los 4.000 adolescentes encuestados manifiestan riesgo de ejercer violencia de género: reconocen haber ejercido control y otros abusos a las chicas. Ellos presentan niveles de autoestima más bajos que el resto de los de su edad; se identifican con el modelo sexista de dominio y sumisión de los vulneradores.

Relaciones tóxicas o del «amor” y otros demonios

Ni complemento, ni media naranja en ARTE En los cánones amorosos tradicionales y en las representaciones culturales las situaciones arriesgadas parecen ser un elemento común a las mujeres, es como  si las relaciones basadas en la igualdad, el respeto, la solidaridad y el buen trato hacia la mujer amada fueran tan solo un ideal y la violencia la vivencia cotidiana del amor.

Pero si el amor romántico conduce a la violencia entonces deberíamos repensarnos qué entendemos por amor. El amor no implica para la mujer un rol pasivo ni la entrega incondicional a la pareja; tampoco es verdad que el hombre sea un sujeto autónomo con un rol activo en la relación.

Debiéramos salir del imaginario del príncipe azul como también darnos cuenta que no hay “princesas fucsia” sino seres reales, que no se corresponden con un arquetipo romántico tradicional ni tampoco con ciertos modelos de masculinidad que conllevan la dominación de un sexo hacia el otro, como tampoco podemos excusarnos en que es una construcción sociocultural difícil de transformar o eliminar.

Violencia de género

Generalmente cuando se habla de violencia de género algunos hombres y también algunas mujeres se preguntan por qué no se habla de violencia de género para hacer referencia a los hombres que son violentados por mujeres o de la violencia entre lesbianas u homosexuales.

Lo primero que habría que aclarar y probablemente sería con ello suficiente, es que se trata de una violencia que afecta a las mujeres por el mero hecho de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión. Constituye un atentado contra la integridad, la dignidad y la libertad de las mujeres, independientemente del ámbito en el que se produzca.

De acuerdo a Naciones Unidas, el término es utilizado “para distinguir la violencia común de aquella que se dirige a individuos o grupos sobre la base de su género”.

Ni complemento, ni media naranja en ARTE Aun cuando se suele relacionar con la violencia intrafamiliar y restringir al espacio del hogar, se considera que la violencia de género se manifiesta en diversos ámbitos de la vida social y política, entre los que se encuentran la propia familia, la escuela y la Iglesia, entre otras. Dichas manifestaciones son todos los actos que causan sufrimiento o daño, amenazas, coerción u otra privación de libertades.

Por ejemplo, violencia física, violencia psicológica, violencia sexual y abusos sexuales, acoso sexual, el tráfico de mujeres y niñas con fines de explotación y violencia económica, entre otras, dirigidas a las mujeres por considerar que el género femenino es inferior y debe continuar en una posición de subordinación con respeto al masculino. La violencia doméstica es la dirigida a la persona o personas que convivan juntas, sin que sea necesario que existan lazos familiares.

En España existe la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Según dicha Ley, es una manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.

La violencia de género a que se refiere la Ley comprende todo acto de violencia físicasy de violencia psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad.

El arte como instrumento que genera mundos

Las imágenes que acompañan este artículo fueron producidas para el fotopoemario ‘Poesía de alta traición’ lanzado el 25N de 2014. Para el desarrollo de esta propuesta, una poeta y dos fotógrafos unieron sus experiencias artísticas, sus saberes y el repudio que les genera el machismo, para producir una obra interdisciplinaria, intercultural y de denuncia; ellos son Beatriz Giovanna Ramírez, Manuel Antonio Velandia Mora y Juan Sanz.

El #25N puedes leer la Edición Especial Reducida ‘Poesía de Alta Traición’ en formato eBook, completamente GRATIS. Síguelos en Facebook, Twitter e Instagram y envíales un mensaje a poesiadealtatraicion@gmail.com con el asunto: Quiero recibir PDAT. Disponible sólo para este día. Pídelo ahora. ¡No te quedes sin ella!

El texto de la Ley  de Protección Integral contra la Violencia de Género puede consultarse en este link

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