Compartir
Obra de la muestra que da nombre a la exposición

El próximo viernes 15 de noviembre, Juan Fuster inaugura en La Peluquería su exposición ‘La isla misteriosa’, una serie de construcciones ensambladas realizadas a partir de material reciclado. La Peluquería es un espacio clandestino situado en Alicante, del que nunca se publica la dirección, aunque mucha gente ya conoce donde se encuentra. Habrá dos pases: a las 18.00 horas y a las 20.00 h. Aunque éstos son a puerta cerrada, puede acudir cualquier persona interesada contactando vía Instagram: @lapeluqueria.art.

Las visitas se realizan en grupos de no más de 20 personas para que la relación con el artista, que siempre está presente en los pases, donde habla de su obra y su proceso creativo, y la propia obra sea lo más directa posible.
En ‘La isla misteriosa’ los ensamblajes se asimilan a piezas arquitectónicas y, como tales, presentan espacios habitables en un sentido estructural. El autor, que define estos espacios como transitables, construye estas arquitecturas con una textura que nos remite al empasto de la pintura tradicional. La obra de Juan Fuster enfrenta al espectador a la idea de fragilidad, y encuentra sus influencias en el Art Brut y el Arte Povera: sus ‘montones de basura’, que funcionan como un objeto encontrado, tienen la intención de alejar el objeto de lo inútil, lo que nos conduce de forma inexorable a la eterna pregunta acerca de la utilidad del arte.
 

Aunque las piezas que componen la muestra no contienen, en apariencia, ninguna narración, se presentan como un escenario teatral que espera que la acción suceda. El título ‘La isla misteriosa’ señala este componente narrativo, como también lo hace el espacio, el carácter habitable de las piezas (que tienen asociado un tempo de recorrido) y la mirada del espectador, llamado a imaginar la acción.

Sobre Juan Fuster
Juan Fuster (Elche, 1968) es miembro del equipo Residencias a Quemarropa, y director y programador de Mustang Art Gallery y Art Mustang desde 2010. Ha expuesto individualmente en espacios como la Galería Paz y Comedias, el Instituto Juan Gil-Albert o L’Escorxador. Con esta muestra retoma, a sus 50 años, el pulso como creador de sentido estético, para reivindicar un arte interior y emocional que pretende confundir al espectador y, al mismo tiempo, iluminarlo: “Mis paisajes no son para contemplarlos, si no para adentrarse en ellos”.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here