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‘Dog On’, “No dios” en inglés (No God) escrito al revés, es el nombre de la serie fotográfica que nos ubica en la confrontación entre los hechos y la fe, la ciencia y la religión.

La reflexión sobre el hecho religioso es algo permanente en la historia de la humanidad pero en la época de la posverdad, traducción del neologismo -“post-truth” en inglés, las mentiras y el engaño masifican las creencias falsas y facilitan que los bulos prosperen.

'Dog On': reflexión fotográfica sobre espiritualidad y religión en La Peluquería en ARTE
The three Monotheisms and the future man.

Dog On es un trabajo en el que lo simbólico juega un rol determinante y que induce al diálogo reflexivo para el que la propuesta de una sala de arte cerrada al público es fundamental.

Sí, no ha leído mal. La Peluquería es una sala de exhibición de arte cerrada al público a la que solo se accede a pases privados orientados a gente interesada en el tema y abierta online.

El nombre de la sala de por sí es extraño, pero el local albergó anteriormente una peluquería; es el espacio en que el artista alicantino Juan F. Navarro tiene su taller y su trastero. En una parte de ese lugar hay una pequeña sala de exposiciones, por lo que solo realizan pequeñas exhibiciones de arte.

Pudiéramos decir que el formato en el que se exhibe es clandestino pues la ubicación es desconocida excepto para los invitados. A través de su página de Facebook el interesado vinculado al mundo del arte puede lograr que se le invite. La lista de espera es larga, porque la entrada se realiza en grupos de unas quince personas.

Una característica de La Peluquería es que la obra que se vende como en cualquier galería es exhibida en las redes sociales o puede comprarse un catálogo si se desea guardar un recuerdo. Juan F. Navarro nos dice “esto no pretende ser una galería donde se consume o vende arte, sino un lugar donde crear un pequeño espacio de intercambio de conocimientos”.

La exposición con la que se abrió La Peluquería es ‘Dog On’, en la que Israel Fuentes presenta 20 fotografías en blanco y negro, siendo ésta la primera vez en la que el artista muestra sus imágenes. Al artista le atrajo la idea porque la exhibición implica un diálogo interpersonal con cada uno de los espectadores, un diálogo en el que necesariamente la posverdad religiosa sale a flote.

Precisamente el Arzobispo de Melbourne, Denis Hart decía en estos días “Prefiero ir a la cárcel que denunciar a sacerdotes pedófilos a la policía… Hay algunos asuntos que son de un orden superior, cosas que tienen que ver con Dios”. Reflexiones tan contradictorias como ésta dan pie a una exposición cuyos contenidos se expresan en un juego en el que la intensidad de matices del blanco y negro nos posibilita pasearnos por los grises de la cotidianidad.

Sobre su obra recientemente presentada en la Peluquería, Manuel Antonio Velandia Mora ha dialogado con Israel Fuentes en exclusiva para AlicanteMag, he aquí las respuestas del artista:

¿Quien fue a la exposición fotográfica, esperaba encontrarse con contenidos religioso-emocionales?

Realmente no suelen encontrarse muchas propuestas artísticas actuales que profundicen desde un punto de vista crítico sobre el conflicto entre la fe y los hechos, entre ciencia y religión, o sobre la cuestión de Dios. Los dos enfoques compiten, porque ambas hacen afirmaciones sobre la realidad. Pero buscando la verdad de manera muy diferente.

No puedes tener ambas visiones al mismo tiempo.

'Dog On': reflexión fotográfica sobre espiritualidad y religión en La Peluquería en ARTE

¿Su trabajo apoya la espiritualidad o la trascendencia?

La trascendencia y la espiritualidad, en el sentido filosófico de tu pregunta, tiene una orientación hacia el mundo misterioso fuera del conocimiento de la experiencia. Se entiende que implica una disociación entre el espíritu y la materia, el dualismo, y esto se relaciona con la inmortalidad del alma y con la existencia de Dios.

No se ha probado la existencia de Dios, ¿las personas necesitan creer?

Las encuestas sugieren que más del 90% de la población estadounidense cree que sobrevivirá a su propia muerte. ¿Pero qué hay de cierto en esto? ¿De dónde salen las pruebas que apoyen esta hipótesis?, ¿de la revelación divina a través de unos textos sagrados? A la mayoría de las personas le gusta creer en algo por cómo esa creencia le hace sentir en lugar de creer por las evidencias existentes de que eso sea verdad.

Luego está el planteamiento inmanente de que todo acaba con la materia y con el cuerpo, que no hay un más allá. ¿Qué nos queda cuando ya no queda esperanza en la salvación, cuando Dios ha muerto? Esto ya lo respondió Nietzsche y más recientemente está el enfoque del humanismo secular.

¿Esperaba que su obra afectara a los espectadores o a tu trabajo?

Mi trabajo en ‘Dog oN’ consiste en intentar que el espectador se haga preguntas sobre estos conceptos y apoya un punto de vista escéptico donde también hay crítica a las religiones organizadas.

¿El tema creaba rechazo en algunas personas?

Absolutamente. Se trata de un tema que puede ser considerado polémico. Para algunas personas, pensar críticamente sobre la veracidad de las afirmaciones sobre las que se han construido como individuos es un reto muy difícil y las conclusiones a las que pueden llegar pueden ser conflictivas.

En 2017 un 75% de los españoles se definen como creyentes, creen en un Dios, según los datos del barómetro del CIS y la tendencia en el futuro es a un aumento de la religiosidad en el mundo según revelan estudios recientes. Hay que ver este conflicto a nivel global, piensa en la mayoría de países de Sudamérica, África, Oriente Medio….

Enfrentarse a que creencias fundamentales de un individuo en relación con un ser superior y unas escrituras sagradas y en lo que ha sido educado a través de la religión, la tradición o el dogmatismo, enfrentarse a que esto pueda ser una ficción puede llegar a ser inaceptable para algunas personas. ‘Dog oN’ transita de alguna manera por ese proceso de abandono de la fe. En unos 13 países del mundo, plantear propuestas de este tipo puede suponer penas de prisión o muerte por blasfemia.

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