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Tortura, Performance Desechables limpieza social. Pic by JCSanzPhoto

La performance que presenta Velandia ha sido elegida junto a otras tres; la peculiaridad de este evento es que un grupo de habitantes del Quartier Gare de Strasbourg participó en la selección, para ser presentada en la “Fábrica de teatro“.

Desechables limpieza social: la levedad que te hacen ser” se presenta el sábado 19 de mayo en Espace K en Estrasburgo. Se trata de una reflexión artística multidisciplinar sobre el conflicto armado colombiano y el daño del ecosistema; la performance combina poesía, fotografía, vídeo e instalación. Se trata de una contribución desde el “artivismo queer” a la construcción de la memoria histórica. Una propuesta que se amplía desde el concepto de ecología humana, en el que no sólo se da preponderancia al medio, sino también al ser humano que la habita como parte fundamental del ecosistema. El artista, redactor de AlicanteMag, nos ha concedido una entrevista para profundizar en su obra.

¿Cuándo se inicia Manuel en la performance?

Mi trabajo en la performance se inicia en Colombia, destacándose en su primera etapa la presentación de “El Ángel de la Inviolencia” en el Congreso Mundial Violencia 98 en Caracas, Venezuela. Yo retomo mi actividad performática en España en 2009. He presentado performances en diferentes ciudades españolas, en Francia e Italia. En Alicante presenté “Ni de aquí, ni de allá. Alteridad(es), extranjería(s) y pobreza(s)”, una intervención frente El Corte Inglés, pidiendo limosna, y previamente presenté “Aunque no me veas aquí esToy“. Mi más reciente trabajo ha sido la obra que llevo a Estrasburgo, pero en una versión en la que no hay ni vídeo, ni instalación fotográfica.

Manuel Velandia, seleccionado para cerrar Festival Internacional de Performance en Estrasburgo en ARTE
Performance Desechables limpieza social. “Tortura LGBT”. Pic by JCSanzPhoto

¿Su obra artística más conocida se relaciona con las sexualidades, las performances también?

Mi línea de investigación se enmarca en el Artivismo Queer y se centra en el trabajo sobre las identidades sexuales, como víctima, como refugiado y como parte de un sistema social en crisis.

¿Qué es el Artivismo Queer?

El artivismo queer es una herramienta de trabajo del movimiento queer, defendemos la necesidad de acabar con las etiquetas que el heteropatriarcado ha asignado a cada grupo
El artivismo queer es una herramienta de trabajo del movimiento queer, defendemos la necesidad de acabar con las etiquetas que el heteropatriarcado ha asignado a cada grupo, defendiendo la necesidad de hacer visible a personas y organizaciones que, no sólo por su orientación sexual, su género o su imagen, sino también por su etnia y posición político sexual, están siendo excluidas de la sociedad.

Es una forma de luchar contra la discriminación que en Colombia y otros lugares del mundo incluye los crímenes de odio, entre ellos desplazamiento forzado, amenazas de muerte, asesinato, desmembramiento de los cadáveres. Nos interesa que el resto de la sociedad pueda ver que hay personas que son diferentes, que piensan, actúan y sienten distinto, defendiendo la necesidad de encontrarse en una comunidad que los excluye, los movimientos de las minorías sexuales y queer han dado con el mejor medio de hacerse un hueco: las corrientes artísticas.

¿Por qué asume la performance como su lenguaje artístico?

Porque la performance obliga a mirar, sentir, descubrir y explicar forzando la confrontación, abriendo los ojos y aceptando que todas estas complejidades son reales, que existen. El artivismo hecho performance lucha del día a día contra la raza, la clase, la sexualidad, el género y todo aquello que crea una diferencia social.

¿La performance siempre es política?

