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a segunda edición del Ciclo ‘Hablemos de África’ pone la mirada en el apasionante revulsivo cultural que está viviendo el continente vecino a través de varias sesiones que, entre el 24 de septiembre y el 8 de octubre, en la Seu abordan temas tan poco conocidos en España como el arte urbano al albor de las primaveras árabes, el cine africano, la música, la oralidad y la escritura o los cómics.

Alicante Mag ha tenido la oportunidad de hablar con sus coordinadores, el periodista experto en África y actualmente afincado en Dakar (Senegal), José Naranjo, y la directora de la Seu Josefina Bueno, y Ángela Rodríguez Perea, redactora y coordinadora en la revista cultural on-line afribuku.com encargada de abrir las jornadas con su ponencia ‘Primaveras árabes, arte urbano y revolución’.

José Naranjo: 'El siglo XXI es el siglo de África' en ARTE Se trata de la segunda edición del ciclo ‘Hablemos de África’, ¿por qué estando tan cerca, en España se sabe tan poco de África?

Josefina Bueno (J.B.).- La primera edición del ciclo tuvo un tinte más general, en el que se habló sobre inmigración, ONG, conflictos, tópicos de África…

José Naranjo (J.N.).- En aquella ocasión nos centramos en la mirada que tenemos sobre África. Cuáles son los estereotipos que queremos derribar, que son como flotadores a los que nos amarramos, pero que no nos dejan ver la realidad. En esta segunda edición, nos hemos enfocado en las manifestaciones culturales para dar un paso más.

Hay un blog titulado ‘África no es un país’, cuyo nombre creo que resume bien la concepción que los españoles tenemos del continente, ¿qué pensáis sobre esta imagen uniforme?

J.N.- Yo mismo colaboro en ese blog, que comparte la misma filosofía que nuestro ciclo. Tendemos a pensar en África como una unidad, cuando en realidad es un continente complejo, poliédrico, con 1.000 millones de habitantes, con condiciones de todo tipo y realidades muy diversas. Las jornadas tienen ese trasfondo: mostrar las diferentes realidades de África desde una perspectiva cultural: cine, cómic, oralidad, arte urbano… hay gente con una enorme capacidad creativa.

¿Por qué esa mirada no llega a calar aquí en España?

J.N.- Muy buena pregunta. África es el último centro de interés informativo en los grandes medios. África aparece cuando hay una situación de emergencia. Hay pocas opciones para África en positivo. Se puede contar con los dedos de una mano los periodistas que estamos largas temporadas o vivimos en África. Hay un problema de contexto, porque no se puede informar bien estando allí solo unos días.

España suele tender más hacia zonas como América Latina, pero tenemos una deuda con una realidad tan próxima. El siglo XXI es el siglo de África. El continente tiene un enorme potencial demográfico, de recursos naturales,… Tenemos que mirar a África para desentrañarla.

J.B.- Las universidades tienen que contemplar contenidos sobre África. Ese es uno de los objetivos de la Sede y vemos que hay un público interesado en estos temas: el arte en África, en la diáspora de los inmigrantes en Europa… Las universidades tienen un gran trabajo por delante en este sentido.

También hay un déficit educativo en los ciclos de educación previos a la universidad

J.B.- Hay un gran vacío educativo y académico que se debe suplir con actividades culturales no regladas.

¿Qué expresiones culturales han surgido alrededor de las primaveras árabes?

José Naranjo: 'El siglo XXI es el siglo de África' en ARTE Ángela Rodríguez (A.R.).- En paralelo a las Primaveras Árabes, ha habido una explosión de arte urbano, al incrementarse la expresión  de la gente en las calles. En muchas capitales del Magreb ya había este tipo de expresiones artísticas, pero en los últimos tres años han florecido, sobre todo en países como Egipto. Se trata de graffitis, panfletos que recogen el arte plasmado en los muros… arte relacionado con la política. El poder del arte urbano reside en que es libre, sin censura, y refleja el sentimiento de una parte de la sociedad. Pero hoy día está muy perseguido. Los artistas callejeros sufren encarcelamientos, desapariciones, el exilio e incluso la muerte.

¿Qué contenidos trata la publicación afribuku.com?

A.R.- África vive un renacimiento muy interesante que merece encontrar su lugar. Lisboa (ciudad donde actualmente reside Ángela Rodríguez) es muy mestiza y en Portugal hay mucho interés histórico hacia África, por su pasado colonial y por ser frontera por mar. Afribuku la hacen personas repartidas por varios países del mundo y colaboradores ubicados en África.

¿Por qué hay tan pocos libros escritos por africanos en las librerías españolas?

J.B.- España tiene un déficit de literatura africana porque, en parte, la que fuera colonia africana, Guinea Ecuatorial, no le ha importado mucho. Por el contrario, Francia e Inglaterra han mantenido el vínculo cultural con sus ex colonias. De hecho, África es muy poco hispana, y mucho más francófona y anglófona. 

El ciclo ‘Hablemos de África’ cuenta con una jornada dedicada a la oralidad y escritura, a cargo de Abdoulaye Bilal Traoré, poeta, músico y narrador oral procedente de Senegal y residente en Galicia, que representa muy bien al artista polifacético africano. Además, su singularidad reside en que es autor de un poemario en español, algo poco habitual en un escritor africano. 

¿Cómo se vive la cultura en las zonas rurales y en las áreas urbanas de África?

José Naranjo: 'El siglo XXI es el siglo de África' en ARTE J.N.- Hay muchas diferencias entre las zonas rurales, donde hay mucha tradición oral y entretenimiento en vivo, y las zonas urbanas, donde los africanos son muy tecnológicos. El auge de los teléfonos móviles, las parabólicas,… ha supuesto una auténtica revolución tecnológica. No se puede hablar de un África desconectada del mundo. Los africanos están muy conectados, sobre todo con China e India. Se trata de un mercado enorme que hay que tener en cuenta. Y Estados Unidos está perdiendo la batalla en este terreno.

No obstante, esto tiene sus peligros implícitos. Ante posibles agresiones externas, tiene que haber Estados fuertes, capaces de entablar relaciones de tú a tú. De no ser así, existe el riesgo de un neocolonialismo en los Estados débiles. Por eso es indispensable un desarrollo endógeno.

Por ejemplo, en Bamako (capital de Malí) hay cientos de miles de motos, que los chinos venden a un precio muy económico, y así con todo. China es el paradigma de un modelo de explotación económica que ha sabido adaptarse a las necesidades africanas y que, como construye carreteras, aeropuertos, edificios… deja algo tangible y contenta a la población. 

Más información:
En las publicaciones digitales sobre África: afribuku.com y guinguinbali.com 

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