Compartir

C

Antonio Navarro, 'Yo aún no he ganado que me digan maestro' en ARTE on Antonio Navarro me encontré por primera vez en el Taller del libro de artista del Juan Gil-Albert, una experiencia en la que por medio del sincretismo de la cultura oriental y la occidental, despertó mi sensibilidad hacia una forma creativa de mostrar la obra artística pero también de guardarla para mí mismo y el disfrute de aquellos con quienes deseo compartirla. En esta entrevista me centro en su faceta de maestro de arte y específicamente del tema libro de artista.

¿Cómo se interesa usted en el tema de los libros de artista?

Surge de la propia manipulación del papel,  de analizar cómo este se pliega; dentro del campo de la gráfica se doblan muchos papeles y quedan pequeños restos con los que me gusta jugar; investigando qué hacer con estos restos descubro nuevas posibilidades que tiene el papel, es así como empiezo a investigar diferentes maneras de encuadernar que se adaptasen a mis necesidades como artista.

Enseñar a hacer libros de artista es abrirle posibilidades a otras personas, no es lo mismo crearlos para quien escribe, hace acuarela o fotografías, así que esa investigación realizada me ha permitido ir sumando poco a poco elementos que me posibilitan apoyar a artistas de diversos campos.

¿Qué es un libro de artista?

Antonio Navarro, 'Yo aún no he ganado que me digan maestro' en ARTE Por más que intentes sacar una definición completa sobre que es un libro de artista es muy complicado y amplio. Desde el concepto de arte, el libro lo es cuando el propio artista decide que ello es así, poniendo a su disposición un instrumento en el que puede poner su intención. Cada cual decide cómo doblar el papel, encuadernar, coser… estas son formas de dar formato al libro. Incluso tres hojas plegadas sobre sí mismas son un libro si el artista lo decido así, sin que tenga pasta, esté cosido o esté plegado.

En este taller que hice en el  lo que se buscaba es que la gente se enganchara era proponer una estrategia en que se mezclaba japonés con Gyotaku (método tradicional artístico originario de Japón de mediados de 1800. Forma de impresión natural usada por pescadores para hacer un registro de sus mejores capturas) por ejemplo; mezclar encuadernación con una técnica… era que la gente probara y conociera el material, por eso el taller se llamaba Más allá de unir palabras. Era la posibilidad de trabajar solo pero también con un compañero e incluso producir un libro colectivamente.

Antonio Navarro, 'Yo aún no he ganado que me digan maestro' en ARTE ¿Usted afirma continuamente que el papel tiene memoria, qué quiere decir con ello?

Si la doblez deja en el papel una marca, es como la vida en la que cada una de las marcas queda una huella para siempre, por eso hay que cuidarlo y mimarlo como la vida misma, así de un papel castigado o mimado sale una obra. El papel se debiera doblar siempre con una intención porque como soporte de la obra la intención es importante. El papel evidentemente corta pero yo no me ha cortado, supongo el papel a mí me ha respetado porque yo lo he respeto, porque yo lo trato con cuidado.

Usted habla de que como artista es algo “basurillas”, ¿qué significa eso?

Todas esas cosas que nos rodean y nos gustan las guardamos, entonces tú ves una cajita y crees que posteriormente te sirve para algo, entonces tú la guardas para meter un libro o la conviertes en un objeto artístico. La idea de recopilar más que basurilla, es recuperar elementos que a la larga se convierten en una obra o parte de ella. Alguna gente desecha elementos que para otros pueden ser muy importantes. Por ejemplo, al terminar un curso los estudiantes dejan montones de pruebas, de retazos de cartones en los que han pintado, para ellos probablemente son basura que va a los contenedores pero para mí hay en ellos una belleza, algunos están pintados con sus pruebas porque han sido sus lienzos, hay manchas que son tan interesantes que bien puede ser la cobertura de un libro. A mí me parece muy triste botar eso, porque al final se le puede dar una utilidad.