Si vamos a Foucault y tenemos cuidado de no extrapolar una situación propia del pasado (lo grecorromano, por ejemplo) al presente, es evidente que la política se entiende, se emociona y se experiencia de otras maneras a las de la “política” tradicional. Las condiciones históricas son ecosistémicas, es decir propias de un tiempo, cultura, sociedad, espacio y relaciones. La performance responde entonces a una situación histórica determinada y es comprendida por el otro de acuerdo con su uni-verso cultural, social, político, económico…

A mí me sorprende cómo una misma performance es asumida de manera diferente por cada otro. El ciudadano español de a pie, por ejemplo, con relación a mi performance “La levedad que nos hacen ser” no logra ubicarse frente a la tortura como una forma de “relacionamiento” desde el poder, creo que esto se relaciona con la memoria histórica local. Algo semejante sucede con el colombiano, dependiendo de si éste se asume víctima, inmigrante, refugiado, turista, desplazado, deportado, asilado, gente vulnerable y/o retornado.

La subjetividad de cada uno y la forma como ha construido su proceso de subjetivación le da un cariz político diferente a lo que observa, siente y explica.

Creo que en la medida en que el performer se asume sujeto político su performance adquiere dicha posición, de tal manera que hay performances que no son políticas, aun cuando en últimas la opción de no pensarse ciudadano y sujeto político es otra forma de ejercer la política.

Manuel Velandia, seleccionado para cerrar Festival Internacional de Performance en Estrasburgo en ARTE ¿Por qué su performance se titula desechables, limpieza social?

Esta performance es una crítica a la idea difundida y aceptada socialmente que asume que los seres humanos y los elementos que utilizamos puedan ser desechables, considerarse basura. En Colombia a algunos de los seres humanos se les denomina “desechables” y al acto de asesinarlos se le llama “limpieza social“. En los más de 50 años del conflicto armado colombiano las víctimas se incrementan con el paso del tiempo, primero sumaron a los homosexuales y las travestis, luego a las lesbianas y las trabajadoras sexuales, ahora a l*s líderes sociales que luchan por sus tierras y l*s exguerrilleros. Cambian de nombre los victimarios, pero en resumen los asesinos siguen siendo miembros de “escuadrones de la muerte”.

Explíquenos qué se entiende por “limpieza social”.

La llamada “limpieza social” es en efecto una acción horripilante. Grupos de personas encubiertas, a menudo envueltos en las tinieblas de la noche, asesinan a otras personas en estado de completa indefensión. Les disparan sin mediar palabra alguna, donde las encuentren, presos de la determinación de exterminar.

Es una “limpieza” —dicen quienes perpetran estos crímenes—, queriendo significar que “se ocupan del acto de remover la inmundicia y la suciedad”. Los cuerpos que yacen portan consigo una marca de identidad: habitar la calle, un oficio sexual, delinquir, ser joven popular… Esa identidad —dicen de nuevo los perpetradores— condena y despoja de toda dignidad a las víctimas, reduciéndolas a la condición de mal que es necesario extirpar.

¿Cómo se relaciona su performance con el tema propuesto en la convocatoria de La Friche?

La basura es un tema frecuente. Yo hago escultura e instalaciones con material reciclado que he recogido de las calles y contenedores. Respondiendo al espíritu de la convocatoria mundial de proyectos 2017 de LA-FRICHE en la que los artistas, a través de la performance participan en la creación del entorno al cuestionar el mundo y las consecuencias de las diferentes formas de vida, algunas de las fotografías que hacen parte de la instalación que se expone en la misma sala en la que se realiza la performance, se exhiben dentro de recipientes “desechables para comida” y representan a seres humanos que están desapareciendo, porque han sido víctimas de la limpieza social. Se acompañan de tierra sacada de los cementerios y fosas comunes y de objetos pertenecientes a las víctimas. También presento fotografías que se proyectan sobre mi cuerpo en las que se observan diferentes daños al ecosistema.

El tema de este año del Fest es el Medio Ambiente y participan tres asociaciones ecológicas: Greenpeace, Zero Waste y Strasbourg Respire. Éste es un momento en que los cambios ecológicos están provocando cambios en la sociedad, LA-FRICHE entiende el arte y a los artistas como denunciantes o como una fuerza de propuesta de cambios; “entorno” de transición, responsabilidad, conciencia del Medio Ambiente, siguiendo así su compromiso con la creación contemporánea, en el sentido de que se trata de presentar proyectos singulares en su actualidad, revelando cuestiones actuales.

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