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Canelobre 30 años re-construyendo la cultura en la provincia de Alicante en ARTE ilar Tébar Martínez es la nueva Directora del Departamento de Revistas del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, es historiadora del arte y vicepresidenta de la Asociación Valenciana de Críticos de Arte. Generalmente se considera que el director es “un personaje de adorno” pero luego de este diálogo con ella tengo la sensación de que la dirección no es el trabajo y responsabilidad que se le desee a alguien que uno estima.

Sobre su función y el último número de la revista Canelobre versa esta entrevista realizada en exclusiva para Alicante Mag por Manuel Antonio Velandia Mora, quien además aporta la fotografía.

¿Usted previamente fue la subdirectora del Departamento de Revistas del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert, verdad?

Sí, desde el numero 59 al 63 lo fui, a partir del número 64 soy la directora, esta edición  la tomé ya estando en marcha.

¿Se necesita ser un crítico de arte para dirigir una revista como Canelobre?

No necesariamente, para ser el director de la revista no hace falta serlo; un periodista, un artista, puede ser el director; cada revista tiene un coordinador que apoya a la directora, es un experto en la materia, por ejemplo si el tema es arte es mejor que lo sea un especialista en el campo, puede ser una persona o dos.

¿Cuáles son las funciones de un director de la revista y de un coordinador de un número?

Básicamente cada número  tiene su coordinador. En el número 64 los coordinadores somos Víctor Manuel  López Arenas y yo, los dos historiadores del arte. Nuestra función es la selección y  distribución de los temas que se encargan a expertos o especialistas en cada materia. La dirección aglutina, hace las revisiones, cuida la edición, solicita permisos a instituciones para producir las imágenes, realiza la última corrección de estilo; se encarga de la maquetación y la impresión.

En este caso yo trabajo doblemente, comencé como subdirectora y coordinadora y ahora actúo como directora coordinadora; ha sido un esfuerzo muy grande porque es el doble de responsabilidad. Antes tenía una directora que me respaldaba, ahora las decisiones me toca tomarlas a mí.

Cuando el lector corriente se imagina la idea de revista tiene en mente una edición de pocas páginas. ¿Por qué los de Canelobre son números tan voluminosos?

Realmente el número 64 que ahora publicamos es bastante voluminoso, el mayor que ha habido hasta ahora. Canelobre además de ser una revista es un libro, un volumen monográfico; es una de las publicaciones insignia del Instituto Gil-Albert.

La concepción de cultura en Canelobre es bastante amplia, según se deduce de leer sus páginas ¿esto es así?

Tienes razón, la concepción de cultura es bastante amplia en Canelobre, en la revista tiene cabida cualquier temática de interés en torno a la provincia de Alicante o a los alicantinos, por ello intentamos siempre alternar temas tan diversos como juguetes, German Bernácer, la Isla de Tabarca,… ahora lanzamos un número sobre el arte en el siglo XIX. Siempre intentamos que abarque el mayor número de campos posibles y eso se evidencia en un recorrido histórico por los 30 años de la revista.

Canelobre 30 años re-construyendo la cultura en la provincia de Alicante en ARTE ¿Qué tiene de especial el número del 30 aniversario?

En el numero 64 cambiamos la cabecera de la revista, la tipografía, la maquetación. Es un salto para hacerla una publicación del siglo XXI, ahora será mucho más atractiva. Tiene 32 artículos, abarca casi todas las disciplinas de las bellas artes en la provincia de Alicante, pero no tiene carácter enciclopédico; lo que sí se quiere es presentar visiones nuevas o visiones sobre temas menos conocidos del arte del XIX en la provincia alicantina. Participan historiadores e investigadores tradicionales, como también los jóvenes que ahora están trabajando el tema.

¿Es un número emblemático también para los no alicantinos que hemos sido adoptados por Alicante?

Bueno sí, porque les muestra una recopilación muy interesante sobre el uso, las costumbres y el arte de los alicantinos. Tiene 516 páginas y 32 artículos que les permitirán a los lectores tener una visión bastante amplia. Por ejemplo, hay un artículo sobre el legado que la familia Beltrán de la Llave donó en 1970 a la Diputación de Alicante, que contiene un conjunto de piezas de arte entre las cuales hay porcelanas, abanicos, miniaturas, grabados, valiosos muebles datados de los siglos XVI al XIX, y una magnífica colección pictórica que incluía obras de Pericás, Bañuls, Agrasot y Esquivel, entre otros.

