Compartir
José Gallego by MVelandiaMPhoto
José Gallego by MVelandiaMPhoto

Gallego es un hombre a quien le gusta hablar poco sobre su obra, generalmente al hacerlo refiere historias vividas, encuentros y sensaciones experimentadas. Su trabajo refleja luz, suavidad… pero sobre todo fragilidad;  su material es la escayola, casi siempre blanca.

Cuando observé por primera vez su trabajo tuve la sensación de paz interior pero como afirma él, cada uno vive la obra no desde la perspectiva del artista sino desde la suya propia.

No puede negarse que en toda obra de arte hay parte vital del artista y parte del espectador y su propia historia. El dialogo realizado con José Gallego en exclusiva para Alicante Mag fue precisamente un encuentro con una fuente de vitalidad y sensibilidad.

En él hay mucho del hombre de campo, de un hombre que resume una mezcla de su natal Cantabria y de la huerta de frutales y hortalizas sembradas en su campo de Elche. Más conocido como pintor, es ésta su primera exposición escultórica pero también hay dibujos en los que también la luz y la materia se trabajan de forma espiritual e intuitiva.

El dialogo con Gallego es como algunas de sus obras expuestas, estuches que encierran sueños que son semillas, dibujos de sombras, pequeñas esculturas… Sus palabras son como su Dádiva para Rosa, su mujer, un cuenco que cuando lo levantas deja pasar por su base la luz. Ese misticismo me lleva a la primera pregunta…

Religioso de “religar” significa atar al ser con el cosmos ¿Es usted un hombre religioso?

En ese sentido del término de unir al ser con el universo, Sí.  Yo echo en falta que dentro del arte hay muchas cosas muy importantes que se han olvidado, una de ellas es la belleza. Y no solamente dentro del arte ha sido importante la belleza  sino ya dentro de todo comportamiento humano; la relación con los espíritus, con la magia, con la forma de entender el mundo contando con estos aspectos, también ha desaparecido.

Esa espiritualidad mágica que uno ve en sus obras trata de mostrar su cotidianidad, sus paisajes, sus recuerdos…

Sí. Son todo experiencias vitales.  Todas tienen una relación con algún hecho. Son paisajes, son bodegones… Me interesa volver a retomar los géneros de la pintura ya perdidos.

En las ofrendas y en la misma composición de algunas de sus obras lo que vemos realmente son bodegones escultóricos…

José Gallego: Mis obras son principios de conversaciones en ARTE ESCULTURA El género es el  bodegón pero son unos objetos más litúrgicos, están muy cerca de la liturgia. Los bodegones justo están levantados en donde no es ni el cielo ni la tierra.

Sus ofrendas están expuestas a la altura de sus ojos, según la altura del hombre promedio español… ¿Su obra para ser exhibida necesita mucha luz natural?

Es lo ideal. Pero por la noche la obra también se puede ver.

La luz artificial debe hacerlas ver muy distintas…

Con la luz del día hemos visto sombras arrojadas cuando entra el sol directo. Pero en la noche puede ser, si quieres, un poquito extraño. Con la luz del día tú ves una sombra pero te giras un momento y ya no está la sombra o se ha girado un poquito, Sombra y obra están cambiando continuamente, cuando no es que la sombra ha ido desapareciendo. Es diferente si pones el foco fijo, porque al finalizar la tarde o ya de noche siempre, siempre es la misma sombra, siempre la misma penumbra.  Es la misma luz y eso es muy pobre, una luz constante es tratar de inmortalizar un instante y como instante en el momento que lo inmortalizas le has quitado la vida.

¿Su recomendación sería que los espectadores vinieran mientras haya luz natural, que eviten la luz artificial?

Claro; pero se pueden ver las dos cosas y cuando ve las dos cosas que cada cual tenga su juicio, forme su parecer. Tenemos que vivir de día y tenemos que vivir de noche pero nos hemos acostumbrado a hacer la noche igual que el día y luego, cuando es de día, lo iluminamos como cuando es de noche. Podemos ver la obra de las dos maneras porque las esculturas están ahí, de día y de noche. En cada minuto del día serán siempre diferentes.

Su trabajo es muy blanco, muy limpio aun cuando  está matizado por el paso del tiempo, por el polvo, por los efectos de la luz, por la huella del toque… ¿Esa necesidad de la luz y la sombra para leer los elementos es lo que más nos acerca a lo que es Usted?

En ciertas culturas, por ejemplo en África, la sombra es un elemento vital sin el cual el ser humano no existe. No se levanta la gente de la cama hasta que no aparece la sombra. Es un insulto enorme que alguien pise tu sombra y siempre hay que vivir con ella, un hombre sin sombra es un hombre sin alma. Para mí sí que es importante la luz, es muy importante para mi trabajo.

José Gallego: Mis obras son principios de conversaciones en ARTE ESCULTURA

Alrededor de los grupos escultóricos hay un límite que Usted ha trazado… tiene entrada y salida pero alguno sólo tienen entrada…

En una manera de hacerlo más simbólico,  los caminos de la naturaleza cuando dejan se usarse se pierden, ello tiene muchas connotaciones. En los paisajes hay unos caminos trazados por la gente que pasa cotidianamente por ahí y eso es algo de lo que está ahí. Hay un punto de entrada y un punto de salida que marca una especie de senda, en otras hay solamente una entrada, entonces tienes que dar toda la vuelta… hay que entrar y volver a salir…

Pareciera que le gustara que su obra se viera como un espacio para ser caminado; por ejemplo, como cuando se camina por el lecho del río en el que se puede entrar por una punta y salir por la otra… demarca una forma de recorrer los paisajes ¿Esas demarcaciones que construye con escayola en polvo son un símbolo para la gente?

Sí, puede serlo; normalmente en los paisajes hacemos esos recorridos de la naturaleza. Volver por el mismo sitio no suele pasar nunca.

Es imposible repetirse, siempre será otro tiempo, otro espacio, otra necesidad…

Los griegos decían que no te bañas dos veces en el mismo río…

Usted es un hombre de historias…  Cuando cuenta las esculturas, lo que oigo son historias ¿Todas las obras reflejan historias?

José Gallego: Mis obras son principios de conversaciones en ARTE ESCULTURA Si claro.  Los tres bodegones que se exponen son historias y son homenajes.  Por ejemplo, uno de ellos “Desayuno con Manet” es un homenaje a ciertos bodegones de este artista que son desconocidos por los historiadores del arte, no se les ha dado la importancia que tienen, que es tremenda. Él es dentro del mundo del arte como un renovador de conceptos, cuando aparece la fotografía es él quien encuentra el camino de la pintura y eso se ve muy claramente es esos bodegones con los que lo intento homenajear. De las obras que conocemos de Manet, yo, por más que las veía no entendía como él había descubierto la pintura ahí.  Por eso es que yo trato de citarlo en mis esculturas, en esos bodegones que son pura pintura.

Otro de los bodegones es “Desayuno en Joan Casian con Jaime y Arturo”. Son tres amigos rumanos con los que he compartido su tiempo, su espacio y su comida.  Lo que teníamos cada día para comer era huevos hervidos.

Sus obras más que paisajes son también recuerdos…

Las ofrendas son homenajes, son retomadas de ciertas Iglesias románicas del norte de Rumanía. Los paisajes son del Danubio. Me interesa la experiencia de apreciar la belleza no la función.

Museo de la Universidad de Alicante (MUA)

Sala Sempere

Exposición “Fragilidad de la luz”.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here