Antonio Navarro, 'Yo aún no he ganado que me digan maestro' en ARTE ¿Por qué le gusta ser maestro?

Porque aprendo mucho. Me gusta compartir, yo no solo quiero enseñar, lo que quiero es que todos colaborásemos en enseñar algo, porque los alumnos también tienen saberes que son un aporte. El maestro no tiene una verdad absoluta, al menos yo no creo que la tenga; yo creo que es muy importante dejar que los otros cuenten cómo hacen sus cosas, creo mucho en el trabajo colaborativo.

¿Tiene Usted un doctorado, en qué campo ha investigado?

Mi tesis doctoral es una patente que es una innovación de una técnica gráfica, un nuevo proceso de grabado denominado Tonograbado. Es la primera patente que existe a nivel doctoral en mi campo, que es la gráfica. A mi encanta el papel y por eso llegue al libro de artista, porque mi obra la he llevado al libro o a la carpeta. De hecho en mi tesis doctoral hablo de la evolución del papel, de los americanos de Estados Unidos  que no tienen esa carga histórica que les permita abrirse a crear; desarrollan papeles que son especiales para sus necesidades. La técnica que desarrollé se basa en la pintura al óleo, este tiene la posibilidad de generar una amplia gama total, se puede aplicar a espátula o pincel, te permite dejar restos y puedes dejar una impronta muy ligera, para conseguir una cantidad de tonos es un proceso lento, con mi técnica sobre un TVC la pintura que se coloque sobre ese soporte puedes hacer una copia exacta de esa pintura, con toda la gama total que te pueda dar el óleo en sí, con un volumen de hasta cuatro milímetros sin necesidad de contra-molde y sin perder la libertad de la impronta.

¿Cómo se crea el vínculo del maestro con el estudiante?

Yo creo que con el afecto y desde el tú a tú. Yo intento estar siempre a la altura del estudiante porque esta es una manera de generar vínculo y me gusta ser cercano. No todos requieren la misma atención. Si no hay vínculo afectivo cercano no se aprende. El profesor no puede estar a la distancia y soltar un rollo, tiene que generar una retroalimentación, una dinámica de comunicación en la que los estudiantes aporten y todos podamos aprender.

¿Usted quiere dejar una huella en sus estudiantes?

Supongo que sí. Me interesa que desarrollen su sensibilidad. No es que los españoles no tengan la sensibilidad, por ejemplo los japoneses tienen su propia sensibilidad, aun cuando todas las culturas la tienen. A mí me parece adecuado introducir al mirar una técnica propia de un espacio y una cultura, introducir elementos de la sensibilidad que ha rodeado dicha técnica. Es importante entender la vida, ser respetuoso con lo que le rodea. No importa si estás en Japón o vas al campo a sacar una huella de un árbol, es necesario ser respetuosos; no puedes maltratar el árbol, la pintura que uses no puede ser tóxica, será mucho mejor si es al agua. Intento que los estudiantes sean sensibles, no solo en lo artístico sino también en lo que somos como humanos, en entender que vamos a dejar una huella, una impronta con la que te recordarán, y no sería lo mejor que nos recuerden por haber destruido el mundo.

¿Se necesita un maestro para ser artista?

Para vivir se necesita un referente, este puede ser alguien que hayas conocido, ya sea que esté vivo o muerto. Yo no he conocido a Mark Rothko (Letonia, 1903 – Nueva York, 1970) pero su obra expresionista abstracta me parece maravillosa, o a Jean-Michel Basquiat (pintor nacido en Nueva York, 1960-1988)  cuyo trabajo me parece de una brutalidad y una sutilidad increíbles. Son gente para la que la palabra maestro es lo más adecuado. Yo aún no he ganado que me digan maestro. Eso es algo que se debe ganar, puedo enseñar algo pero todavía no soy maestro.

Más información, en esta web

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here