Ha sido una labor muy difícil recopilar toda la información, nos planteamos incluso hacerlo en dos volúmenes, pero desechamos rápidamente la idea. Es un número muy compacto, novedoso, que viene a ser una revisión sobre lo publicado sobre el XIX. Tiene más de 600 imágenes y tenerlas ha sido un reto. Muchas de ellas se han logrado con la colaboración de instituciones españolas como el Patrimonio Nacional, el Museo del Prado, la Capilla Real de la Catedral de Granada, las Reales Academias de San Carlos de Valencia, San Fernando de Madrid, San Jorge en Barcelona, Real Academia de la  Historia, casi todas las instituciones donde ha habido obras del siglo XIX participan y colaboran en el número.

Canelobre 30 años re-construyendo la cultura en la provincia de Alicante en ARTE ¿Este número se acompaña de una exposición que tiene que ver con la revista?

Sí, al igual que el año pasado con el número sobre los juguetes, este año hemos preparado una exposición de dibujos del siglo XIX y de obras de este siglo pertenecientes al MUBAG, del Consulado del Mar, una Escuela de Bellas Artes en el Alicante del siglo XIX; son una selección de dibujos que hacían los alumnos, muchos de ellos fueron luego artistas reconocidos y de algunos de ellos tenemos obras de madurez. Ochenta obras, muchas de ellas expuestas por primera vez al público.

La exposición está estructurada siguiendo el patrón de cómo se estudiaban las bellas artes en el siglo XIX: se iniciaba por los extremos, los ojos, la boca, la nariz, las orejas, las manos, las cabezas, una evolución hasta tener el cuerpo en su totalidad. Precisamente la portada de este número del Canelobre es un desnudo masculino, de espaldas, hecho por uno de los alumnos.

¿En estos 30 años de historia cuáles cree que son los números que más impacto han tenido?

Varios números están agotados y se ha re-editado únicamente uno, el de Jorge Juan; lo hicimos porque era el bicentenario del marino. Hasta este momento no se había hecho. Otro muy emblemático ha sido el dedicado a la Isla de Tabarca.

Entre otros, usted coordinó el número sobre los juguetes, ¿los niños se interesaron en esa publicación o buscaban el recuerdo para los adultos?

De verdad ha sido un número que ha gustado muchísimo a los padres de los niños, pero ellos han traído a la exposición a sus hijos, sobrinos y nietos a ver los juguetes con los que ellos jugaban en su infancia. Con la revista y la expo recordaban cuándo les regalaron, quiénes, qué juguetes… los niños han podido conocerlos y disfrutar de ellos. Las expo y el libro muestran y recrean los primeros juguetes de lata, los de la guerra, los núcleos industriales, los juguetes más importantes de la provincia; temas muy diversos que hacen de Canelobre una revista, en todo el sentido de la palabra, en torno a un tema.

¿Qué juguetes llamaron la atención de los niños y niñas?

En la expo tuvimos la casa de muñecas que es una réplica de la Casa Bardín. Es la recreación que le hizo Renato Bardín a su sobrina, la casa tiene sus muebles y otros elementos de decoración. Muchos niños querían que sus padres les compraran la casa para llevarla a  su vivienda. También teníamos un tiburón rosa de la extinta fábrica de juguetes de los hermanos Payá y otros juguetes que ya no se fabrican en la actualidad, pero también se vieron muñecas, algunas de las cuales aún se siguen produciendo; han cambiado mucho más los juguetes que se hacen para ellos que los que se fabrican para las chicas.

¿Se disfruta siendo el director de una revista?

Yo realmente no he podido disfrutar todavía, no he tenido tiempo para ello. La gente me dice muy bien, felicitaciones. De momento tengo una carga muy grande de responsabilidad. Sus directores han sido José Carlos Rovira, Miguel Ángel Lozano, Jorge A. Soler y Rosalía Mayor. La anterior directora, Queru Blanco Casanova, me dejó el listón muy alto y yo espero que el resultado de este número cumpla con todas las expectativas que hay puestas en él… después disfrutaré.

La presentación de la Revista Canelobre Nº 64 “Las Bellas Artes en la provincia de Alicante en el Siglo XIX” y la apertura de la exposición “El Consulado del Mar, una escuela de Bellas Artes en el siglo XIX en Alicante” tuvieron lugar en la noche del 16 de diciembre, a las 20:15 h. en la Casa Bardín, donde la muestra permanecerá abierta hasta el 16 de febrero de 2015.

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